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Había una vez un burrito que le gustaba pasear por el campo, en uno de esos paseos pudo ver a lo lejos una vaquita, el burrito desde que vio a la vaquita se enamoró de ella. 
El burrito fue corriendo hacia la vaquita a saludarla y le dijo:
—¿Hola vaquita cómo estás?
La vaquita indiferente le contestó:
—¿Quién eres tú?
A lo que el burrito le contestó:
—¡Soy tu admirador!
Y la vaquita respondió:
—Yo no puedo hablar con burros.
El burrito pensativo dijo:
—¿Por qué?
La vaquita seriamente le contestó:
—Tú eres solo un animal de carga, y yo soy más importante que tú, puesto que yo le doy buena leche a nuestros dueños.
El burrito enamorado siguió insistiendo a la vaquita hasta que ella se quedó  enamorada de él, porque el burro le mostró la verdadera utilidad que el tenia para sus dueños ya que el realizaba el trabajo fuerte del campo.
Cuando ya los dos se habían enamorado por completo  aparecieron sus padres, los padres enfadados les dijeron: “Que ellos eran de distintas razas por lo que no se podían ver  más”.
La vaquita y el burro  se pusieron tristes, pero decidieron luchar por lo que sentían.
Ellos decidieron casarse para que nadie lo separe y lo hicieron a escondidas de sus padres.
Por fin llego el día  de su boda  el burro se puso un terno que lo hacía ver muy elegante y fue a esperar a la vaquita a la iglesia. La vaquita se arreglaba con un vestido muy hermoso  de color blanco y manchas negras ella estaba muy feliz por la boda.
Cuando de repente le avisaron que su madre estaba muy  enferma y de la nada ella salió  muy deprisa al encuentro de su madre.
Cuando llegó a la casa de sus padres se dio cuenta que todo era una mentira  y ellos no la dejaban salir de aquella casa para ir a casarse con el burrito.
Y tras un esfuerzo la vaquita pudo escaparse de sus padres  empezó a correr y correr  al lugar donde se encontrase  su futuro esposo el burrito
Distraída por llegar lo más rápido posible  a su boda con el burrito no vio  un abismo  por  el que  finalmente callo y murió.
El burrito al enterarse todo lo ocurrido  fue  al encuentro  de su vaquita  tanto fue su dolor que el mismo se lanzó  al abismo para estar con su vaquita.

Seudónimo: La Amparo