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Hola, mi nombre es Milagros, soy una chica solitaria, a veces me gusta estar con mis amigas, pero otras veces no, pues no tengo una vida hermosa, desde pequeña sufrí harto, mi padre era alcohólico y mi madre un tanto amargada por lo todo que pasó, tengo un hermano que a veces suele demostrarme su amor y otras veces no, somos como perro y gato, asisto a una escuela secundaria, pues tengo 15 años, no soy buena estudiante, el año pasado lo era, pero he bajado un poco en mi rendimiento por la noticia de que mi abuelo estaba mal de salud,  me preocupé demasiado y tuve estrés hasta agosto, dejé de estarlo, pues porque caí enferma, estuve 2 semanas sin ir a la escuela pensé que regresar sería hermoso, pues vería a mis amigas y aquel chico que amaba con todo mi corazón, era mi ex, pero este año quise intentarlo de nuevo, dijo que también me quería, queríamos volver a amarnos, pero por nuestro orgullo, mejor ahí nomás.
¡La vida tiene eso, pues sí!, estoy enamorada de un chico que parece no ser tan real, pues es perfecto, demasiado perfecto diría yo, pero, lástima que tan sólo sea un juego para el...
Estoy en cuarto grado de Secundaria, dicen que el enamoramiento a mi edad no es real, que solo es un pasatiempo, niñerías, pero lo que siento por él, parece ser para siempre, de todos los que me llegaron a "gustar", fue el, exactamente el, ese idiota que llenó mi corazón, lamento que sea él y no el que gusta de mí, lamento haberlo conocido, lamento haber caído en su estúpido juego.
Ahora,  camino a la escuela.
Estoy muy feliz, es una nueva semana, empezaré con los ánimos debidos para así poder "conquistarlo" al menos un poco más, sé que es ridículo porque soy un juego, una cosa mínima para él, pero quería que al menos me quiera un poco más de lo que decía quererme. Escuché a alguien venir detrás de mí:
—Hola! ¿cómo estás? —dijo él con su encantadora voz y caminando junto a mí.
—¡Hola, si estoy bien, claro qué diablos! —estaba tartamudeando, no se puede dar cuenta de mi nerviosismo.
—Y, ¿tú guapo? ¡Creo que exagere, bueno si exagere, TRAGAME TIERRA!
—¿Guapo? —se echó a reír— estoy bien.
—Se me salió, lo siento —tape mi cara pues estaba muy roja.
—Okey? hablamos luego —pude percatar que iba corriendo a un lugar trate de seguirlo, y vaya que error cometí, pues lo vi con aquella chica que decía ser mi amiga, me sentí tan mal, era como si él hubiera hecho un "Allahu Akbar" en mi corazón, decidí regresar a mi camino para ir a la escuela y así olvidarme de lo visto, sin previo aviso.
 ¡Sentí mis ojos aguarse, no puede ser cierto!, ¿por qué el?, ¿porque tiene que ser ese idiota el que me gusta?, es tan difícil odiarlo, es el único que pudo caer bien a mi familia, pues él solía acompañarme a casa, mi madre lo quiere, mi hermano, y mi padre está en eso, ¿porque juega conmigo?
Al llegar a la escuela lo vi de nuevo juntos, pero dentro de mí, dije que no estaba bien llorar por él, tengo muchos detrás de mí, no debería, es imposible, es solo un chico, además mi futuro novio está en Corea, y sí, soy de esas chicas "obsesionadas" con coreanos, ¡POR FAVOR MILAGROS! no seas idiota, piensa en el amor de tu vida Kim Hyun Joong, el sí merecía mis lágrimas.
Nos formamos, y entramos a la primera clase, pude ver que se sentaron juntos, el jalo la silla para ella, quise llorar nuevamente, pero fui fuerte, seguí la clase, supuestamente con ánimos, porque en sí, no los tenía.
