[Volver al índice de obras]

Se oyen masas de voces
Entre columnas de polvo se acercan
No hay luz en sus miradas
Cortan el silencio con sus alaridos
Humanidad adormecida
Sólo son pulgares ansiosos
Crepitaciones de la rutina
Van carcomiendo mi esperanza.

Un niño llora y el hombre piensa
La ira ni se complace
La paz viaja en esta selva de cemento
Sumergida en esta oscura verdad
Tú no dejas pasar la luz
Levántate y camina.

Seudónimo: El soñador