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Érase un gran día aquel en el que nacieron unos pequeños cachorros pastores alemanes, eran tiernos y frágiles, sus dueños eran amantes de los perros, pero no tenían el alcance económico para poder alimentarlos, pasado un mes los tuvieron que regalar. A cambio del cachorro les darían 5 bolsas de comida y los humildes dueños aceptaron, el pequeño pastor alemán llegó a su nueva casa como regalo de menor de los hijos. Ambos fueron creciendo juntos, siempre uno al lado del otro, compartían muchas experiencias, comían, jugaban, se bañaban y hasta incluso dormían
Al perrito le gustaba el campo, los animales, las plantas, los árboles; cada día era llevado a su adiestramiento, el perrito ya estaba aprendiendo diversas cosas como, sentarse, echarse, dar una pata, etc.
Habían pasado cinco años desde aquel gran día del primer encuentro; el pastor alemán se había convertido en un perro fuerte y grande, y el niño aquel ahora era un joven apuesto, pero a pesar de los años, ambos seguían siendo inseparables, inclusive se habían hecho retratar juntos
Al poco tiempo, a nuestro joven le llegó el amor; ella también disfrutaba de la compañía del pastor alemán, y unos meses después decidieron casarse.
Lamentablemente, en un fatídico accidente de tránsito, fallece la esposa. Ese día fue uno de los peores días que había tenido el muchacho en su corta existencia, el joven viudo había quedado muy deprimido, sólo contaba con la compañía de su inseparable amigo, el pastor alemán.
La tristeza del joven iba en aumento cada vez con mayor fuerza. Hasta que un día el pastor alemán recordó que hace mucho habían conocido a una linda jovencita, así que presuroso se hecho en su búsqueda, de tal modo su dueño no se quedaría sólo, y su gran tristeza se aliviaría
El pastor alemán busco por interminables lugares, hasta que encontró la encontró en un parque, porque salía  a pasear a su perrita de su misma raza, después de haberlas encontrado el pastor  cogió con sus dientes  la soga de la perrita y la jalo, así logro que la joven lo siguiera  asta don de su dueño su dueño y ella se reconocieron ellos tuvieron una conversación  larga, esa  rutina se repetía casi a diario, y el también veía casi a diario a la perrita, cada vez de que su dueño finalizara su conversación él se lo agradecía, el pastor se sentía feliz por su dueño porque su autoestima estaba subiendo, ya no se quedaba en casa deprimido ahora  salía con el pastor, creo que su vida ya no era tan triste, ahora el pastor recibía los bebida atención paso el tiempo  su dueño se casó y el pastor tubo4 cachorros con la perrita tubo, dos hembritas y dos  machitos y sus dueños tuvieron un pequeño hijo, los perritos pasado el mes empezaron a ir a un adiestramiento, su hijo de su dueño también le gustaba los perritos salían a pasear como una gran  familia  caminaban juntos, al campo, al supermercado, casi a todos lados. Su pequeño hijo de sus dueños creció tal igual que los cachorros, tuvieron que separarse los cachorros pues su hijo de su dueño, se llevó a un machito y una hembra, poro se seguían viendo,  los otros dos cachorros y sus padres se quedaron con los que siempre habían sido sus dueños siempre los perritos sus padres y sus dueños dormían   juntos, ellos se querían mucho así lo asieran hasta su muerte.

Seudónimo: Édison