ILUSA PEQUEÑA LA NIÑA

Fueron hace años, meses y días,
el corazón en mano, desecho y herido,
tiene el mismo sentido, dolor y latido
de ese sábado donde todo se fue al vacío,
en la noche vacía, con encanto y tristeza.

Pequeña, ilusa, la niña,
se ahoga en llanto, lamentando su suerte,
lágrima tras lágrima, maldice la vida,
llora la traición y ruega el olvido
de aquello no correspondido.

Grita al oscuro vacío,
se dejó ir sin ningún sentido
¡Corre, corre! le susurra la conciencia.
Vete lejos y olvídalo amor.
El pasa, la mira y sonríe, ella siente el vacío volver
todos los recuerdos inundan su ser, despistado tal hombre él es.
Lastima su corazón y todo lo que había en él.
¡Corre, corre! le susurra su conciencia.
Vete lejos y olvida amor,
pasaron los años, pasó los recuerdos
con un cigarro en mano, mata las dudas,
ya madura y ausente, solo cierra su mente.
Lo mira reír; pero ya no duele,
nada es igual, él es diferente.

Entre palabras,  besos y manos
se fueron los años de suspiros ahogados.
Él le dijo mentiras, para retenerla a su lado.
Cogiste sus manos y besaste sus labios,
tomaste su alma, rompiste sus sueños.
Todo fue distinto, no lo esperado
fue desesperado y apasionado.
La fricción incomprensible, lo retenido tantos años,
sus labios en los de ella,
su mano con la suya.
Sabías que ella podía caer,
sabías que ella volvería a perder.
(Estefany Maritza, Contreras luna)
I.E. Padre Damián de los Sagrados Corazones