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Todavía me reconocen al pasar por aquella ciudad. Cuando transito alguna calle o voy a un simple lugar, me preguntan como pude ser capaz de hacer semejante obra y no es porque precisamente haya hecho algo malo, sino todo lo contrario, me felicitan, me halagan y de vez en cuando al llegar a mi casa, la recepcionista me recibe con un montón de regalos en agradecimiento por aquella pequeña ayuda que otorgué.
Todo comenzó cuando mi yo aventurero me dijo “Joshep”, tienes que viajar, sal de esta rutina, lentamente te está matando” y a decir verdad ya necesitaba unas vacaciones, salir de mi zona de confort y aventurarme a lo que salga, no podía estar toda mi vida encerrado en mi pequeño escritorio, dentro de mi pequeña oficina, que a su vez estaba en un gran edificio y para rematar se encontraba en la gran ciudad, Nueva York.
Me dispuse a investigar en la web que lugares podría visitar, encontré sinfín de hermosos lugares como Teotihuacán, en la ciudad de México, La muralla China, que si bien era un lugar impresionante mi dificultad hubiera sido el idioma. Sin embargo durante toda mi búsqueda encontré un lugar en Perú, me sorprendió bastante porque si bien, yo al pensar en Perú, me imaginaba cosas como “Incas”, “Machu Picchu”, “Montañas y más montañas” pero grata fue mi sorpresa al enterarme que no era el único lugar, así que al instante que observé “El valle del Colca” investigué más y más acerca de este bello lugar, pasaron horas que fueron suficientes para enamorarme de aquel bello lugar que se encontraba en la provincia de Caylloma, Arequipa.
Compré el boleto, llegué al avión, me abroché el cinturón, pasaron horas y horas, hasta que por fin llegué a aquella linda ciudad que cuando llegas te da la sensación de que estás en casa y no voy a negar que fue un viaje largo, porque lo fue, pero que realmente valió la pena. Al bajar del avión me encontré con una cadena de volcanes, me dijeron que el más conocido era “El Misti” un nombre verdaderamente raro para mí.
Inmediatamente subí a un carro que me conduciría a la ciudad de Caylloma, emocionado espere las 4 horas que dijo el conductor que tardaríamos, que por supuesto tenía un guía que nos señalaba que era lo que veíamos por primera vez. Ya al llegar me recibió una linda señora de aproximadamente unos 50 años, me dijo que ella podía conseguir una habitación para mí, desayuno, agua caliente, televisión y comida, a decir verdad al quedarme con esta señora me saqué la lotería.
 Mientras el guía apurado nos decía que lo siguiéramos, yo obedecía fielmente ya que anhelaba descubrir los maravillosos tesoros que ocultaban aquel pueblo. En el recorrido primero observamos el famoso lugar “El cañón del Colca” y para mi buena suerte pude observar a un pequeño cóndor desde mis binoculares. Luego decidimos que era momento para relajarnos así que fuimos a “Los baños termales de la Calera” un lugar bastante acogedor, y aunque al principio olía muy raro me fui acostumbrando.
Al llegar la noche, la señora Felipa, la cual me acogía en su recinto me contó una muy interesante historia acerca de las antiguas civilizaciones “Collaguas y Cabanas” estas desde hace muchos años compartían el valle del colca, ellos mismos fueron que labraron los andenes, los que edificaron ciudades y fortalezas de piedra. Los Collaguas descendían del gran volcán Collaguata y los Cabanas del volcán Hualca Hualca.
Esa noche verdaderamente fue impresionante, pero Felipa me tuvo que dejarme y ya no pude escuchar más de sus impresionantes historias. En la mañana siguiente mi grupo y yo fuimos al gran valle de Andagua, también a Sibayo, el pueblo de piedra, y Coporaque que queda a 15 minutos de Chivay, donde me alojé en una casa y pude conocer más de aquella cultura. Fue un día de mucho ajetreo y realmente estaba cansado.
Mientras descansaba en el hotel me entraban pensamientos de cómo podía la naturaleza haber creado semejante belleza y se me vino a la cabeza una idea no tan mala, que consistía en hacer un geoparque, ¿por qué no? Las posibilidades en aquel lugar eran precisas, y decidí poner mi proyecto en marcha, primeramente me comuniqué con Felipa, me dijo que era una súper idea y me dio un teléfono para que me contactara con el alcalde y así fue, él la tomó bastante bien y al decirle que yo también iba a apoyar con mis guardados, de inmediato llamó a la alcaldesa y aunque ella no estaba totalmente segura propuso la idea. Realmente no sé cómo se lograron enterar importantes personas de esta obra, de lo cual por supuesto estaba muy agradecido, incluso la Comisión de Turismo, que elaboró el expediente para la postulación como geoparque, lo presentó ante la Unesco.
Hoy después de un año no dejo de recibir tanta gratitud hacia mi persona, ya que desde el día que propuse la idea que llegó a estar en los oídos del mundo, la provincia de Caylloma ha mejorado enormemente y yo, Joshep, me siento muy afortunado de haber estado en aquella pequeña oficina, que me llevó a dar un salto tan importante en mi vida.

Seudónimo: La chica sad