Nos tocó la segunda clase, vaya infierno viví allí, pues paso lo mismo que en la primera, solo que yo me senté atrás de ellos y podía ver los movimientos que ambos hacían, se sonreían, hablaban, se miraban a los ojos, lo que nunca el hizo conmigo...me dio una gran impotencia, quería huir de allí, irme lejos, desaparecer.
En el recreo me sentía más libre, me fui con mis amigas a sentarme en el pasto, pues allí era relajante, pero solo pude disfrutar 5 minutos, porque después vino esa "amiga" vino con su falsa sonrisa a abrazarme, tuve ganas de mirarla a los ojos y que viera mi dolor a través de ellos, para que así me deje ser feliz con él, pero no, a la quinta hora, por fin no se sentaron juntos, me sentí más feliz, a la sexta clase, fue igual y en la última también, mi día fue mejorando.
El día Martes, fue peor, la primera y segunda hora se sentaron juntos, pues nos tocaba en la misma clase, vi cómo se acercaban, y nos les importaba que yo estuviese allí, me dieron más impotencias, ella sabía que moría por él, sabía las veces que él me ignoraba, solía estar triste y me desahogaba con ella, fue pasando el día, me sentí triste, pero seguí fuerte y no lloré, después de llegar a casa y cambiarme, vi los 2 peluches que me regalo, me aferre a ellos y los abrase con toda mi fuerza, como si fuera el, recuerdo nuestro primer abrazo, cada que se despedía de mi solía abrazarme, dijo que le gustaban mis ojos cuando me sorprendía, no pude evitar sonreír, mientras lloraba, recuerdo cuando estuve con él, solía darme todo su amor, Princesa... yo era su princesa... él era mi osito, recuerdo cuando me dijo que estaríamos juntos hasta que fuéramos ancianos, recuerdo las 2 cartas que me hizo, fue hermoso, recuerdo aquella frase que escribió en una:

Alma para conquistarte 
Corazón para quererte y 
Vida para vivirla junto a ti 

Recordar me puso más triste, me la pase toda la tarde así.
El día miércoles, fue lo mismo se sentaron juntos la primera clase, no tuve más que aceptarlo... la segunda clase no fue así, pero allí no aguante más y rompí en llanto, justo jugábamos vóley, no tenía ganas de nada, mis compañeras solo me ignoraban como si no existiera, el profesor me llamo la atención por no querer jugar.
Déjenla no le rueguen para que juegue.
Me dolió escuchar eso de mi compañera que consideraba amiga, tuve que hacer lo que podía, no quería llorar más, pero las lágrimas eran infinitas, la tercera clase tampoco se sentaron juntos, pero ella dejo de hablarme, me sentí mal, por más que me fallo, me sentí mal, quiso discutir conmigo pero no quería hacerlo, no tenía ganas, no podía hacerlo, no con ella, en la cuarta clase, llore pero nadie lo notó, lo que yo quería era que vengan hacia a mí, y me digan "¿porque lloras?" "todo está bien" "ya pasará" quería que me digan que me quieren, aunque sea un poco pero que lo hagan, lamento no ser como ellas quieren que sea.
El día Jueves, trate de ser fuerte hasta la hora de almuerzo, el profesor me pregunto si me gustaba ese chico, el chico del cual me enamore, pero lo negué me daba vergüenza, y me preguntó por mi mejor amigo, rompí en llanto al recordarlo, pues no tenía comunicación con él, recuerdo cuando estábamos en primaria el solía apoyarme, recuerdo cuando me quito el zapato y salió corriendo, grandes recuerdos a su lado... lloré calladamente, hasta que me quede sola en el aula, y llore más, algo dentro de mí se derrumbaba, se me vinieron los mismos recuerdos cuando estuve con ese idiota totalmente perfecto, llore con más fuerza, necesitaba correr, gritar, hacerme daño, cuando me hice daño por primera vez recuerdo que sentí un enorme placer, era como si mis problemas desaparecieran y sonreía por ello. Vino aquel chico que solía apoyarme y preguntó si estaba bien, le dije que sí, con una sonrisa fingida, en la siguiente clase se encontraba mi mejor amigo, no faltaron esas ganas de correr hacia él y abrazarlo para decirle lo mucho que lo necesitaba, me vio llorando, me puse a llorar más al ver que venía hacia mí, me brindó un poco de papel higiénico y solo pudo hacer eso, ya que la profesora lo hecho porque teníamos que comenzar con las clases.
