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En un desapacible anochecer del otoño del 17… Una joven muchacha llamada Keilly de unos 14 años de edad, que vivía en Nueva Zelanda, tuvo un cambio grande en su vida ya que al quedarse huérfana de padre y madre tuvo que mudarse con sus abuelos a París, además ella era su única nieta.
Al llegar a París ella se sintió distinta ya que todos se comportaban amablemente con ella, no tenía miedo a casi nada solo a una pequeña cosa que era “La Escuela”, Keilly pensó que se le sería difícil encontrar nuevas amistades. Pero al llegar a su nuevo hogar su abuela Ana le dijo que no muy lejos de la vecindad había un parque donde podría ir a pasear un momento. Ella solo le dio un abrazo y se fue rápidamente… Al llegar al parque Keilly vio como un niño de su misma edad estaba llorando cerca de ella, ella se le acercó y le dijo que le sucedía pero era muy difícil entender lo que trataba de decir el pobre muchacho, ya que tenía todo el rostro empapado de lágrimas. Keilly lo llevó a su casa, al llegar no había nadie en casa así que Keilly le dio un pañuelo para secar sus lágrimas. Al pasar una hora de silencio el muchacho más tranquilo le dijo a Keilly que se sentía mal porque él perdió el único recuerdo de su madre ya que ella había muerto hace muchos años atrás.
Keilly le dijo que le ayudaría a buscar el objeto perdido, al regresar al parque los dos se pusieron a buscar el objeto que era un collar. Llegando ya la tarde Keilly ya no pudo ayudarle al muchacho ya que se le había hecho demasiado tarde, así que Keilly se despidió de él y le dijo que le ayudaría para la próxima vez que se encuentren. Al llegar a casa Keilly les explico a sus abuelos el motivo de su tardanza, sus abuelos lo entendieron y le dijeron que se cambie de ropa para salir a visitar a uno de sus tíos de Keilly. Keilly aún no conocía a ese tío así que se cambió enseguida. Al llegar a la casa de su tío ella se quedó asombrada ya que la casa era gigantesca y también muy hermosa, al tocar la puerta ella vio salir a una señora que les dio la bienvenida y les dijo que Antonio no se encontraba que había salido por motivos de trabajo pero que apenas llegue le iba a avisar.
Al llegar la noche Keilly se quedó toda la noche pensando en aquel muchacho del parque, al pasar las horas Keilly se quedó totalmente dormida. Al día siguiente Keilly al despertarse les dijo a sus abuelos que saldría al parque a pasear. Al llegar al parque se quedó buscando al muchacho pero él jamás llego, ella solo se quedó por segunda vez pensando en aquel muchacho del parque, al llegar a casa Keilly se encerró en su habitación lamentándose no haberle preguntado el nombre del muchacho… Terminando ya las vacaciones de aquel tiempo ella solo seguía pensando en aquel muchacho que conoció en el parque, sus abuelos no sabían lo que le pasaba a Keilly y pensaron que tal vez ella había enfermado. Así que Keilly perdió la primera semana de labores en su nuevo colegio.
Al llegar el domingo de la semana siguiente, sus abuelos de Keilly pensaron que si su tío venia de visita ella iba a estar un poco mejor. Así que llamaron a su tío de Keilly y le explicaron el motivo por el cual lo llamarón, él aceptó cordialmente la invitación de sus abuelos de Keilly. Sus abuelos de Keilly le dijeron que se cambie que vendrían a visitarle, ella les obedeció y se alistó completamente. Al pasar unos minutos tocaron la puerta de la casa y su abuela fue a abrir, Keilly al ver quién era él de la puerta alzo la mirada para arriba y vio por segunda vez al muchacho del parque y de frente fue a darles la bienvenida y se presentó… Ella jamás pensó que aquel muchacho podía haber sido su primo, él al verla la reconoció enseguida y los dos se quedaron un buen rato hablando. Ella le preguntó su nombre y él le dijo que se llamaba Ángel.
Él y ella iban en el mismo colegio y en el mismo año, así que Keilly les dijo a sus abuelos que todo estaba mejor y que ella ya podría ir con normalidad al colegio. Ángel  dijo que como conocía a la mayoría del colegio le recogería el primer día de labores, ella acepto enseguida. El muchacho se tuvo que retirar de la casa con su padre.
