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Calabaza, redonda como el sol naciente
craterizada como una luna de queso.
Con tu sabrosura derrites mi paladar
y con tu hermosura me robas el corazón.

Siento cosquilleos
al rozar mi rostro con tus hojas verdes,
mi lengua saborea tu pulpa sabrosa
en mi boca se deshace la promesa de tu legado
y al morir el último sobreviviente,
brotan lágrimas de dolor por tu muerte.

Tus hojas se enredan como serpiente
formando un pedazo de cielo incandescente,
tus flores brotan como retazos de oro
sobre tu enorme reinado verde

Amada mía, tesoro mío
ahogas mis penas e incertidumbres.
Viví mi niñez dolorosa
bajo el manto de tu sombra acogedora
buscando refugio en tus cálidos abrazos.

Seudónimo: Soledad