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—¡No lo haga por favor! —Ikira gritó.
Fue lo último que escuché mientras aquella silueta borrosa me apuntaba con su arma. ¿Cómo pasó todo esto? No puedo recordarlo… ¿Cuántos días han pasado? ¿Cuántos moretones, llagas y golpes me han dado?, solo sé que el dolor me está matando, estoy de rodillas y a merced de alguien que fingió quererme por conveniencia.
Recuerdo que todo se nubló de repente, era mi cumpleaños número diecisiete, yo estaba en mi cama, eran las 3:00 a.m. No tomé nada de alcohol pero mis amigas sí, debió ser el olor de todo lo que bebieron lo que me mareó, mis amigas ya se habían ido y mis padres no estaban en casa. Al llegar a mi cama tuve el presentimiento que algo estaba a punto de pasar, no me equivoqué, apenas me eché en mi lecho y miré hacia la puerta de mi habitación, distinguí tres siluetas que surgieron de la oscuridad, dos mujeres y un hombre. Quise gritar, hacerles frente pero no pude, mi cuerpo no reaccionó. El último recuerdo que tengo de esa escena, fue lo que sentí; sentí como me vendaron los ojos, cómo ataron mis manos por detrás de mi espalda, al parecer lo hicieron con una soga o rafia, la ataron tan fuerte que apenas al pasar cinco segundos, me cortaba la circulación, seguidamente colocaron  un trapo húmedo sobre parte de mi nariz y boca, con eso último perdí el conocimiento por completo.
No desperté por mi propia voluntad, literalmente sentí cómo un baldazo de agua fría me cayó en la cara y mojó mi ropa, eso fue lo que me despertó, la sensación de ahogarme, ya que al momento de respirar, absorbí parte del agua que me arrojaron. Tenía la visión borrosa, no distinguía muy bien las cosas, solo una reja, la cual evitaba que yo pudiera salir de esa celda. No recuerdo muchos detalles del cuarto donde me encontraba, debido a que apenas diez segundos, luego de que me echaran ese baldazo de agua, abrieron la reja, por lo que noté era automática. El tipo que aún tenía el balde  gritó:
—¡Abre la celda C-166! —luego de abrirse la reja, entraron dos hombres, yo seguía aún en el suelo, sin embargo al ver la silueta de uno de ellos, me hizo recordar parte de lo que me había pasado antes de llegar a ese lugar. Me cogieron de ambos brazos y me arrastraron por un pasadizo, yo solo quería saber qué demonios estaba pasando. Extrañamente en ese recorrido se fortalecieron todos mis sentidos, ya no tenía la visión borrosa, y mis músculos retomaron su fuerza; a pesar de ello aún tenía la cabeza gacha para evitar que se levantaran sospechas.
Al final del recorrido, las rodillas me dolían y una estaba sangrando por el hecho de que me arrastraron para trasladarme; escuché que uno de esos sujetos dijo:
—Alto, acá es; veremos si sobrevives a todo lo que te espera —se rió.
—Ja, sí, a ver si sobrevives Alyker, muchos han entrado, y pocos han salido.
Tocaron la puerta, una voz del otro lado les dijo que pasaran y que me dejaran. Al oír esto  ideé un pequeño plan de escape, claro que no tenía muchas posibilidades de tener éxito, pero tenía que intentarlo. Al soltarme, luego de ingresar, rápidamente ataqué a uno de ellos; yo era cinta negra en defensa personal, al terminar con él seguí con el otro. Logré llegar hasta la puerta, cuando de repente sentí una pequeña descarga eléctrica en todo mi cuerpo, eso no me detuvo, sonó una alarma que alertó a todos los sujetos que estaban cerca,  yo no sabía dónde ir, todo el lugar era muy grande y yo me encontraba en una gran desventaja por no conocer nada.
Rápidamente me encontré rodeada de todas esas personas, todos vestían un uniforme negro, y tenían lentes biónicos, esos que pueden funcionar hasta como celular. Absolutamente todos me apuntaban con un tipo de arma, no eran pistolas normales con su mira laser, eran las “Metal Storm” pero mejoradas. Había alrededor de cien personas, todos estaban con las armas más letales y yo en el medio de ellos, lo único que hice fue arrodillarme y poner las manos en mi nuca; de pronto sentí los pasos de alguien que se acercaba por detrás, yo esperaba quedarme en esa posición, sin embargo mi instinto fue otro, con una rápida maniobra sentí cómo le rompí el cuello, ni yo pude creer lo que hice. En un microsegundo  sentí como una bala rozó mi brazo, al principio no fue tan doloroso, pero la herida que dejó fue muy grande, se podía ver hasta el músculo.
