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Cuentan las voces japonesas más longevas a los que aún están floreciendo que a lo largo de tu vida tendrás muchos objetos como pertenencias, ya sea si te los han comprado, regalado o simplemente estuvieron ahí contigo durante largos períodos de tu vida. Lo que importa de estos objetos con los cuales compartiste mucho tiempo es que solo algunos llegaron a tener una valoración única por ti que ningún otro objeto puede llegar a tener. Esta valoración es importante pues cuando se nos pierde el objeto que tanto amamos, nos llega un sentimiento de dolor muy intenso pues sentimos que nunca más lo volveremos a ver, pero muy aparte de los perjuicios que causen su pérdida en nuestra vida corpórea. El dolor que sentimos al perderlos se irá reduciendo con el pasar de las estaciones pero seguirá ahí ese resentimiento hasta el día de nuestra muerte. Pero ese mismo día, muy temido por muchos, es el día en el que te reencontrarás con esos objetos. No importa que tan bueno o malo eras, o si se rompieron en ese lapso; los tendrás a tu lado otra vez para descansar en otra vida en tranquilidad. Este relato es una leyenda muy antigua del milenario Japón y causó mucha controversia al escucharlo por muchos jóvenes de hoy en día, ¿Qué pasa con los objetos robados? ¿Vuelven a ti también si la otra persona llegó a darle mucha valoración? Los objetos preciados por ti siempre volverán si eres el dueño original.
Pero solo existió una excepción… Idaina Kokuryu.
Idaina Kokuryu fue un brujo muy codicioso. Se dice que viene de una familia muy rica pero sus padres lo abandonaron cuando tenía solo doce años pues no lo querían. Ese fue el acontecimiento que marcó a Idaina Kokuryu pues tuvo que vivir aislado de la sociedad.
No muchos años de su abandono tuvo que recurrir al robo para sobrevivir, pero un día que se atrevió a robar la joyería de una famosa y poderosa hechicera, esta lo atrapó robando sus hermosos anillos de oro y lo hechizó haciéndolo inmortal, pero aunque suene algo muy beneficioso, no lo es pues siempre que Idaina Kokuryu esté sufriendo el dolor de la muerte, así sea por quemaduras, ahogamiento, etcétera, a los pocos minutos de su letargo, volverá a la vida con los recuerdos y una sensación de trauma.
Al principio Idaina Kokuryu lo vio como una oportunidad para cambiar su estilo de vida e hizo muchas buenas acciones por mejorar pero siempre fue rechazado, humillado y menospreciado pues sus condiciones no le favorecían para nada. Poco a poco entró a una depresión pues él en verdad quería hacer el bien pero no podía y murió otra vez a causa de esto.
Cuando despertó otra vez en esta vida, ya no sentía ni el más mínimo resentimiento por eso, sino que ahora sentía odio a todo el mundo. Quería vengarse de todas las personas que le hicieron sufrir por intentar cambiar su estilo de vida para bien, desde su familia, que lo abandonó, hasta las personas que no lo ayudaron en lo mínimo.
Él creció perfeccionando su sistema de robo. Pero un día al escuchar aquella leyenda sobre los objetos queridos, se dio cuenta que no serviría nada su plan de venganza, contra su madrastra, pues al fin de cuentas todos hallarían la tranquilidad menos él.
Así que ideó un plan, el cual sería practicar magia negra para alcanzar su venganza en su totalidad.
Localizó a los mejores hechiceros y hechiceras, hasta la maga que lo condenó a vivir por siempre.
Les robó todo lo que podía: libros que habían sobre magia, manuscritos de conjuros y hechizos, hasta robó bibliotecas enteras para sacar a resplandor sus nuevas habilidades.
Pasaron los años e Idaina Kokuryu se volvió uno de los brujos más hábiles en la magia negra, haciéndose ya muy temible entre los pueblos japoneses, estos apodándolo como: “Kuroi seishoku-sha” (El sacerdote negro), “Yurei no dorobo” (El ladrón fantasma).
Aunque suene algo egoísta para sus grandes habilidades y su anhelado plan de venganza, él solo utiliza su mayor creación, su mejor maldición: “Kesshite motto” (Nunca más) El cual impide que el objeto regrese con su dueño original y sea exclusivamente de Idaina Kokuryu.
Así entonces el plan de Idaina Kokuryu sigue en curso hasta hoy.
Cuando se te pierda algo muy apreciado por ti y lo vuelvas a encontrar después de mucho, cuídalo como si el mañana no existiera pues Idaina Kokuryu puede que esté al acecho por su codicia y remordimiento al mundo.

Seudónimo: Bonnie