Día viernes, caminaban sin rumbo con unas "enormes ganas" caminaba sin saber a dónde me dirigía, era como si fuera un zombi, pues era un día lluvioso, no había nadie, parecía que el clima estaba triste, junto conmigo así que pare de caminar y mire al cielo:
—Al parecer también ¿estas triste?, discutiste con la noche —dije y sonreí por mi absurdo comentario.
—Pues al parecer lo hizo —dijo Jorge parándose a mi lado y también mirando el cielo.
 —¡Qué sorpresa! ¿No te veía de tiempo, como te encuentras?  —dije y me dispuse a abrazarlo.
—Estoy bien niña —dijo separándose y revolviendo mi pelo.
 —¿Al parecer tu no, que ocurre Milagros? —me asusté, pues él solía decirme Mili y no Milagros, cuando me lo decía era porque quería hablar seriamente conmigo.
—Vayamos al parque y allí te cuento todo —lo cogí de la mano y lo llevé rumbo al parque que quedaba cerca de donde estaba, al parecer reconocía el lugar donde estaba.
—Hey! ¡Espera! ¿No deberías estar en la escuela?  —me dijo, pero ignore su pregunta y seguí caminando hasta llegar al parque, me senté en el pasto y di palmaditas en él, en señal de que Jorge se siente a mi lado y así lo hizo.
 —Ahora sí, dime, ¿qué pasa?
—Pues, no sé por dónde empezar, mira, sabes que crecí, como toda chica de mi edad se enamora, es demasiado vergonzoso para mi decirte esto, pero quiero desahogarme, verás me enamore de un chico, llegue a estar con él pero terminamos, este año quise intentarlo, me di cuenta que lo extrañaba muchísimo, pero él no era el mismo, se volvió más coqueto, dijo que también me quería, le creí, mi familia lo conoce, se encariñaron con él, pero el, solo jugó conmigo, no sabes cómo me siento ahora.
—Hazlo, desahógate conmigo golpéame si hace falta.
—Me siento una cobarde que finge ser fuerte, soy una tonta cubierta de cicatrices, me siento una sucia basura, nunca encaje en el mundo siempre estaba sola, soy como un triste payaso que sigue un guion, quiero volver a ser niña, quiero volver a como era antes, empecé a mirar más el suelo que el cielo, estoy harta de llorar, intento sonreír, pero no es lo mismo. ¡QUIERO DEJARLO TODO Y DECIR ADIOS!  —no aguanté y lloré, mientras el me abrazaba y pedía que me calmara y me era imposible, así que me pare y me fui corriendo sin dirección.
De pronto, me levante con una fuerte respiración y mis ojos estaban llorosos, pues lo que pasó era un accidente, el viernes pues el carro me atropelló y lo reconocí porque cuando me levante estaba en un cuarto blanco, además, una señorita enfermera estaba pendiente de lo que pasaba, Jorge murió hace mucho porque su padrastro lo golpeo hasta matarlo. Al parecer Jorge me veía desde el cielo, él era mi ángel guardián, cuando éramos niños éramos grandes amigos, el me solía apoyar en todo, el me llego a gustar, hasta que se fue… para nunca más regresar.
Quería morir, quería estar a su lado, quería saber si allá en el cielo podría ser feliz…
En eso, cuando la enfermera salió a avisar al doctor me desperté, con las pocas fuerzas que me quedaban pude pararme y observe una ventana abierta, así que con un poco de dudas decidí tirarme por allí... Caí en tierra firme, mientras agonizaba sonreía pues por fin moriría, dejaría de existir, sería feliz, y si… mi concepto de ser feliz era morir, fui cerrando mis ojos poco a poco. Hasta que, por fin, logré morir para ser feliz.

Seudónimo: Halien