 La persona que efectuó ese disparo  se acercó  y me dijo:” Al suelo, boca abajo”, por inercia tuve que hacerle caso, además si me oponía sabía que podían matarme; lo que pasó después no me lo esperaba, muy aparte de que me colocaron esposas y un collar eléctrico en el cuello, el cual emitía descargas eléctricas si la persona que tenía el control de aquel collar quería; para probar si funcionaba mandaron una descarga  muy potente, me dejó inconsciente.
Otra vez sentí cómo me vaciaron un balde agua helada sobre la cabeza, quise pasarme la mano por la cara para limpiármela, pero mis muñecas estaban atadas a algo por encima de mi cabeza,  mis ojos estaban vendados, sin embargo oí una voz, apenas pude distinguir lo que dijo: “Estoy de tu lado”, al terminar de decir eso, me quitó la venda de los ojos, pude sentir sus manos gélidas quitando la venda, y retirándolas al instante,  todo estaba oscuro. ¿Quién pudo haberme dicho eso?, yo no tendría idea sino hasta un poco después.
Encendieron las luces, delante de mí se encontraba una persona con su uniforme negro, mirándome fijamente a través de sus lentes biónicos, no tenía ninguna expresión en el rostro, yo solo miré para arriba y observé en dónde habían atado mis manos, las habían atado a un  tubo horizontal, un tubo que era muy largo. Sentía cierta incomodidad al girar la cabeza, cómo no, si tenía puesto el collar eléctrico. La persona que estaba al frente mío al darse cuenta de que me percaté de aquello, sacó el control del collar y mandó una descarga con poco voltaje, fue un poco doloroso. También me di cuenta que yo estaba vestida con un polo corto, algo parecido a un top, y un short que me llegaba hasta un poco antes de la rodilla, eso causó cierto grado de asombro en mí, e incomodidad, ¿por qué me habían puesto ese tipo de ropa?
Giré la cabeza para mirar hacia los costados y ver que más había, mi sorpresa fue grande al ver a lo largo de todo ese tubo personas que estaban muertas, entre ellas estaba mi familia, grande fue mi dolor al verlos ahí, con una llaga en el cuello, aun goteando sangre; no había transcurrido mucho tiempo desde su muerte, probablemente los habían matado mientras estaba inconsciente. ¡Otra descarga eléctrica!, esta vez fue con más voltaje, me retorcí del dolor, mientras el sujeto sonreía, no pasó mucho tiempo y me volvió a mandar otra, solo me dijo: “Veamos hasta donde aguantas”, no respondí.
—Me toca a mí, dijo una voz; la persona que estaba al frente mío  agachó la cabeza y se arrodilló. Esta nueva persona que no había visto, llevaba puesta una máscara.                                                                            Al dirigirme la palabra, su voz se me hizo conocida, ¿quién se oculta tras la máscara? me preguntaba dentro de mí. Era una mujer, pero no podía dar con su cara, ni con su nombre.
—Tú me conoces más que nadie, y yo te conozco a ti mejor que tú, ¿quieres saber por qué estás aquí?, quieres saber… ¿cuál es la razón principal por la que te traje?, lo dijo en un tono de odio y rencor.
No respondí. Por detrás de mí sentí cómo un latigazo me desgarró la espalda, y después cómo una descarga eléctrica me hizo retorcer, solo asentí. Ella solo me dijo: “Primero, estás aquí porque eres una persona con muchas cualidades, y todo eso lo contiene tu ADN,  tu sangre es muy valiosa, y segundo, te encuentras aquí porque hay algo que me debes, ¿recuerdas cuando aún estabas en el colegio?”.
No le vi el caso responder. !Otro latigazo¡, pero esta vez fueron dos, podía sentir claramente cómo se me habría cada vez más la espalda, las heridas que me dejaban estos… no eran látigos comunes, tenían como ciertas patitas en un ángulo de 90º, que se incrustaban en la piel fácilmente; pero que al momento de sacarlas te arrancaban parte de esta. Antes de que enviaran otra descarga eléctrica, dije: “Sí, sí recuerdo lo que pasó en el colegio”, aun así me mandaron otra descarga eléctrica. Ella solo se descubrió el rostro, y lo que vi me dejó completamente sorprendida, era una empleaducha a la cual despidieron por su irresponsabilidad; pero según ella fue por mi culpa, a su costado apareció otra, otra que también creía lo mismo, ambas me miraron;  no me lo esperaba, eran trabajadoras de la escuela,  que en un principio se mostraron afectuosas,  y verlas en ese momento fue lo peor que pude haber visto.
