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El cielo estaba color sangre
El viento me sabía a dulce amargo
Entonces me soltaste de la mano alegre
Y tu mirada de ardiente fuego,
La sentí con el viento alejarse tristemente.

El cielo se tornaba de oscuro triste
Porque mi madre me dejaba de lado
Bajo el manto dulce de estrellas frías
En invierno perfumado de chocolate helado
 Un niño, corriendo por el pasivo destino.

En una capilla creció mi ensueño
Recordándote al sentir las brisas
El sabor de tu fría partida en antaño
Carcome mi corazón, ardiente de amor amargo
Me has dejado sólo, en este mundo tan extraño.

Tu voz se aleja distante, en el tiempo tan aciago
Siento tus dulces manos, marchitarse tiernamente
Siento tus ojos, sabor chocolate
Perderse en un mar de olvidos tristemente
Te dejo en el pasado, aunque sigues latente.

Oh, por qué madre mía, de dulces manías
Te has ido, dejando en mi pecho
La soledad tan agría y ásperas mías
Las hojas de otoño caen tristemente desde el techo
Mi vida tan dolorosa, se consume en aromas de olvidos.

Voy olvidando tus manos de dulce aroma
Voy olvidando tu cabellera suave y acogedora
Olvido tu voz de chocolate acunadora
Olvido tu rostro de hermosas rosas tibias
Te olvido madre mía, y contigo se consume el alma mía.

Seudónimo: Melodía dolorosa