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Érase una vez una chica llamada Tatiana, tenía tan solo 15 años su pasión era el fútbol, era muy linda, tierna, amable, tenía la piel blanca, los ojos negritos, los labios rosados, el cabello negro, que cualquier joven se enamoraría, ella vivía con su papá y con su mamá tenía la familia perfecta siempre eran unidos, vivían en una hermosa casa su papá trabajaba todo el día hasta ya ni llegaba a casa. Tatiana sospechaba algo raro de su papá, ya no lo veía como antes, lo sentía muy frió, alejado de su familia. Ella se sentía muy mal al ver así a su papá, creía que ya no la quería a su mamá ni a ella.
Un día 31 de diciembre de 1943 Tatiana llegaba a su casa después de su entrenamiento y encontró a su mamá en su habitación llorando desesperadamente, y le preguntó:
—Mamá, ¿por qué lloras tanto que paso?
Y su mamá le respondió:
—Nada hijita no pasa nada, todo está bien solo me entró una piedrecita  al ojo.
Y su hija le respondió:
—Mamá yo sé por qué estas así, no es necesario que me mientas ¿Es por papá verdad? Mamá yo también me di cuenta de la actitud que se trae, pero ya tranquila no llores si, te amo.
Ya se acercaba se la noche y su papá no llegaba y fue a preguntar a su mamá:
—¿Mami papá vendrá hoy?
Y su mamá le responde:
—No hijita tu papá no vendrá se fue de viaje y vendrá dentro de un mes.
Y ella le respondió:
—¿Pero por qué no se despidió de mí? Ya no me quiere, ya no le importó.
—No hija no digas eso tu padre te adora dijo que siempre estará pendiente de ti —su mamá le respondió.
Tatiana muy triste se fue llorando a su cuarto.
Ya ha pasado un mes,  su mamá tuvo que decir toda la  verdad de su papá, estaban tomando desayuno y Tatiana deprimida con la mirada triste le dijo a su mamá.
—¿Mamá, ya pasó un mes porque papá no llega a casa?
—Hija tu papá ya no regresara a esta casa, tu papá se fue con otra mujer, es más feliz con ella que con nosotras, no quiero que sufras por los errores de tu padre, él ya no estará más en esta casa, antes que se vaya me dijo que siempre estará pendiente de ti, que no te dejara de querer nunca.
Tatiana se puso a llorar y salió corriendo, se fue a un lugar donde nadie le dijera nada ni la molestara, a un campo vacío donde solía ir con su papá a entrenar  futbol , triste y con un gran nudo en el estómago  grito fuertemente con la voz entrecortada — ¡No no nooo…! Mi papito no se pudo ir, él me quiere! Éramos la familia perfecta por que hizo eso en que fallamos como familia, mi vida no tiene sentido, con todo lo que me paso por ir a buscarlo odio mi vida, odio vivir. Se la paso todo el día llorando sentía que el mundo se le acababa, su vida era de blanco y negro, para ella ya tenía sentido, ni el fútbol que era su pasión.
Pasó medio año deprimida, lloraba todos los días y el resentimiento hacia su padre crecía. Hasta que un día le llego un mensaje a su celular, de esos que mandan los amigos con algunas imágenes por WhatsApp: ¨La vida te da retos y la única que los vence eres tu¨. Tatiana se sintió muy bien al leer eso, pero nada cambiaría lo que paso aquella noche que salió a buscar a su papá, siempre tenía una tristeza por dentro. Y es como si ese mensaje había entrado en su corazón y en su vida, es como si su vida volviera a ser la misma de antes, dejo su depresión atrás y volvió a ver el celeste del cielo, el amarillo del sol, el verde de las plantas y los goles en sus ojos. Salió de su cuarto y dijo:
—Yo nací para ganar, para vencer cada reto, para anotar goles y dedicarlas.
Su mamá se sintió muy feliz al escuchar esas palabras, sentía que su hijita había vuelto a sonreír, fue y abrazó a su hija y le dijo:
—Volvió la niña que amaba su vida que veía la vida de colores.
Y así pasó el tiempo Tatiana volvió a sonreír pero con un dolor por dentro. Un día Taiana salió con su pelota al parque a jugar, estaba muy feliz, por un rato olvido lo que le había pasado aquella noche. Y mientras hacia sus toques se le acercó un chico a hablarle este era muy guapo, su nombre era André, jugador del otro equipo de varones y principal goleador muy popular en el colegio, y le dijo:
—¡Hola!
