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¡Ay! Me siento mal, al parecer los días viernes son los más cansados, tomar en cuenta una persona como yo, lo único que anhelaba era estar en casa con mamá y mi hermana, las cuales, eran mi mundo, los motivos de mi vida.
Luego, terminó la jornada, llegué a casa, usualmente no suelo llegar molesto y si lo estoy procuro no mostrárselo a la familia, pero el día me abrumó tanto que me desquité con ellas, entré a mi dormitorio y empecé a descansar, pasó un tiempo muy precoz y mi madre entró; la verdad, cualquiera hubiera entrado, ni siquiera tiene puerta, lo único que me dijo era que mañana sería un día mejor y me abrazó, después de unos cinco minutos me dormí.
Yo era rebelde, a mi desde pequeño no me gustaba obedecer las reglas, mi padre y mi madre me decían que me engreían mucho por lo que ahora tampoco me gusta seguir órdenes y me conocen más por mi rebeldía  hacia los encargos y otras cosas que como cualquier padre de familia le daría a su hijo.
Mi padre es un hombre que trabaja mucho y no lo puedo ver toda la semana más que el día sábado y domingo. Él es mi modelo a seguir, mamá me dijo que él había salido el mejor de su colegio en quinto de secundaria y de la universidad estudiando derecho, con honores, y cuando oí eso sentí que tenía una responsabilidad, porque el orgullo también era importante.
Bueno fuera de eso ya era sábado, a medida que pasaba el tiempo, me hacia una pregunta. ¿Nosotros tenemos que seguir una ruta para trazar nuestra meta o todo siempre va a ser igual para todos? Porque aunque yo no haga esas preguntas todo el tiempo, siempre veía a las personas con trabajo, con dinero y de vez en cuando a una persona a la cual la vida no le habrá ido también, pese a esto, hay personas que tienen oficios y no una profesión pero inclusive ganan más que la persona que tiene un título; mi familia decía algunas veces, que es por lo carrera que tomas y decides estudiar a lo que no parecía justo, pero bueno como decía mi abuelito: Cosas de la vida.
Ya era muy tarde y me encontraba hablando con una persona especial, mi mejor amiga, Paola era muy buena la había visto en toda mi vida solo unas tres o cuatro veces, recuerdo que nos conocimos en la muy conocida red social Facebook, y ella inició la conversación, yo obviamente no la conocía pero mis compañeros de promoción sí, con el paso del tiempo  nos hicimos de solo ser amigos por red social o cibernéticos, a mejores amigos, y esto pasaba por que mis compañeros tenían sus fiestas o cumpleaños, a lo cual su atrevimiento ya los llevaba a invitar chicas y como ya explique varios de ellos la conocían y la invitaban, también a mí aunque no me gustara salir mucho. En realidad fue, con solo verla dos veces, sentir que la hermosura partía desde su alma pues no solo era muy linda sino que también tenía un corazón muy bondadoso, por eso cada vez que hablaba con ella cara a cara, me sudaban las manos, los pies se ponían muy débiles y transpiraba un montón. A lo que llegue a una conclusión, ella me gustaba.
A final de ese día sábado volví a dormir, esta vez más tranquilo, pero justo antes de que mis pestañas tocaran dulcemente la piel inferior de mis ojos, mi padre llamó y dijo que no me olvidara que mañana tenía que hacer  una tarea con Khevin, a lo que respondí:
—No lo he olvidado papá.
Por fin pude dormir tranquilo, sin molestias, y de repente el cielo se tornó de un color blanco lechoso y también mi cuarto desaparecía, no podía descifrar lo que me pasaba en ese momento pero mi intelecto sabía que era un sueño, y al poco rato divise a lo lejos la sombra de alguien, y ni siquiera alguien más bien tenia forma de un perro, intuyo que debe llegarme hasta la rodilla. Y de repente en el momento menos esperado, ¿Desperté?
No sabía lo que estaba soñando, y mucho menos como pude despertar solo viendo aquella silueta, en mi mente solo andaba la curiosidad del sueño y aunque no parezca tener un sentido ordinario me parecía extraño que haya sido breve.
A continuación, estábamos en el desayuno, hablando con mis seres queridos, de temas personales, pregunté si los sueños que una persona tiene son una predicción, a lo que sorprendentemente el sonido de esa habitación desapareció como si lo hubiesen robado, luego mi padre volteó a verme y me dijo que no lo son, a menos de que tu creas que pueden serlo, esa frase la entendí de una manera singular ósea, papá estaba hablando de que si tu no crees que puedan pasarte no te sucederá, es como crear tu propio destino ¿no? o al menos rescato esa idea del concepto que pensé en mi cabeza ese mismo instante.
Saliendo del tema me aliste para ir a Misa, en realidad yo no creía mucho en la religión cristiana para mí lo que respaldaba toda la creación era la ciencia yo creía en todas la teorías propuestas hasta la actualidad como el Big Bang o que el gran diluvio universal, sólo ocurrió en Mesopotamia, yo estudiaba casos o sucesos como ésos, para por fin llegar a un punto donde esté seguro de lo que creo.
