CORAZÓN ADOLESCENTE

Y la primera vez que pasó fue hermoso, era una tarde de esas con lluvia, arcoíris y un atardecer que lo hizo más fantástico; salí de casa rumbo a la tienda, cerré la puerta, levanté la mirada y lo conocí, pasaba por mi casa era un vecino nuevo, muy lindo a mi parecer, sus ojos eran pardos, su cabello castaño; observé donde era su casa, me llevé con la agradable sorpresa de él que vivía en frente de mi casa, fueron segundos que parecieron minutos al verlo y lo único que hice  en ese momento fue sonreír.
A la mañana siguiente lo vi salir de casa muy apurado, claramente se le había hecho tarde para ir a su escuela al igual que yo, nos subimos al mismo transporte público; sin darme cuenta o quizás inconscientemente lo estaba mirando de una manera que parecía muy tonta de cierta manera; él, tan abstraído de la realidad sencillamente no se daba cuenta de mi sola presencia, si!...estaba con su celular, objeto que lograba sacar  de la realidad, al parecer no solo a mí, bajamos en la misma calle, pues su escuela quedaba cerca a la mía, me pase el día pensando e imaginando cosas que probablemente solo se quedarían en mi mente, mi platónico, así lo llamé puesto que no sabía su nombre, era tonto y a la vez cursi pero decidí dejarlo con ese apelativo.
Mientras tanto en la escuela está fuera de mí, solo esperaba con ansias la hora de salida, apresuradamente alisté mis cosas para llegar temprano a casa, por primera vez. Al llegar empecé a mirar por la ventana, esperando a que llegase y a las 3:15 llegó, desde ese día mi rutina era la misma, siempre me asomaba a la ventana esperando que llegue a la misma hora. Un día me armé de valor y decidí hablarle, salí de casa y le dije: Hey, tu... disculpa soy tu vecina, quería saber cuál es tu nombre, si es que se puede; quizá fue tonto lo que dije, pero él me sonrió y respondió: Matías, me llamo Matías… ¿y tú?, algo ruborizada le dije: soy Luciana, vivo en frente; y amablemente él respondió: yo también vivo en frente… hubo silencio en ese instante pero nos miramos y empezamos a reír, nos dimos cuenta que nuestra pequeña conversación fue algo tonta. Y así poco a poco nos fuimos conociendo, con el tiempo formamos una hermosa amistad pero el único problema se dio porque mi madre era algo sobreprotectora conmigo, pero simplemente a ella no le agradaba que yo hable con otras personas al menos eso creía. 
Pasó un tiempo y llegamos a tomar confianza y un día estuvimos llegando juntos de la escuela e inesperadamente mi madre salió de casa muy molesta y me tomó del brazo, empezó a jalonearme y me regañó de una manera humillante, vi a Matías con una expresión de asustado e impactado, no sé exactamente qué pensó él pero de lo que si creí estar segura era de la lástima que él sintió por mí y era de esperarse porque fue el primer ridículo que me hizo pasar mi madre frente a mi nuevo amigo, esa tarde me la pasé llorando no solo de la vergüenza sino también de la manera tan rígida del trato de mi madre hacia mí, ella me dijo que conversar y hacer amistades me iban a perjudicar en mis estudios, puesto que yo era brigadier del salón, pensé que era lo más ilógico que pudo decir mi madre, sin embargo la mujer que se supone, debería ayudarme a socializar, hacia todo lo contrario, siempre me aislaba de mis amigos, de casi todo aquel allegado a mí, me sentía frustrada y enfadada. 
