La amistad es una forma del amor
Simone de Beauvoir
El cuerpo para pensar necesita otra voz
una que suene igual o mejor
en el bullicio de la razón.
Tantos colores y sabores se internan adentro
que hace falta elegir una onda afín
una respiración vecina
que nos preste empatía.
Toda conciencia comienza en la piel
en ese diálogo secreto donde nace la amistad
Así llegan los amigos las amigas
como compañeros de carpeta.
Se sientan a la mesa de las dudas
no juzgan la pobreza ni el silencio
respiran con nosotros las mismas penas
no les importa el nombre ni el apellido
–si es de huaca o de cerro antiguo–
Disfrutan la flora y la fauna de nuestro ser
nos festejan tal como crecimos.
Padecen una testaruda comprensión.
Traen en los bolsillos los periódicos de ayer
y leen desde la infancia el mismo libro.
Mañana fuimos felices.
Los amigos nos escuchan
incluso cuando nos miran nos están leyendo
no resuelven ni prometen demasiado,
pero nos enseñan a resistir
Sostienen la cuerda invisible del amor
no piden recompensa
nos devuelven la voz.
Por ahí dicen que tienen el rostro de Dios.
(Del poemario El Cuerpo, ese otro pensamiento 2026)