Lo que me gustaba de la Iglesia era que tenía en frente un parque muy hermoso el cual me recordaba a la misma hermosura de Paola, después de contemplar aquel hermoso paisaje entre al templo, el tema que había hablado el sacerdote era que todos seremos juzgados por Dios y como ya mencioné yo no creía en eso, mi hermana preguntaba si es que yo no creo en Dios entonces por qué voy a la misa todos los domingos y había dos razones una para no quedar mal con papá ni con mamá y la otra porque era la única manera de investigar de cerca los sucesos bíblicos que narró el sacerdote.
Al terminar la misa nos fuimos a casa y de ahí tenía que hacer el trabajo con Khevin, eran más o menos la una de la tarde, mamá ya había cocinado, para mi sorpresa había hecho el peor plato que había probado, el chupe de camarón, y aunque para muchos es su plato favorito, mis gustos le encontraban un olor y sabor muy desagradable, me molesto mucho que hiciera ese almuerzo pero con creces tuve que comer, cuando termine sólo hice dos cosas: despedirme de mi padres y reclamarle a mi madre de una manera muy impertinente el almuerzo del día, mi madre me miró con mucha tristeza, pero en fin ya no pude ver más porque cerré la puerta de entrada.
Fui a la casa de Khevin hicimos el trabajo muy rápido, lo concluimos a las seis de la tarde, la madre de Khevin había salido un poco antes de que yo viniera y no iba a volver hasta la medianoche por lo cual Khevin se acercó y me dijo lo siguiente:
—Me han invitado a una fiesta, ¿Quieres acompañarme?
Dentro de mí, la conciencia que llevo dentro estaba muy indecisa ya que tenía tiempo de sobre y no quería dejar a Khevin solo pero por otro lado siempre había salido con autorización por lo que decidí acompañarlo solo un par de horas.
Cuando llegamos a la fiesta, Khevin empezó a bailar y a coquetear con las chicas, yo sin embargo no tenía nadie hasta que la vi a ella, Paola me saludo y yo también, empecé a temblar de miedo pues no sabía que decirle para que todo el rato estuviese conmigo ya que no quería que fuera con otra persona, entonces se me ocurrió invitarla a bailar a lo que ella accedió y después de unos instantes me había dicho que ya tenía que irse y en efecto, ya era muy tarde, eran las ocho en punto de la noche, en su bolso ella traía dinero para un taxi, le dije si podía acompañarla hasta el paradero y dijo: Claro, muchas gracias. Cuando llegamos al paradero me dijo que primero tendría que recoger un objeto de la casa de su tía y luego iría a la suya, aparte de eso hablamos otros temas de amistad hasta que llego un taxi y le pedimos que la llevara a su destino, antes de que ella se subiera al taxi me miró, me sonrió y dijo:
—Esperaba decirte esto hace mucho tiempo, tú me gustas.
Después inesperadamente ella me besó y quede muy confundido pero a la vez me había gustado después de eso se fue y noté algo en el taxista al parecer estaba un poco mal, pero sonaba que estaba ebrio aun así lo deje pasar y deje a la chica más hermosa ahí rogando que no le pasara nada en el camino de regreso.
Después fui por Khevin ya que como el tiempo no favorecía fui a recogerlo, pero apenas llegué, le dije que no vayamos, él se negó, seguí insistiendo pero llego a tal punto de que me pelee con él, y para ser sincero él me había ganado ya que era muy fuerte, decidí retirarme de la fiesta y me di cuenta de dos cosas, que en verdad existen las malas amistades y que cometí un error al asistir ahí.
Fui a la parada de autobuses reclamándome el por qué había ido a ese lugar y justo cuando mi mirada solo apuntaba al suelo vi algo en el otro lado de la calle, un perro color blanco que parecía estar extraviado, cruzó la calle con mucha seguridad de sí mismo y me miró, se acarició con mi pierna y de nuevo volteó a verme pero con una mirada muy perturbadora, no podía deducir que tenía, luego simplemente se fue, no sé por qué pero en ese momento me decidí a seguirlo ya que algo en él no iba bien.
Luego de seguirlo unos diez minutos, no paraba de hacerme la pregunta de porqué me preocupaba tanto a donde iba hasta que llego a una avenida, iba a cruzar, mientras daba los pasos de manera corriente, el perro también vino hacia mí y justo cuando todo parecía ir bien, un taxi me atropello, era el taxi de Paola que regresaba de la casa de su tía y como supe eso si estaba inconsciente pues es que la verdad había muerto y mi alma vio lo último que paso de ese trágico accidente, a lo lejos vi una luz, parecía estar bordada de un contorno trasparente y cuando llegue había muchas otras personas que como yo, también parecían ir al mismo lugar, le pregunte a donde se dirigía y me respondió.
—Hijo, tanto tu y yo seremos juzgados.
Ahí comprendí todo, había muerto y estaba a punto de entrar en el purgatorio, iba a ser juzgado por todas las acciones que cometí ya sean buenas o malas.
Después de un momento entre a una puerta que parecía estar hecha de rosas y allí, Dios me permitió entrar en su reino, solo me dijo:
—Todos somos el mismo destino, cuídate hijo.  
Seudónimo: Gonki