CONSEGUIR ALGO EN LA VIDA

Todo comenzó cuando nuestro protagonista fue a beber una taza de café en el trabajo, como de costumbre; pero esta vez se percató de algo inusual en un anuncio de la calle: la venta de una casa. A él le interesaba comprar una porque sentía que era lo siguiente en su vida, ya tenía un auto, un empleo y todo lo que las personas normales querían conseguir.
Esa misma tarde se dispuso a buscar en los anuncios cuál se acomodaba a sus ahorros, luego de haber visto tantas ofertas su cara estaba hecha un horror: ninguna llegaba al dinero que tenía ahorrado. Entre cálculos se dio cuenta que necesitaría ahorrar algo de 25 años para cubrir al menos la mitad del precio. Le dieron ganas de tirarse por la ventana. 
Al día siguiente, sábado, mientras revisaba su correo leyó un mensaje de su primo que le pedía consejos sobre tomar decisiones y cumplir las metas. Aparentaba ser algo sencillo de responder; pero él se quedó en blanco pues en verdad no sabía qué decir. Se puso a pensar y a pensar y se dio con la sorpresa de que había hecho muchas cosas; pero nada de lo que se propuso siendo adolescente. Echó un ojo a su antigua libreta donde tenía anotado sus metas para ver qué había logrado, y vio que nada de lo que había escrito lo había hecho. No saltó en paracaídas, no ganó concursos de pintura, no ganaba S/2000 al mes, no viajó a ningún lado… sencillamente no había logrado nada de lo que quería; pero tenía cosas que los demás deseaban como, por ejemplo: un carro, el celular del año, un televisor gigante, una computadora y estabilidad económica. Y a pesar de tener tantas cosas no era feliz, no tenía lo que en verdad deseaba. 
Los días pasaron, su sonrisa ya no la mostraba, tenía cara de preocupación y nada le importaba más que su futuro. ¿Qué haría con su vida el resto de los años que le quedan? ¿Valdría la pena ahorrar para estar metido en una casa siendo anciano? ¿Por qué había conseguido un montón de cosas que no quería? Todo el día no pensaba en otra cosa, se hacía un millón de preguntas y no podía responderlas. 
Tomó su computadora y empezó a indagar sobre las cosas importantes en la vida, si era correcto hacer lo que anotó en su libreta o ahorrar para comprarse una casa. Mientras buscaba se percató que en los sitios web que visitó recomendaban un libro: La Semana Laboral de 4 horas. Así que decidió leerlo, y al terminar se dio cuenta que no valía la pena seguir con su vida sino se disponía a vivir de verdad, o sea, hacer lo que había colocado en su libreta. También llegó a la conclusión de que no necesita trabajar 8 horas, ya que es él quien debe decidir trabajar las horas que quiere y cuánto dinero debe ganar con su esfuerzo.
Aunque llegó a estas conclusiones, la decisión era difícil pues si decidía hacer lo escrito cuando era adolescente tendría que dejar su comodidad para ir en contra corriente de los demás, dejar su empleo y las comodidades que tiene. Por otro lado, no encontraba motivo para trabajar y comprar una casa si terminaría disfrutándola siendo viejo, y esto desencadenó otras preguntas: ¿Por qué trabajar hasta anciano para comprar una casa que no aprovechará? ¿Por qué dejó de lado otras cosas que creía más importantes?  
Esa noche, de niebla y luna llena, el deseo de hacer algo con su vida atrapó a nuestro protagonista. Pasó largas horas hasta la mañana siguiente planeando todo, de principio a fin, y luego pasó días enteros alistando todo. Logró crear un negocio por internet que le permitía estar en cualquier parte del mundo y ganar lo suficiente. 
Pero a pesar de estar listo, no se animaba a dar el gran salto: renunciar a su empleo actual para aventurarse a vivir su gran sueño.  Le aterraba fracasar y no lograr nada, terminar endeudado o sin dinero por tratar de llegar a cumplir sus metas. 
Pero lo hizo, renunció y ese mismo día se encontraba sentado en un avión listo para lanzarse en paracaídas y dar inicio así a una gran aventura que pocos se atreven a realizar. A partir de ese día logró muchas cosas, más de las que se había propuesto:  Viajó por más de 30 países, participó en varias bandas de rock, aprendió 8 idiomas, aprendió a tocar varios instrumentos, publicó libros, se fue de excursión al desierto, a la selva y a las montañas, aprendió a volar una avioneta… además, sobre todo, motivó a muchas más personas a dar el gran salto para ir en contra de la corriente.  
No se arrepintió ni un solo día y ahora se encuentra presente en la mente de soñadores e idealistas que intentan alcanzar sus verdaderos propósitos. Su frase más motivadora es: “¿Si hoy no haces algo, piensas que lo harás mañana?”
Somos el ser más longevo que habita en la tierra y aun así queremos vivir más años ¿Por qué? Porque recién de viejos nos damos cuenta que durante los largos años de nuestra existencia no hemos hecho nada de lo que quisiéramos. 
Siempre compramos cosas bobas, ahorramos dinero y lo luego lo gastamos, aunque a veces ni llegamos a juntar lo suficiente, tenemos metas comunes que son vanas y sin sentido, el dinero lo usamos para comprar y no para invertir en nosotros o en un negocio; y a eso le llamamos vivir; pero la verdad es que haciendo eso solo existimos. Vivir es otra cosa, es más que soñar y pensar en el futuro. Vivir es tomar nuestra vida y hacer con ella lo que quisiéramos ahora mismo y no después, si te gusta viajar pues viaja toda tu vida, si te gusta escribir pues escribe grandes novelas hasta morir, ¿no sabes qué hacer con tu vida? comienza a experimentar con todo, cantar, escribir, bailar, enseñar, etc. Si hoy no vives, ¿cuándo lo harás?  
Seudónimo: “Murriagui”