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—Es la nueva del 5 "B" , es muy hermosa, si tan solo la vieras, ese cabello medio rubio, esos ojos castaños claros, ese porte de señorita, es más, mucho más hermosa que yo, te paso su nombre en seguida —atinó a decirme mi amiga Emily.
Yo por mi parte un poco veleidoso me mostré interesado en ella pero sin mayores.
Pasada una semana, estaba con mis amigos sentados en las gradas del primer nivel y es ahí cuando unas "señoritas", ya maduritas entraban por la puerta grande, todas ellas queriendo mostrarse a sí mismas como LAS IRRESISTIBLES, caminaban de una forma tan peculiar que hasta el más santo de mis amigos volteó la mirada y dijo:
—Mmmm mamacitas…
Bueno, debo admitir que yo no era un santo totalmente por lo que también me uní a la carga. De repente casi al final entran dos chicas, una de ellas con el cabello negro rizado y con bustos grandes, a todas ellas yo las había visto anteriormente y sus caritas se me hacían conocidas, sin embargo la mujer que acompañaba a los "bustos grandes" hizo que me quede pasmado, tan solo con su forma de caminar, no podía vaticinar de quien se trataba... como un disparo de un calibre 357SIG sonó en mi mente: Es la nueva de 5  “B” es muy hermosa si tan solo la vieras, ese cabello medio rubio, esos ojos castaños claros, ese porte de señorita, fue entonces que recordé de la famosa chica nueva, la descripción que me había hecho mi amiga Emily era nada más un bosquejo de la realidad... Ella era una hermosura vestía una muy peculiar gorra negra por lo que no pude contemplar ese rostro bendecido, apenas y pude observar debajo de sus cabellos casi rubios que le cubrían suavemente una pequeña parte de su hermoso rostro, unos labios casi rosado chillantes.
Cuando la vi pasar no parpadeé por cuarenta segundos... quiero decir, había visto chicas guapas sí, muchas veces pero si hay algo que realmente  me interesa en una mujer, más que solo su belleza, es el aire que emana de ella, es esa humildad que se puede percibir ya desde su caminar, ya desde su vestir, y ese día había podido sentir que a pesar de ser hermosa, irradiante, a pesar de ser dueña de unas curvas de esas que te hacen temblar, claro que había chequeado el paquete también, sí.
Bueno a pesar de ser una mujerona, no buscaba serlo, no buscaba impresionarle a nadie, no buscaba llamar la atención de ninguno de los del turno tarde que estaban como sapos mirándolas... Ella, ella era diferente.
Todas ellas eran del 5 “B” del turno mañana en la cual sólo estudiaban mujeres y estaban regresando de hacer educación física.
El auxiliar se llamaba Nico, era bien pata con todos, hizo la formación de entrada y empecé con mis clases... Aunque mi trasero estaba apoyado en la segunda silla del medio del salón, mi mente, mi pensar, mi imaginación ese día de clases no estuvo allí.
A lo mejor esta parte te suene un poquito coloquial o tal vez un tanto común empero no sé si tú lo has sentido o tal vez mañana lo sientas, esa tarde mi mente solo estaba dándome una galería fotos, de recuerdos tan prontos de la mujer que había observado cuidadosamente y a la vez veleidoso y asombrado y pasmado.
Como todo macho desesperado por la mujer que le mueve el piso yo estuve toda la tarde realizando mi plan de ataque, como podía acercarme a ella? como podía contactarla? como podía hablarle?
Afortunadamente mi amiga Emily me había dado su nombre, apenas tocó el timbre de salida —fuga— vi la puerta y sin parar hasta mi casa quedaba a  veinte minutos caminando pero llegué en ocho.
Agarré el celular y  busque su nombre en Facebook, opté por hacer esto porque más allá de que no me permitían hablar o entablar algún tipo de relación con una chica de la mañana, yo era principiante aún en esas cosas del enamoramiento y del floro por ello me mostré pusilánime a hablarle cara a cara, no es que no haya hablado con una chica guapa antes, si lo había hecho y normal sin embargo aquellas chicas no se habían ganado mi respeto y mucho menos mi admiración... pero esta mujer... esta mujer me quitaba los huevos para ir y hablarle y decirle que es muy guapa o tal vez invitarla a salir.
