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Es tarde, un ruido extraño se oye entre los cajones de aquel armario viejo y apolillado, pasan y pasan los segundos y yo aquí postrado en este catre sin poder levantarme. Ya no le encuentro el sentido a la vida; quiero reprocharle porqué me encuentro en este gran martirio sin poder hacer nada para solucionarlo, levanto mi cabeza y solo miro al vacío sé que estoy solo y que nadie estará a mi lado para acompañarme en esta gran lucha.
Una pequeña brisa anunciaba su gran acercamiento, era ella, solo su compañía me llenaba de gran fortaleza, a pesar de que la amaba en silencio nuca me atreví a decirle todo lo que sentía por ella, era más fuerte la vergüenza que sentía al pensar en que me podría rechazar o ignorar, no quería que pase eso, preferiría mil veces guardar cada uno de estos sentimientos dentro de mí a tenerla lejos de mi lado; ustedes se preguntaran como la llegue amar más que a mi propia vida; yo les explicare… era una tarde de diciembre, el amanecer anunciaba su llegada con los penetrantes rayos de luz que reflejaban sobre mis sabanas, la cruda venganza de la vida , era hora de alistarse y dirigirme como todos los días  por aquel pasadizo de calles muy estrechas que me llevaba hacia la universidad , de pronto recordé que tenía que presentar mi último trabajo del semestre y no lo traía conmigo , decidí volver a mi casa por el proyecto, fue en ese instante donde los ojos se me cerraban poco a poco  , no sentía mi cuerpo era una sensación tan espantosa la de ese momento  que no sé cómo explicarlo , no sé en qué momento fue que me trajeron al hospital , no lo recuerdo , no recuerdo ni como llegue a estar en esta cama de hospital, cuando me di cuenta que me encontraba aquí me desespere mucho me sentía muy asustado cuando de pronto apareció ella a lo lejos del pabellón de neurología  y sentí tranquilidad; sentía que todo lo que pasaría en el transcurso tendría solución, fue una sensación tan profunda que nunca la había sentido antes ; en ese instante los doctores no me decían nada , nadie me quería informar lo que me estaba ocurriendo solo me decían que me tranquilice, esas palabras me indicaban que no iba bien la situación , mi presentimiento me lo advertía  y a la vez me preguntaba como piden eso si estaba en juego mi vida.
De pronto un doctor con sus expedientes sobre la mano entra por la puerta, su rostro lo decía todo, no eran buenas noticias, los escalofríos recorría todo mi cuerpo pero a la misma vez sentía que para todo estaría preparado  era mejor que se acabe ahora esta incertidumbre  a seguir con esta sensación de angustia.
Con voz suave y calmada me dijo:
—Usted tiene leucemia —fue la noticia que marco mi vida.
No hallaba explicación alguna  quería que sea solo un sueño y despertarme de él y que todo no haya sido realidad, pero era cociente de que eso no pasaría.
—Tiene que recibir tratamiento de inmediato —murmuro muy acongojado.
Ella estuvo en el momento que sucedió tenía la sensación  que sufría al igual que yo por el gran anuncio  me dijo con su voz suave y dulce ten paciencia no todo está perdido, todo tiene solución si luchas por tu bienestar.
Fue las palabras más alentadoras que escuche en ese instante, limpie mis pequeñas lágrimas y entendí que tenía continuar con la vida, tome fuerzas y obedecí al pie de la letra el tratamiento; cada momento que vivía desde ese instante era único, no podía desaprovechar la gran oportunidad que me dio la vida y más porque junta a ella aprendí hacer más fuerte aunque a veces me reprochaba lo cruel de mi destino, pero no todo era perdición. Fue gracias a esto que pude sentir esa llama de dulzura que solo se puede sentir cuando uno realmente siente que ama sin saber si también es correspondido.
Fue así que lucho día a día contra mí y mi destino.

Seudónimo: Vera