Al llegar el día siguiente Keilly tenía que ir al colegio, ella estaba nerviosa porque pensaba que no le agradaría a nadie ella se había arrepentido de haberle dicho a Ángel que si… Ella no sabía que decirle, al pasar unos minutos más. Llego Ángel a su casa y le dijo que si ya estaba lista ella le respondió confiablemente y le dijo que si, ella no se explicaba el motivo por el cual ella aceptó, al llegar al colegio todos los chicos y chicas la miraban extrañamente rara ya que era una alumna nueva.
Ella asustada se quería retirar del colegio, pero Ángel le dijo que no tenga miedo a nada que él siempre va a estar a su lado y no la va a dejar sola. Keilly se sintió motivada por Ángel y ella cada vez no entendía lo que le pasaba, al llegar a su clase ella tuvo que presentarse frente a todos, ella lo hizo todo casualmente sencillo. Llegando la hora del receso Ángel le presento a algunas amigas de él a Keilly, a ellas les cayó genial y Keilly ya no tenia tanto miedo como antes.
En la hora de salida Keilly se retiró y dirigió sola a su casa, al llegar a su casa ella solo pensaba en Ángel, ella no sabía el motivo por el cual ella siempre pensaba en él. Una de sus nuevas amigas  Angi le dijo que tal vez es porque le estaba empezando a gustar Ángel, Keilly no lo creía posible ya que los dos eran primos. En su cabeza de Keilly no había más que recuerdos con Ángel, ella pensaba que si se alejaba de él ella dejaría de pensarlo tanto…
 Así que una tarde normal mientras Keilly estaba jugando en el parque apareció Ángel y se le acercó para saludarle pero ella se acordó lo que ella misma se dijo, así que Keilly se fue sin decirle nada. Ángel pensó que ella se había enojado con él porque él la dejo sola en la salida del colegio, así que al día siguiente él intento comunicarse en el colegio con ella pero ella siempre lo ignoraba Ángel pensó esperarle en la salida a Keilly  e intentar arreglar las cosas o sino que le explique el motivo por el cual ella ya no le hablaba como antes, así que mientras todos se retiraban del colegio Keilly fue la última en salir, cuando ella se dirigía para su casa Ángel la detuvo y le dijo que si estaba enojada con él, pero ella solo intentaba no hablarle. Él le dijo que no le dejaría irse hasta que le diga que es lo que le pasa, ella sabía que él no le iba dejar ir así que intento razonar con él y le dijo que no estaba enojada con él sino que…
Él le respondió sino que… Y ella le dijo todo lo que sentía por él, y que si se alejaba de él tal vez ese amor  que sentía hacia él desaparecería pero no pasó lo que ella quería sino que cada vez crecía más. Ángel al escuchar todo eso solo la soltó y Keilly se fue corriendo, ella al llegar a su casa se encerró en su cuarto y se respondía sus propias preguntas ella misma… Ella pensaba que todo ya no volvería a ser lo mismo que antes y les dijo a sus abuelos que no se sentía cómoda en ese colegio y mucho menos en París, que ella jamás quiso venir ni mudarse.
Sus abuelos al escuchar su decisión de Keilly desiden regresar a Nueva Zelanda, sin decir nada a nadie. Ángel no sabía que Keilly ya no se encontraba en París y fue a buscarla porque él tampoco sabía lo que sentía por ella hasta, cuando Keilly le dijo todo lo que ella sentía por él. Al llegar Ángel a la casa de Keilly nadie salía y él se trepo las rejas para ir a buscarla aunque ya era demasiado tarde y al llegar a la habitación de Keilly él vio una carta de Keilly que decía:
“Perdón por aprender a quererte en tan poco tiempo, pero es que encajaste perfectamente con lo que nunca busqué, pero siempre necesité”.
Ángel al leer eso se puso a llorar e intentó buscarla, pero ella ya no se encontraba ahí, él solo se puso a pensar en ella y en haberla dejado ir tal fácilmente. Y se prometió si algún día se volvería a encontrar con Keilly, no la dejaría ir como lo había hecho ya.
Keilly al llegar a Nueva Zelanda pensó que todo sería igual como lo era antes, pero antes no le faltaba lo que le faltaba ahora, ella solo pensaba que si trataba de no recordar los momentos con Ángel todo seguiría igual aunque no pasó lo que hizo.
Seudónimo: Kimi