MI QUERIDA HERMANA

Una noche, casi a las 3 de la mañana, me despertó un ruido extraño que parecía venir de la habitación de Jessie, mi hermana…
De inmediato bajé lo más rápido a su habitación, los ruidos eran extraños, como si alguien estuviera golpeando algo. Cuando casi estaba a punto de tocar la manija, Jessie salió y me dijo con un gesto muy raro: —¿Qué  haces aquí?
Le dije:
—¡Escuché unos ruidos y pensé que te había pasado algo malo!
De pronto me llamó la atención  una especie de cuadro que nunca había visto en su habitación, no pude verlo bien; porque ella me lo impidió juntando la puerta.
—¡No!, no me pasa nada, estoy bien. ¡Ya! debes irte.
—¿Estás segura?
—¡Sí, sí!...
Me cerró bruscamente la puerta en la cara, y dije que a la próxima vez que le ocurriera algo ya no me importaría.
Uno de esos días tuve curiosidad y fui nuevamente a su habitación, pero Jessie no estaba por ningún lado, quise ir a la habitación de mis padres, pero no quise levantarlos así que regresé a mi habitación.
A la mañana siguiente, vi a mis padres y les dije:
—Ayer fui a la habitación de Jessie y…—nos interrumpió un ruido muy fuerte, fuimos a ver qué pasaba.
Parecía que ese ruido venia de la habitación de Jessie, otra vez. Al entrar nos sorprendió ver que el cuadro que vi la otra  vez  se había caído y junto al cuadro también estaban otras fotos tiradas, y a Jessie parecía que se la había tragado la tierra.
Todo empezó cuando Jessie pidió permiso a mamá para ir a un viaje con su mejor amiga, creo que ellas iban a ir a un lugar medio extraño y que según ellas era muy “interesante”. 
Durante su viaje no recibimos ningún tipo de comunicación por parte de ella, nos preocupamos mucho, sabíamos que era una chica rebelde y tenía el deber de comunicarse con nosotros. 
Cuando regresó, estaba casi irreconocible, no era la misma chica pasiva de antes, se volvió más conflictiva, no salía de su habitación y tampoco dejaba que alguien entrara. Recuerdo que algunas veces mamá intentaba conversar con ella, pero eran en vano todos los intentos. 
Quise hablar con la mejor amiga de Jessie, Laura, pero no había ido a la escuela desde el día del viaje, todo esto me parece muy extraño, estaba segura de que algo había pasado en ese viaje.
En estos últimos meses me dediqué en buscar a Laura, cuando fui a su casa unos vecinos me dijeron que se habían mudado, tampoco pude conseguir su número telefónico, nada, ni un rastro de ella, era la única persona que podría explicar lo que había sucedió ese día. También trate de conversar con sus otras amigas por si sabían algo de ella.
Jessie, los días anteriores de su desaparición, solo salía en las noches, cuando ya todos dormíamos.  Mis padres salían a trabajar y casi ni se daban cuenta, si dormía o no en la casa; Yo     también iba a la escuela en la mañana, luego a mis clases de piano y  francés.  En las noches me iba a la pizzería de la esquina, hacia mi tarea y regresaba a casa. Nadie hablaba con 
Jessie; porque no teníamos tiempo o porque sabíamos que perderíamos el tiempo haciéndolo. Yo sabía que algo andaba mal en ella. Cuando alguien nos visitaba mamá decía que Jessie estaba enferma y cambiaba de tema, tal vez ella no quería explicar que “tenía una hija loca “que solo salía en las noches y que no hablaba con nadie y que los padres adictos a su trabajo no hacían caso cuando habían problemas en casa.
Al ponerme los aretes, uno se me cayó y cuando empecé a buscar en el suelo encontré una foto en donde salían Jessie y Laura con ese cuadro, de fondo había una fachada de una casona vieja, guarde la foto, tome mi bicicleta y me fui a la escuela.
Cuando regresé vi que el auto de mamá estaba estacionado, entre a la casa y la vi muy nerviosa le dije:
—¿Qué tienes mamá? ¿Me parece o estas nerviosa?
—Hija… alguien me llamó y me dijo que tu hermana está muerta, no sé qué hacer, no sé dónde empezar a buscarla, sé que soy una mala madre y…
—No, no digas eso, tú sólo trabajas para nosotras y para darnos lo mejor; ella siempre fue rebelde y sabíamos que en cualquier momento iba a pasar algo así, ¿no reconociste la voz?