Le envié una solicitud y por fortuna me aceptó unos minutos después , estuve de suerte, pero ahora cómo empezar? le saludo y ya pero que más? no tenía  idea de qué tipo de chicos le gustaban tal vez los que la hacen reír (payasos) o los que se muestran grandilocuentes (los que presumen ser de cultura usando términos desconocidos en su plática)  o los que solo esperan caerle bien, sea cual sea el modo tratar de hablarle lo más cuidadosamente posible desde el principio, con respeto, con elegancia, con un poco de diversión y tal vez así llegaba a conocerla mejor y entrar en confianza. Escogí la  tercera opción hablarle con respeto y al parecer ella era muy educada, su forma de escribir sacaba a la luz su alto nivel de buen léxico gramatical. Al principio como todo varón precavido entablé una conversación que sea interesante no solo conocerla  preguntar por su nombre o porque se salió de su  anterior colegio y cosas así, eso en parte la aburriría así que fui por temas más sencillos le dije:
—De seguro ganaste la carrera de postas ayer en la hora de Educación física.
Empezamos a hablar todos los días y a la cuarta semana ya con un poco de confianza en mí respaldo le dije que quería conocerla mejor y que le haría muy feliz si aceptara salir con migo, no aceptó, no lo pensó dos veces y me dijo:
—No, apenas y sé que estudias por la tarde en mi colegio pero nada más.
Me hizo sentir bajoneado o sea, ¿ya no había entrado en confianza? ¿qué pasó? pero en el fondo esto incremento mi interés por ella así que no me dí por vencido en el colegio solo podía verla del primer nivel su clase ya no salía a hacer educación física y solo tenía la oportunidad de mirarla cuando estaba en la formación de salida y esto por muy poco tiempo. Le pregunté por segunda vez si quería salir con migo y me dejo un “no” rotundo pero yo sentí  que en el fondo  si quería salir y tener una experiencia con  migo así que me afile para invitarle una tercera vez, paso una semana, dos semanas y a la tercera semana me trague el orgullo y le dije…
—Conozco un magnifico lugar al que podemos ir, te divertirás mucho – la verdad no tenía ni la menor idea de a donde la llevaría —pero quería salir con ella a toda costa y demostrarle que no era un niño, que era un muchacho maduro y tenía todas las cosas de un muchacho maduro… sí, eso también…
Bueno, dijo:
—Me gustaría ir —me empecé a emocionar— pero no puedo.
Y de momento le contesté
—Cuál es el problema —no tengo mucha plata pero si puedo costear unos helados.
—Ese no es el problema…
—Entonces? Dime que impide que salgamos unas horas.
—Tengo dos hermanos mayores.
—¿Cómo?
—Y te pueden hacer picadillos si sales con migo.
—Bueno me arriesgare! Te veo a las 3 en el parque.
—Está bien.
A las 2.40 yo ya estaba bien perfumado con un polo un short y un par de sandalias que las había comprado el día anterior, no quería aparentar ser un muchacho hecho por la ropa pero sin querer estaba vestido como gringo hasta las 2.58 la angustia, la desesperación y  la felicidad se apoderaron de mí y de repente diviso a una cuadra a una mujer que bajaba las gradas, traía unos jeans claros que resaltaban unas piernas de gimnasta y una cintura que de seguro se la quiebra a cualquiera, se veía irradiante, traía consigo un polo al estilo tank top y esos rizos que cuando la miraba aguantaba la respiración, me empezaron a sudar las manos, las piernas, me sudo todo! Y cuando llegó a donde yo estaba parado (casi enclenque) escuche un fino “hola” de esos esbeltos y carnosos labios a rosado vivo, al acercarme tímido yo, para saludarla con un beso en la mejilla, ella me eludió cuidadosamente y me dijo:
—Bueno, a donde nos dirigimos —me quedé con la postura de saludo en el cachete y rápidamente volteé para luego decir.
