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Había una vez un mago llamado Invoker, él era cuidador de su aldea.
Un día su padre le dijo:
—Domina la magia y dominarás el mundo.
Entonces Invoker se quedó pensando y días después empezó a tratar de dominar la magia que su padre le heredó.
Poco a poco el  empezó a dominar la magia.

Entonces días después una tropa de humanos acechaba su aldea y fue ahí donde Invoker tenía que demostrar todo lo que practico.
Él empezó a ser hechizos y defendió a su aldea la cual era muy fácil de atacar. Entonces se dio cuenta que la magia lo era todo y empezó a practicar más y más.

El empezó a aumentar su poder, en lo cual su aldea empezó a conquistar tierras de otros
Invoker nunca dejó de pensar lo que su padre le dijo.
En una batalla por la conquista de tierras su padre murió. Él se volvió enojado y malvado.
Y juró defender su aldea hasta su muerte.

Lo cual no pudo hacerlo porque la magia que el tenía se lo llevó su padre y poco tiempo después su aldea fue atacada y nadie la pudo defender; entonces Invoker se acordó lo que le prometió a su padre y lucha hasta el final.

Su esfuerzo no sirvió de mucho porque sin su magia no hacía prácticamente nada; pero los atacantes los dejaron en paz, su aldea lo apoyaba y él no  podía defraudarlos y trató te hacer su propia magia.
Tiempo después su aldea tuvo una batalla y el todavía no podía hacer su propia magia, Invoker no pudo hacer nada el murió con su aldea y no pudo cumplir la promesa que hizo.
Seudónimo: El Mauricio