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Noche estrellada y vientos airados,
hacen bailar sus cabellos en un interludio.
Un mechón cae, retoza en su hombro,
ella lo alza y lo vuelve tras su oreja.

Frías gotas caen del cielo y sus ojos,
cabellos mojados me llaman, voy a ellos,
solo soy un infame más en su vida.

Prisionero soy, prisionero seré,
de esos cabellos cortos, largas cadenas.
Lo que una vez fue mío ya no será,
prisionero de su dueña tal vez olvidado.

La noche nos devora, llueve sin piedad,
más todo se consume en un tierno ósculo.
Sus fríos labios queman mi alma bohemia,
cabellos cortos acarician mi rostro.

Cabellos cortos se fueron, no volverán,
mis dedos lloran, un hilo yace en ellos.
Ahora las lágrimas que caen son mías.
Ella duerme tranquila, también quiero dormir.

Solo un único hilo, único recuerdo,
arde un brillo opaco casi muerto.
La extraño, en verdad la extraño,
Cabellos cortos ¿Por qué ya no me llamas?
¿Será acaso que ya no me amas?
Cabellos cortos, llámame y acudiré, 
en esta vida o en la otra.

Seudónimo: Aris