DESDICHADO DESTINO

Vivimos en un mundo cruel, donde la discriminación reina donde la mezquindad está de moda, tanta pobreza y abundancia de niños sin un hogar.
 (…) Un sábado como cualquiera andaba caminando, de repente  mi mirada se detuvo ante tan cruel hecho, aquel niño comenzó a correr muy fuerte y  cayó como efecto de su velocidad golpeándose el rostro contra el suelo, pero a esa persona  sin escrúpulos no le importó  sujetándolo del brazo le gritó y como si no fuese suficiente terminó golpeándolo… aquella escena fue, repugnante, despreciable, que aceleré mi paso en busca de un efectivo policial.
—Disculpe por allá un señor está golpeando a un niño, venga por favor —dije algo alterada.
—¡Ah ¡ Que habrá hecho de nuevo es un malandrín —con una voz de serenidad.
—¿Señor policía no ira a ayudar? —le pregunté.
—Señorita estoy ocupado.
—¡Odiosa justicia! —exclamó.
—Que dijo señorita, más respeto con la ley —me contestó.
—¡Con la ley! No con profesionales sin corazón, asqueroso uniforme —salí sin decirle nada más.
Pobre niño nadie lo ayuda ¿acaso el nació sin derechos?, que habrá hecho para merecer eso, nadie elige si nacer en una cuna de oro o morirse de hambre, la pobreza en este tiempo es sinónimo de discriminación, pobre chico sin un padre ni una madre que lo proteja. Era un niño muy mal vestido pasando hambre y frío aquel hombre lo golpeo por que el niño robó una fruta. Tal vez el único alimento digno de ingerir y no las porquerías que le tocaba comer cuando no había nada.
Cuando regresé al lugar aquel niño había desaparecido.
Al día siguiente (…)
Tras aquella escena hoy soñé con ese niño, las dudas de saber más sobre el niño quedaron en mi mente sin poder borrarlas. Tomé mi chaqueta y me puse las zapatillas emprendiendo viaje hacia aquel lugar con la esperanza de poder verlo nuevamente.
Esperé sentada durante varios minutos, luego levanté la mirada y ahí estaba él , aquel niño que le tocó dura la vida lleno de lamento, apoyado en una esquina llorando por su triste destino se tocaba el estómago y las personas que pasaban a su lado lo miraban de reojo no les interesaba, en su rosto se reflejaba asco. Me levante muy rápido saque un pan de mi bolso mientras caminaba, le toqué el hombro enseñándole el pan.
—Niño toma ¡come!
Solo asintió y empezó a comer.
—¿Y tus padres? —pregunté.
Después de mi desubicada pregunta el niño atinó a correr nuevamente quise seguirlo pero supe que sería inútil.
Dos meses después (…)
Después de visitar el mismo lugar durante dos meses me gané la confianza de aquel niño, conocerlo cambió mi vida aquellas tontas ideas que el ignorante de aquel oficial dijo… que el niño no era ningún malandrín, él solo robó a causa del  hambre.
Mis deseos por cambiar la vida de este niño eran tan grandes, pero soy solo una estudiante de diecisiete años sin dinero y dependiente de sus padres.
Las clases en el instituto comenzaron y el tiempo no es suficiente para visitar a este gran niño sólo voy a visitarlo dos veces por mes aunque hay veces que sólo voy una.
Tras un pesado día deseo pasar  por aquel lugar que marcó mi vida, hoy es un día nublado, un melancólico día nublado, por alguna razón mi rostro está triste.
—¿Qué está pasando?, ¿por qué hay tantas personas?
Me acerco un poco para mirar lo que está sucediendo. Mi corazón se partió mi alma se estremeció tras esa horrible imagen, mi rostro se entristeció ¡cómo pudo suceder! .Era este niño estaba tirado muerto sobre unas bolsas de basura.
No quise seguir en ese sitio, corrí, corrí muy fuerte tratando de no llorar pero era inútil me dolía pensar que este niño nació con un desdichado destino y que tuvo el peor de los finales.
(…) Ya ha pasado dos días que este niño tuvo este horrible final, cremaron su cuerpo y ahora descansa en paz, la autopsia dijo que este niño tenía cáncer al estómago por los alimentos que ingería, y esto provocó su muerte.

Seudónimo: Luna