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Había una vez un campesino que sembraba maíz, papa, zanahoria,  pero este no sabía  que en  su chacra habitaba  un duende que dormía hace muchos años atrás debajo de una gran mata de higos, que por cierto muy pocas personas se acercaban a recoger sus frutos por las leyendas que este encerraba.
 Cuando el  campesino decide utilizar parte de la tierra de su hermano mayor  para la siembra, este se ubicaba en medio de la mata de higo, para ello  utilizo el   camión  del  Abuelo Jalisco que solía ser alquilado mayormente para la siembra, el abuelo estaba muy alegre por el sueño de tener más cosecha para marzo, no se acordó de la leyenda que le contaba su abuelita Berna cuando él era aún un  niño.
La abuelita les contaba cuando este  tenía 7 años, explicando  que debajo de la mata de higo había un duende que hace muchos años dormía allí, y que la familia Rodríguez decidió cuidar el silencio de esa zona debido a una promesa que el tátara tátara abuelo le hizo a este a cambio de tener siempre buena cosecha por muchas generaciones. La mata de higo es enorme con muchos frutos verdes, aun me da miedo de pasar por las noches por ese lugar.
Esa mañana de madrugada la maquina ruidosa botaba mucho escombro pasando con un ruido escandaloso, en eso le entro una pequeña piedra al duende por su boca y él dijo ¡este campesino ya me arto la paciencia!, y se fue   donde estaba, este trabajando, de pronto el duende vio que estaba utilizando su camión, uso sus poderes y el camión exploto en eso  el campesino salió volando de su camión que estallo graciosamente, el duende se burló del   campesino a mucha carcajada.
Este con asombre pero con cólera recordó los cuentos de su abuelita cuando vio al duende reírse de la tragedia, no se pudo aguantar y corrió donde el duende, lo coge del sombrero y le dijo ¿Por qué  hiciste estallar mi camión?
Este le respondió:
—Por qué tú no me dejas dormir.
El  campesino respondió:
—¿A por qué  yo no te dejo dormir?
—¡Sí! no me dejas dormir.
El campesino con culpa y arrepentido dijo:
—Ya no haré ruido.
—Ya está bien te perdono —y el duende respondió.
Luego se despidió porque tenía mucho  sueño,  pero lo que no sabía el duende, es que el  campesino iba a perder su casa junto con su chacra.
Bueno,  promesa es promesa y el campesino se sintió comprometido con ello, rumbo a su casa, debería ahora buscar otra solución para salir de sus deudas. Por la tarde de ese día, mientras pensaba que hacer, siente que tocan  la puerta tac-tac- tac o sorpresa era el que le quitaría la casa, este señor  le dijo:
—Vengo a cobrar  de la hipoteca de la casa.
El pobre campesino tenía la cabeza entre deshacerse del duende como sea o cumplir la promesa familiar.
—Señor no tengo el dinero ahora, por favor deme usted más tiempo.
—¡Entonces perderás tu casa si no pagas hoy mismo!
El campesino  no podía hacer nada, tuvo que irse  ese mismo día, hablo con su familia, cogieron sus cosas y se fueron a la casa rumbo a la de su hermano. Por otro lado el duende en sus sueños inconscientes  se enteró que el Campesino de iba de su casa y se puso muy triste porque el campesino se iba a ir por falta de dinero, y de hecho que vendrá otro que no quiera respetar su descanso, entonces pensó. Hummm le daré lo que necesita y fue corriendo donde el campesino, amigo tengo oro para que pagues tu deuda y no tengas que irte, el campesino se puso feliz por que regresaba a su casa.
Una vez de regreso a su campo preparo un banquete e hizo una fiesta muy alegre, el campesino se sentía tan feliz que invito al duende a compartir el banquete, todo muy feliz a pesar de la fuerte tormenta,  desde ese día el campesino el duende se llevaron muy bien.
Seudónimo: Mauricio