—Alyker —dijo la que aún no había hablado— que gusto verte de nuevo, dime, ahora, ¿quién te va a defender de nosotras?, ¿quién te va a salvar de  tu final? Ambas se rieron esquizofrénicamente.
—Yo no tuve la culpa de que se quedaran en la calle, respondí.
—No, claro que no, fue tu amiga la que nos hizo quedar mal, pero tú también tuviste que ver. Bueno ya nos las vas a pagar, estuvimos averiguando sobre tu pasado, lo que te hace ser tan especial, y lo que te hace tener tanta suerte cuando tienes un problema; esta vez no te vas a librar. Solo porque al principio nos caíste bien te daremos un día más de vida.
—Claro… pero primero nos la vamos a cobrar, háganle lo que quieran, les dijo a los sujetos; ¡Ah! si te preguntas quienes son esas personas de negro, algunas son personas reales, otros son clones nuestros, con ciertas modificaciones genéticas, y los varones son creaciones nuestras, dentro de cuerpos reales. ¿Ves todo lo que hicimos por tu culpa?, todo sea por una causa justa, tu sangre, en combinación con la nuestra, nos dará toda la suerte con la que naciste y  que no necesitarás más al igual que todas tus cualidades; por fin ya no serás un estorbo para nosotras, y podremos volver a nuestras vidas normales.
—Están locas, ¡Supérenlo!, ni teniendo el poder más grande en la Tierra podrían ser felices; dije en un tono antipático —siempre fueron y siempre serán repugnantes e incapaces.
Recibí otra descarga eléctrica,  casi me deja inconsciente, al terminar esa descarga, una de ellas me dio un golpe que me reventó el labio, seguidamente caí al suelo, no recuerdo cómo, al tocar el suelo, caí sobre mi brazo herido,  recibí otra descarga; las dos personas que me fingieron amistad, empezaron a patearme en el abdomen,  en las costillas; empecé a sangrar, sentí por primera vez demasiado dolor. Ambas se retiraron, pero antes una de ellas, la que más me odiaba me cogió de los cabellos,  y me susurró: “No nos creías capaces de esto, ¿verdad?”, al terminar de decir eso, me tiró contra el suelo.
—¡Hagan lo que quieran, pero no la maten… aún!, dijo la otra, ambas se retiraron con una sonrisa retorcida y maquiavélica.
Yo solo quería salir de ahí, de pronto se apagaron las luces. Escuché golpes, y cómo algunos cuerpos cayeron sobre el suelo, pasó poco rato y las luces volvieron a  prenderse. Volví a escuchar la misma frase: “Estoy de tu lado”…
—Oye mírame, no te duermas, tenemos que salir de aquí.
—¿Quién eres tú?, recuerdo que dije.
—¿Cómo te vas a olvidar de mí? Tu amiga, juntas… burlas… ¿Dupla explosiva? ¿No? ¿Nada?
—¿Ikyra? ¿Tú?, ¿Cómo me hallaste?...
—Fácil… como ambas sabemos… esas dos mujercitas son ineptas, por lo que fue fácil descubrir su plan; no te dije nada, pero creo que ya tuviste demasiado, ahora… tenemos que irnos, antes de que nos maten…
—Ayúdame,  mi espalda está destrozada, y las descargas esas ya me están haciendo efecto.
—Algo me dijo que esto pasaría, por eso trabajé en una pócima que curara cualquier dolencia, no preguntes de qué está hecha —sonrió— anda tómatela.
Me la tomé, hizo un rápido efecto, dentro de un minuto las heridas y las llagas en mi cuerpo se volvieron cicatrices. Salimos rápido de ese lugar, no nos vieron salir o eso creí, las cámaras de seguridad estaban desconectadas, y sorprendentemente todos los de uniforme negro estaban dormidos…
No contábamos con que una de las malignas se había dado cuenta… Oímos un disparo, no me cayó ni a Ikyra, fue un aviso de una de ellas, no hicimos caso y empezamos a correr por un pasadizo oscuro, este nos llevó, a una habitación, donde estaban los clones de repuesto preparados con sus armas; ambas sentimos por la espalda una descarga eléctrica que nos tiró al suelo rápidamente, dejándonos inconscientes.