—Oye. Mira ese perro le ha orinado a ese hombre en su cara —había un hombre acostado en el césped y un perro pasaba por ahí cerca pero obviamente no le había orinado.
Era una manera para salir del apuro, ella solo se rio, claro que sabía que no había sido así. Caminamos y caminamos y seguimos caminando y para variar un poco seguimos caminando la química era buenísima, entramos en confianza hasta que  llego la tarde y empezamos a correr, la pasamos de lo mejor, casi nos muerde un perro y nos reíamos de nosotros mismos bueno parece que le había caído muy bien y ahí ella me despidió, le pregunte si podía llevarle a su casa pero se negó y yo como buen caballero no insistí nada de besito en la mejilla o un abrazo mínimo, pero no, solo me dijo:
—Adiós.
Felizmente los gruñones de sus hermanos trabajaban por la tarde así que no se enteraron, luego de unas semanas salimos una vez más y una vez más nada de besito en la mejilla, nada, a cinco metros me decía pero eso no nos quitaba la diversión y la calidad de tiempo.
En esos tiempos estuvimos en las olimpiadas dl colegio, habíamos logrado clasificar a la final de futbol y teníamos que jugar con 5 “C” de secundaria y claro que le dije si me podía acompañar recibiendo un “claro”
Hoy es sábado y ellos no están así que me encontré con ella empero, ya no la veía solo como una chica guapa, no, yo la deseaba, estuve rascando la pared por ella, quería tenerla a mi lado , quería verla a cada momento y bueno ese día casi llegamos tarde al partido en el camino una parte de mi quería decirle que me gustaba mucho, que sentía algo muy, muy fuerte por ella y lo buena y lo divertida que era pero llegamos al estadio y tenía que jugar así que ella me espero sentada en las gradas, mi participación fue muy buena pero no logramos ganar quedamos 0-0 por lo que tuvimos que ir a penales, el primero de mi equipo metió un golazo y el otro también , el segundo hizo lo suyo pero también metió el pateador del otro equipo hasta que estuvimos 3-2 uno de mi equipo fallo y el tiro final tuve que definirlo yo, esto dependía de mí y nada más que de mí, al tener al arquero en frente y a el balón en mis pies, eche un vistazo a la mujer que estuvo esperando ansiosa que hiciera ese gol y correr hacia mí, el árbitro dio el silbatazo de señal y yo aliste uno de mis mejores cañones, agarre fuerza, planté mis pies en tierra más fuerte que nunca, empecé a correr y dispare, el balón iba, iba, iba, iba con efecto incluso pero se encamino por unos 10 centímetros por arriba de la portería, me insultaron, me dijeron todo lo que podían hablar pero no fue gol y perdimos.
Me encamine hacia donde estaba ella con la cabeza gacha, apenas llegué la escuché decir:
—Hasta Messi se ha fallado un penal alguna vez —me levantó los ánimos apenas me sonrió me puse los huevos, cogí fuerzas y le dije lo más fiel posible:
Si la amistad es una puerta que se abre, una mano extendida, una sonrisa que te comprende, una lagrima que se une a tu dolor, una palabra que te mejora, un abrazo de perdón. Un favor sin recompensa, un dar sin exigir, una entrega sin calcular y un esperar sin cansancio.
Yo siento 5 veces esto por ti, quiero decir, quieres ser mi… antes de terminar ella me cogió, me abrazo con un calor y una pasión que nadie me había hecho sentir, estuvimos ahí por 15, 15 largos minutos sin decir nada, sin pronunciar una sola palabra sino solo sentir eso que sentimos cunado deseamos, amamos, queremos a alguien con todas las fuerzas. Ella estaba en 5to y yo en 3ro de secundaria, ella estaba bordeando los 16 y yo tenía 14 casi 15…

Seudónimo: Franck