[Volver al índice de obras]

Siempre que te miro me alegro.
Eres un angelito que nos manda Dios.
Llenas de angustias nuestros días.
Eres la claridad al despertar.
Al jugar, al gritar, al sonreír.

Eres la paz en nuestro hogar.
Cuando llego me recibes,
con tus brazos abiertos,
 con tu sonrisa, que me enamoran.

Tienes la dulzura en tu andar,
el encanto al hablar,
y la ternura al mirar.
Hoy te quiero decir: que eres el niño,
que hace mejor mis días.

Seudónimo: Solange