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Hola…, mi nombre es Romina, mi vida, no se puede decir que es la mejor,  es un completo desastre, si les contara mis problemas esto se haría increíblemente largo, trataré de resumir los problemas que había en mi casa: vivo en un callejón oscuro en una casa descuidada de Cayma, no era una de las chicas más sociables dado a todos los problemas en mi casa, mi padre es un alcohólico, llegaba a mi casa borracho y se peleaba con mi madre; no creerían que todo esto paso solo a mis 12 años. Tal vez la única luz en este oscuro pasadizo que atravieso es un joven que se encuentra en mi aula. Él se llama Stefan.
Un triste día como eran todos las días para mí, llegó  un nueva chica ella se llamaba Jenny, ella era una chica alegre, súper sociable, buena y honesta, lo contrario a mí .Ella no me llamó mucha la atención, así que no le hablé, pasaron los días y ella se dio cuenta que yo no era muy sociable.
Llego un miércoles, yo sentí que ya no aguantaba seguir en el colegio, como siempre pasaba los recreos sola, me senté a comer el pan que me había preparado en la mañana, de repente sentí que alguien se había sentado a lado mío, mire a mi lado, era Jenny, no le hice mucho caso pero ella me dijo:
—Oye, eres un poco rara, eres la única que no me habla,  veo que no eres muy sociable; pero tal vez es porque tienes problemas, dime, qué te pasa, yo te apoyaré.
—Son solo problemas en casa —le respondí.
Jenny me respondió:
—Sé por lo que estás pasando en un momento de mi vida también me pasó, te comprendo.
Después de ese día, todo cambio, yo recibí su apoyo para superar todo lo que me pasaba, nos volvimos buenas amigas.
Al año siguiente llegaron un grupo de amigas “La líder” se llamaba Lara y sus compinches Esmeralda y Julieta, eran unas chicas agrandadas y creídas, me hicieron la vida imposible hasta que me rebelé, me cansé que me hagan daño a mí y a mis compañeros, las enfrente y me dejaron de ver como una presa para sus burlas. Desde ese día, después de todo lo sucedido,  ellas ya no se creían lo máximo, lo seguían haciendo pero menos. Después de que ellas me quitaran a mi mejor amiga no creí que la iba a recuperar pero un lunes normal ella me  hablo en el recreo pidiéndome perdón por lo que había sucedido.
Meses después, se acercaba mi cumpleaños, mis padres nunca me lo celebraron, pensé que este era otro día normal sola, pero cuando llegué Jenny me sorprendió con un regalo, eso me arreglo mucho ese día, fue uno espectacular; la tarde de ese día hablamos y ella metió el tema de Stefan siempre me pedía que me sincere con él y le diga lo que siento pero yo no me sentía  capaz en ese momento.
Todo parecía hermoso pero… llegué tarde ese día, mi mamá estaba furiosa por mi tardanza, ella no se midió con lo que hizo… ese día me pegó, me decía que si yo no hubiese nacido mis padres no pelearían, me dijo que era un error que nunca me quisieron, todo lo que dijo me dolió más que los golpes.
Como era típico yo le conté todo a mi amiga, ya estaba lista para rendirme, ya no quería vivir más,  ella me dijo:
—Escucha, el ser humano nace para ser feliz pero las personas no saben eso tú y yo lo sabemos ahora, ahora el problemas es encontrarla.
Ella me alegró un poco pero no lo logró completamente; había una voz en mi cabeza que me decía que para qué sufrir más, me hizo prometerlo que encontraríamos la felicidad pase lo que pase.
Pasaron algunos años, todo seguía como siempre, mis padres seguían peleando pero hay que admitir el cambio en mi autoestima fue increíble todo gracias a esa personita que ilumina mi día. Llegamos a la universidad juntas y con Stefan,  todo era de color rosa pero la  vida no es tal fácil, llegó una tarde me iba con Jenny para hablar de algo que me tenía que decir, esperaba la hora de reunirme con ella yo la vi alegre toda mañana de ese mismo día así que pensé que era algo bueno pero no lo fue esa tarde me dijo:
—Sabes que yo te cuento todo, y no iba a dejar esto de lado, Romina, no estoy bien —me dijo eso con lágrimas en los ojos— Me, detectaron una enfermedad, tengo cáncer, me estoy muriendo.
En ese momento las rompimos en llanto no quería que el destino me quite a mi mejor amiga tal solo recordar el preciso momento en el que nos conocimos, me daba nostalgia recordar todo lo que vivimos juntas los momentos tristes y alegres. Pero trataba de meterme en la cabeza que no es porque Dios me odie sino que se dio cuenta que uno de sus ángeles se escapó para alegrarme la vida y la quería de regreso.
A pesar de todo lo que hicimos para que Jenny, ella no mejoró, antes de su fallecimiento ella me dijo:
—Por favor, no dejes de lado todo lo que quieres en la vida por mí, sé feliz y dile lo que sientes  a Stefan.
—Te lo prometo  —con lágrimas en los ojos le conteste.
Ella murió en nuestro último abrazo  en una tarde de miércoles a las 4:00 pm , no sabia como liberar todo el dolor que sentía en mi corazón me sentía incompleta sin ella, sentí que no habría algo más que haga feliz.
Al día siguiente fue su funeral, nadie podía creer que una persona como ella le haya pasado esto, todos la recordaban como un chica alegre y muy optimista y yo como una amiga, no como las normales sino como las que te apoyan a pesar lo que pase a pesar de las dificultades que te da la vida, fue lo mejor que podría haber pasado en todo mi vida y solo sé que yo siempre la tendré en mi corazón y nunca la olvidare porque yo encontré la felicidad con ella. Todas las semanas la iba a visitar.
Continúe mi vida o al menos trate hacerlo, mi vida había mejorado en su llegada mis padres ya no discuten constantemente. Un día como todos se me vino a la cabeza la promesa que te había dicho increíblemente me arme de valor para confesarle mi amor a Stefan, después de que se acabaran las clases me lo encontré y le dije muy nerviosa:
—Hola...
Él me respondió tímidamente:
—Lamento lo de Jenny, sé que era tu mejor y amiga, te estaba buscando para decirte algo te quería decir que me gustas Romina eres muy bonita y reservada nunca me atreví porque siempre pensé que no era el momento ya estabas pasando por algo muy malo en esos momentos y, sí, tu amiga me contaba lo que pasaba con tu familia y también me dijo que te gustaba no lo podía creer ya que tú también me gustabas pues está comprobado que los polos opuestos se atraen. Yo muy sorprendida no podía creer lo que me estaba diciendo pensé que era un sueño yo solo escuchaba hasta que me preguntó:
—¿Quieres ser mi novia?
Emocionada le respondí inmediatamente que sí me dio un abrazo y me acompañó hasta mi casa, ese fue uno de mis mejores días.
Yo conocí la felicidad ahora tú tienes que encontrarla solo abre tu corazón y déjate llevar y al final miraras una luz al final de pasillo.

Seudónimo: La loca