Una mariposa cayó, a nadie le importó
Necrosada con su vientre malherido
se diluyó en descolorido llanto
Nada pudo hacer, apenas aletear
su belleza de jardines buganvillas
sus lilas, sus naranjas, sus azules
Delgadita de ojos pequeños inocentes
Desconectó la ternura de su esencia
Tendida quedó sobre el asfalto
—la cubrirá el polvo, sobre el polvo—
La mariposa cayó, a nadie le importó
No alzó la voz, tampoco el vuelo
Murió la niña derramando sus colores
—El causante huyó tras sus pantalones—
( Del poemario: Del Cordón Umbilical y otros monólogos 2020)
