TIKI: LA PEQUEÑA MARIPOSA

En un maravilloso y pequeño rosal vivía una gran colonia de mariposas, y entre ellas sobresale una pequeña mariposa llamada Tiki, ella era muy curiosa y distinta a las demás, pues era la más pequeña y en ocasiones ello le hacía sentir mal. Pero muchas veces se sentía contenta cuando volaba por todo el campo rodeado de flores. Tiki cuando dejaba de volar, pensaba que era una mariposa que no servía para nada. Pero algunas compañeras suyas siempre la animaban.
 Un día Tiki se despertó más temprano que de costumbre, el sol no había salido aún, el cielo estaba cubierto de nubes, rosas y naranjas. El cielo era enorme, no como aquel pequeño rosal, sino que tenía un hermoso prado de hierba fresca y verde, rosales de múltiples colores, un hermoso manzano que la podía proteger del sol y las gruesas gotas de lluvias, era hermosísimo. 
Tiki soñaba solo con una cosa, conocer el mar, hasta que un día decidió emprender un viaje, Tiki lo tenía decidido. Esperó que apareciera los primeros rayos del sol y emprendió aquel viaje. Algunos de sus amigos e incluso las piedras le dieron la despedida. 
Mientras agitaba sus pequeñas alas y se iba alejando de su hogar, las mariposas se despedían diciendo ¡Adiós! ¡Adiós! ¡Adiós! Tiki y a la vez le daban muchos ánimos; mientras que otros animalillos le decían que no lo lograría.
Muchos días pasaron desde su marcha, Tiki pasó hambre, frío y también se sintió muy sola. Pero las ganas que tenía por conocer el mar le devolvían las fuerzas para continuar. Es así que voló por praderas, atravesó grandes bosques, se adentró en cuevas. Nunca sentía miedo, cada cosa que veía la emocionaba y le hacía saber que estaba más cerca. Cuando de pronto, frente a ella se encontraba el inmenso mar, era mucho más hermoso y majestuoso de lo que podría haberse imaginado. Se sintió muy orgullosa de la hazaña que hizo y lo logró. 
Al día siguiente emprendió nuevamente un viaje de regreso a su pequeño rosal, abrió nuevamente sus diminutas alas y regresó a su pequeño rosal. Todos por allá la esperaban con ansias, algunos pensaban que había muerto, pero al verla admiraron su gran valentía y su decisión. Todos exaltaron el gran logro que hizo aquella pequeña mariposa llamada Tiki.

Seudónimo: Nickole