El número era desconocido, era una voz casi distorsionada, mira yo encontré esta foto, luego la enseñé  y me dijo:
—¿Fueron a ese lugar?, están locas… hija empaca tus cosas.
—Pero mamá ¿a dónde vamos a ir? ¿Qué paso?
—Solo hazlo y apúrate, ¡no podemos seguir aquí perdiendo el tiempo!
Salimos muy apuradas, subimos al auto y  lo único que yo hacía era observar a mi mamá, no me respondía las preguntas que le hacía. Llegamos a un hotel, ya era de noche, bueno subimos a una habitación y dejamos nuestras cosas, escuche que mamá.
Hacia unas llamadas, luego me quedé dormida y al día siguiente cuando desperté no había nadie  en la habitación; llamé a papá y no me contestaba, así que me cambie y bajé a comer algo afuera; luego mamá me llamó y me dijo que la esperara en  la puerta del hotel; después, venimos a este café y usted ya sabe el resto de la historia…
—Y dígame señora ¿usted dónde cree que se encuentre  su hija?
—Mire cuando mi hija me enseñó esa foto se veía de fondo una casona vieja, esa casona yo ya la conocía, cuando era adolescente; mi prima y sus amigas vinieron a este lugar, a la misma casona y según me contó mi prima en esa casona había una señora que era conocida por hacerse pasar como vidente, era de otro país y traía objetos extraños…
—¿Qué tipo de objetos señora?
—Muñecos, amuletos, cuadros…
— ¿Cuadros? —interrumpí su conversación
—¡Mamá yo vi un cuadro en la habitación de Jessie y es el mismo de la foto!
Mamá sacó la foto y se la dio al detective.
—¿Es este? —dijo el detective
—¡Sí! —dije— es el mismo cuadro roto que encontré en el suelo de su habitación junto con otras fotos de Jessie, justo cuando ella desapareció.
—Miren, esto es algo extraño, ¿están seguras de lo que dicen?
—Sí, detective, pero ¿qué tendría que ver eso con su desaparición? —dijo el detective.
—Es que según me contó mi prima, esa señora utilizaba a las chicas que iban allí, les hablaba sobre su futuro y muchas cosas más, luego les regalaba algo, eso hacía que ellas vuelvan inconscientemente con el fin de secuestrarlas y sacarles los órganos, mi prima me dijo que ella nunca entró; por que no creía en eso, pero  sus amigas jamás volvieron, ¡yo no tenía la menor idea de que ellas habían ido a ese lugar, no sé ni cómo , ni porqué, ayúdeme a encontrarla!
—No se preocupe señora haré  lo posible, recuerdo que su hija me dijo que algún  número  de celular la llamó a usted, sí, pero la voz estaba como distorsionada y el número era desconocido, sólo escuché que me dijeron que mi hija estaba muerta.
—Tranquilícese señora,  no esperemos más,  vamos a ese lugar…
—¿En dónde estuvieron?, ¿por qué desaparecieron tantos días?, las llamé, pero ninguna contestó ¿Qué les paso? —dijo papá.
—Fuimos a buscar a Jessie.
—¿Y qué paso?
—Encontré una foto donde salían Jessie y su amiga junto con un cuadro y de fondo había una casona vieja, luego esa foto se la enseñé a mamá y dijo que sabría en dónde estaba, fuimos a la casa en la que pensábamos que estaba, pero no existe, no había nada, tuvimos que volver.
—¿Y tu mamá, hija? No estaba aquí ¿escuchaste eso? —dijo papá —se escuchó un ruido muy fuerte.
—Sí, parece que viene de arriba —dije.
Cuando subíamos las escaleras de un momento a otro se fue la luz y los ruidos ya no se oían, me quedé inmóvil, me temblaban las piernas y las manos.
—¿Papá?... ¿papá?... ¿Dónde estás?, ¿me escuchas? —seguí caminando sin poder ver nada, di unos pasos más, tropecé con una cosa, sólo pude tocarla, creo que era ese cuadro, estaba roto, de pronto sentí unas pisadas que venían del cuarto de Jessie, me pareció escuchar su voz.
—Jessie, ¿eres tú?...

Seudónimo: Cathy