He de prestarme tus sueños esta noche
para motivar el latido de un corazón desgarrado.
Corazón enlutado que ve de cerca
y se asombra al infinito del dolor ajeno
en la mirada de un pequeño y frágil
vendedor de golosinas.

Permíteme robar tus sueños
para que con sobrehumano esfuerzo
 logre mitigar en lo posible e imposible
cierta huida de la desilusión
que cual fatalidad
 hoy toca fuertemente mi garganta.

Permíteme robar tus sueños
para tejer entre mis manos
el abrigo del desdichado aquel
que ha perdido la razón.
Déjame intentar hacer un vano esfuerzo
de proteger un ápice de su pudor y dignidad.

Permíteme robar tus sueños
para que alivie un poco
el dolor que conlleva un corazón enlutado
envuelto en la penumbra
de alguna mala sombra que proyecta
la ausente humanidad de nuestro entorno.

Permíteme robar tus sueños
para navegar en lágrimas sinuosas
de aquellos que recorrieron tanta historia.
Que con manos y cuerpo temblorosos
aún bregan, con audaz esfuerzo
en  arduo trabajo indesmayable.

Permíteme robar tus sueños
para poder cantar una canción desolada
para poder, en su defecto, susurrarla
que de algún modo
 pueda cicatrizar en algo
las heridas, de este insano corazón.

Permíteme robar tus sueños
para teñir de azul celeste la mañana,
para que no se agote
 la continuidad del llanto,
para que fluya en una cascada
de  rosado manantial.

Permíteme robar tus sueños
y portarlos hoy
cual estandarte, en un día de fiesta,
intentar hacerlos míos
fingirlos míos, en una constante imaginaria
de la más lejana incoherencia… 

Seudónimo: Cielo Gris