Al cabo de una hora ambas despertamos, yo me encontraba de nuevo con las manos atadas,   al igual que mi mejor amiga, Ikira, me sentía mal por ella;  las dos mujeres aparecieron desde el fondo de la habitación.
—Ya suponíamos que algo así iba a pasar —dijo una en un tono muy relajado— Hola Ikira…
—Déjenla ir, a quien quieren es a mí, ella no tuvo nada que ver —dije yo— una lágrima se deslizó sobre mi cara.
—Oh… mira… qué ternuritas, aun manteniendo su amistad a pesar de todo. Ja ja, lo siento, ninguna saldrá de aquí… Tú —señaló a Ikira, por intentar ayudarla a escapar diez latigazos.
—¡No!, por favor, terminen con esto, de una vez, dije entre lágrimas.
—Para que veas que somos piadosas contigo, y que alguna vez te tuvimos “afecto”, le perdonaremos los diez latigazos, pero a cambio tú recibirás veinte, si gritas serán cuarenta… ¿Qué te parece? —dijo una de ellas sonriendo.
—Está bien… aceptó —dije con la cabeza gacha.
Entre tres sujetos empezaron a dar cada uno los látigos, fueron los cinco minutos más largos y dolorosos de mi vida, antes de terminar una descarga eléctrica, finalmente, me dejaron caer al suelo; una de las mujeres me dio un golpe, y dijo “ahora, levántate pues, tu suerte llega a su fin”. Dos hombres me levantaron y colocaron sobre una mesa, donde me amarraron ambos brazos, seguidamente colocaron una jeringa en cada brazo para extraer cápsulas de mi sangre. Yo solo quería que esto acabara…
Llenaron alrededor de cien capsulas de 15 ml, yo me sentía extremadamente débil, podía sentir como el fin estaba cerca, al finalizar me botaron de la mesa, y tiraron al suelo…  la mujer que más me odiaba me puso de rodillas, sacó su arma y apuntó hacia mí.
—¡Qué se siente perderlo todo!… —dijo.
Ikira, consiguió liberarse de sus ataduras, y se abalanzó sobre la otra desagradable mujer, quitándole su arma y apuntándole a su cabeza.
—No sabes lo que haces —dijo la maldita que me apuntaba con la pistola.
—Quiero salvar a mi amiga… en un instante de segundo cambiaron los roles, Ikira se encontraba también de rodillas… mientras que la otra  le apuntaba…
—¡Hazlo de una vez! si quiera que tenga un final rápido y menos doloroso… le dijo  la perversa mujer a la que le apuntaba a Ikira.
No podía ver lo que pasaba solo quería desplomarme en el suelo, a pesar de ello pude escuchar cómo el arma ya estaba lista para disparar, sentí el acero frío de su arma apuntando a mi cabeza.
—¡No lo haga por favor! —Ikira gritó, con lágrimas en los ojos.
—No te preocupes Ikira, hiciste todo lo que  pudiste. ¡No sabes cuán orgullosa me siento de tenerte como amiga! Gracias por todo —fueron mis últimas palabras.
¡Bam¡ Jaló el gatillo… Me sentí un alma libre, libre de dolor, y libre de aquellas dos almas impuras.
Seguidamente, al caer mi cuerpo, la otra también jaló el gatillo…
Ikira y yo al vernos en almas, nos sentimos tan bien, por fin éramos libres, nos abrazamos, y juntas fuimos a dar una vuelta por el Mundo, antes de seguir nuestro camino hacia la luz.
—Alyker, ¿tú crees que de verdad esas dos, lograrán lo que se propusieron?
—La verdad… todo lo que ellas hicieron fue en vano, ¿sabes por qué? , la sangre decide en que cuerpo vivir, tú no decides el tipo de sangre que quieres tener, y peor si son dos personas completamente impuras; eso hace que al inyectarse un tipo de sangre pura terminarán matándose ellas mismas. No quise decir nada enfrente de ellas, porque era obvio, pero las conoces, siempre serán seres de escasa inteligencia y de corazón sombrío —sonreí— es mejor que las cosas se hayan dado así, al fin y al cabo ellas también morirán, víctimas de su propia maldad.

Seudónimo: Alyson