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Y me dices ahora que perdiste tu noche y tus aguas se van enfriando,
si es la misma luna la que te baila, perversa, sin cansancio,
si tus mares no enfrían, porque aún se conserva el calor de tu caldo.
Piensas que lo engañas todo, cuando todo a ti te está engañando.

Te estás comportando como un caprichoso niño,
que no sabe lo que quiere, aunque lo que quiere ya lo ha tenido.
Olvidas que del atardecer eres tú su mejor nido,
que tu querer quema, pero solo anocheciendo conmigo,
que hasta los lagos envidian tu sudor convertido en río.

Y me otorgas el crédito de lo que tú ahora llamas fantasía,
si cuán imponente león caminabas manso por mi sabana.
Por qué indomable te comportas conmigo, si en mi desierto florecías.
No puedes ya borrar tus huellas si las tengo en el alma, grabadas.

Porque salvaje o no, necesitas de mí,
aunque no lo aceptes y de a bocados alimentes tu hipocresía,
te has fallado, porque ya probaste de mí;
y así lo quieras, corazón, ya de mí no te olvidas.

 Y no alardees tanto de tu falsa indiferencia,
que tus mentiras tocando mi puerta, apena, pero tocando la tuya, avergüenza.
Religión sin dios, no olvides que fuiste fiel ángel y que tus alas a mi viento besan,
que somos infierno, pero que nuestras almas solo húmedas queman,
que venimos de abajo, pero que estamos arriba cuando el pecado de nuestro cuerpo vuela.

Deja tu felicidad cansada, no digas ser libre, con dicha y sin quererme;
sabes que soy tu árbol y tú, mi hoja incandescente
que en mi otoño se escapó y juró no volver a verme;
sí que te has equivocado, porque te recuerdo tan verde,
y así volverás, renaciente,
porque naciste en mí y a mí siempre vas a pertenecerme.

Y piensas ahora que tu sabor con el mío no hace un festín,
cuando tu sudor salado era dulce miel para mí.
Por qué has olvidado a qué sabe mi jardín,
si yo al tuyo lo recuerdo cada noche que dedico a ti.
Regresa, recuerda que mis rosas solo florecen si estás en mí,
que necesitan agua y están secas desde que no estás aquí,
que, con tus lavandas; hacen un solo jardín, 
un edén en el infierno, un deleitoso frenesí.

Haz corta tu ida, despierta de tu mentira aburrida;
vuelve con fuerza y hazme la poesía,
palma los versos que en mi cuerpo escribías,
y vuelve a pintarme la piel con la tinta de tu lengua abusiva,
recuerda cuántas noches me hacías al día,
recuerda cuántas lunas había en tu cielo cuando en mí venías;
regresa, que tú bien sabes que este infierno combina mejor con tu sonrisa.

Seudónimo: Alessia Barra