Ella le respondió sorprendida con mariposas en el estómago:
—¡Holaa…!
Y André le preguntó:
—¿Cómo te llamas?
Y le respondió:
—Yo me llamo Tatiana.
— Es un gusto conocerte Tatiana, eres una chica muy bonita y talentosa juegas muy bien el futbol.
Ella se sintió muy emocionada porque era la primera vez que un chico tan lindo le hablaba, y le dijo a Andre:
—¡Gracias! El fútbol es mi pasión aunque sea mujer, aunque le parezca raro a todo mundo pero yo amo el fútbol.
André se quedó sorprendido porque era la primera vez que escuchaba a una chica decir eso, André le respondió:
—Nunca había visto a una chica que jugara el fútbol como tú.
Ya era tarde Taiana tenía que irse a casa porque si no su mamá se preocuparía por ella y se despidió de André, le dijo:
—Fue un gusto conocerte, espero volverte a ver, cuando se dé la oportunidad chau.
Tatiana iba camino su casa con una gran sonrisa en el rostro, iba saltando, cantando y gritando. Cuando llegó a casa su mamá le pregunto:
—Hija porque estas tan feliz, que ocurrió en el parque.
Ella muy emocionada le respondió:
—Mamá conocí a un chico y era muy lindo me dijo que era la primera vez que veía jugar fútbol a una mujer.
Su mamá le respondió:
—Que bien hija ya estas recuperando tu vida y de forma muy buena me alegro que estés conociendo personas lindas como el chico.
Ella toda alegre, emocionada pensaba que era amor a primera vista aunque no le había, pero igual quería volverlo a ver, al día siguiente volvió a ir al parque, pero no volvió a verlo  y se puso muy triste, se regresó a casa . Y así paso una semana ella ya no iba al parque, y no volvió a ver a Andwe nunca más. Pero conoció a otro chico que se llamaba Saymar él jugaba fútbol, era uno de los mejores del lugar donde vivía, un día Tatiana salió a jugar a la calle de su casa, mientras pateaba el balón, ahí apareció un chico era muy lindo tenía los ojos muy hermosos la sonrisa encantadora. Ambos se miraban detenidamente, ya habían cruzado miradas, pero ella no se atrevió a hablarle ni a él a ella. Y Tatiana se dentro a su casa y le dijo a su mamá:
—Mamá conocí a un chico.
S mamá le respondió:
—¿Y te hablo o tú le hablaste? ¿Le preguntaste su nombre?
Tatiana le dijo:
—¡No!
Es chico común y corriente, como cualquier chico no tiene importancia. Pero por dentro de ella no decía eso, para ella era un chico único que no sabía su nombre pero igual la impresiono Salía todas las tardes a jugar a la calle de su casa, y el chico siempre pasa por ahí, ambos se quedaban viéndose detenidamente, pero ninguno de los dos se atrevieron a hablarse, Tatiana siempre salía a jugar con la excusa de verlo. Hasta que una de esas él se le acercó y le dijo:
—¡Hola! ¿Cómo te llamas?
Ella toda nerviosa le respondió:
—¡Hola! Me llamo Tatiana ¿y tú?
—Yo me llamo Saymar, juegas bien el fútbol.
Ella le respondió:
—Gracias es algo que me gusta desde pequeña aunque sea mujer. Y ambos se despidieron, ella estaba feliz porque ya sabía cómo se llamaba. Pero siempre recordaba lo que le paso aquella noche, cuando salió a buscar a su papá. Y decidió hablar contarle a su mamá y le dijo llorando.
—¿Mamá puedo hablar contigo?
Y le responde:
—Si ¿dime hijita que pasa?
Y Tatiana comienza.
—Mamá aquella noche que salí a buscar a papá me ocurrió algo horrible, algo que nunca voy a olvidar, algo que volvió mis días de blanco y negro, algo que arruino mi vida, algo que volvió mi mirada triste mamitaaaa…. Ayúdame abusaron de mi…
Le dijo llorando pidiendo que la ayuden a olvidar ese momento horrible de su vida. Su mamá sorprendida estallo en llanto, abrazo a su hija y le dijo.
—Hija mía yo soy la culpable de todo, no debí dejarte salir en horas tan tardes lo siento mucho, no me di cuenta soy una tonta perdóname, te prometo de hoy para delante estaré para apoyarte a superar ese trauma te quiero mi  hija. Y así se dieron un abrazó muy fuerte y juraron nunca separarse.

Seudónimo: WAV