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Un día como hoy.
Una noche como hoy.
Hundido en la profunda soledad.
Los días ya no importaban.
La vida que ya no tenía sentido.
Las rutinas a las que me habían acostumbrado.

Aquella noche sin sentido,
donde ya la esperanza estaba perdida,
para mí no existía.
Caminaba por aquella callejuela;
el dolor, el sufrimiento,
abundaban aquí adentro.
Muy al fondo de mi alma,
se veía a lo lejos, aquella esperanza.

Al oír aquella voz,
aquella voz dulce y melodiosa,
ya no la miraba,
pero podía escucharla.
Su voz, la que me volvió a la vida;
en aquella voz, hallé mi esperanza.
Seudónimo: Belen