En la tarde al abrir mi ventana, vi a Matías quien me brindo un caluroso saludo, sin embargo por razones ya mencionadas di la vuelta y no le hice caso; al día siguiente cuando estaba llegando a la escuela, vi a Matías en la puerta; pasé por su costado y él me pregunto si yo estaba molesta, pero solo le respondí con un ”no”, ya en la salida me dispuse a regresar caminando a casa, cuando por detrás alguien me tocó el hombro, ese solo contacto movió muchos de mis pensamientos y sensaciones, asustada di la vuelta y me di cuenta que era él, seriamente le dije que no quería tener más problemas, me miró y me dijo: si no fueras mi amiga no estaría aquí!... fue fantástico escuchar esas palabras, palabras tan sencillas que lograban cambiar todo en mí, durante una semana regresábamos caminando a casa; un día como cualquiera Matías vino a recogerme al colegio con una hermosa rosa la cual logró ruborizar mis mejillas pero él me dijo: una rosa para mi mejor amiga…!; sonreí y seguimos caminando, fue en ese momento cuando él decididamente me tomó de la mano y al sentirme nerviosa le dije: tengo que acomodarme el pelo y respondió: lo puedes hacer con la otra, me pareció un acto adorable pero mi mamá nuevamente nos vio, sentí que yo ya estaba muerta, quise soltar la mano de Matías pero él me sujetó fuertemente y dijo: señora buenas tardes, antes de que diga algo quiero que sepa que su hija es una de las mejores chicas que he conocido es una chica aplicada en sus actividades y no tiene por qué regañarla somos adolescentes y necesitamos de amigos y usted no puede prohibírselo. Mi expresión era de una persona sorprendida e incluso más que eso, pues por primera vez alguien le había dicho a mi madre la realidad de las cosas, mi mamá con la piel tan ruborizada del enfado  le dijo que era un irrespetuoso y que no iba a permitir que esté cerca de mí aunque le costara vender mi casa y llevarme a otra ciudad; ¿llevarme a otra ciudad? ¿Vender mi casa?  me quedé totalmente impactada por lo que había dicho mi madre no sabía si ella había perdido la lucidez, pero estaba segura de que yo no quería alejarme de él pues ya se había convertido en algo más que mi amigo, es entonces en que Matías le dijo a mi madre: Luciana y yo somos enamorados, no nos podrá separar señora; ¿Qué? fue mi es única interrogante,  pensé que me iba a dar un paro cardiaco nunca había escuchado tanto hasta el momento, mi madre me miro muy mal, pues ella siempre se comportaba así conmigo cuando empezaba a hacer amistades y ninguno le había dicho lo que pensaba, me sentí mal por mi madre, pero por otro lado me sentí feliz por lo que había dicho “mi platónico”; mi madre se fue a casa y me dejó con él, ¿con él?, quién iba a pensar que ella no me tomaría de los pelos y ni me llevaría a jalones hasta casa. Yo estaba muy avergonzada por lo sucedido y lo único que me quedo hacer fue bajar la cabeza, en seguida él con ese léxico maravilloso que lo caracterizaba me dijo: hey, vecina estoy frente a ti, mírame… sonreí, y me acordé de nuestra primera conversación, empezó la lluvia y el atardecer estaba hermoso, se hizo presente el arcoíris, nuestro arcoíris como la primera vez, me tomó de las manos y me dijo: vecina, sí tú, la que vive en frente de mi casa, si! usted hermosa dama, ¿aceptaría ser mi enamorada? Porque yo en verdad quiero eso, me encuentro perdidamente enamorado de una señorita tan maravillosa como usted. Y con un grito de mi tan delgada voz respondí: “SÍ” y con un abrazo empezó nuestra historia sin fin….
Nuestro aprecio ya estaba sellado con el “sí” que di, era mi primer enamorado, la primera persona que me interesaba y creo que a él también le importaba yo.
Matías tomó mi mochila y  caminamos hasta la puerta de mi casa, se despidió con un agradable beso en la frente y esperó a que yo entrase a mi casa,  pero apenas pise el territorio de mi tan maravillosa madre, recorrieron por mi cuerpo los gusanitos eléctricos del miedo, ella estaba sentada en el sofá, se puso de pie, me miró fijamente y se acercó lentamente, tuve tiempo de ver como ella alzaba la mano preparándose para la bofetada, la primera bofetada que me daría… mi cabeza cambio de dirección y mi pelo estaba en mi rostro en el cual también estaría la marca del total desagrado y enfado de mi madre,  no basto haberme tocado súbitamente y me dijo: eres tonta!..., ingenua no sabes nada de la vida ¿y te atreves a tener un e-na-mo-ra-do?, ya verás cuando él te lastime porque si no lo sabes y no lo has notado, él solo juega y si tú lo permites seguirá jugando contigo; al escuchar estas palabras por mis mejillas recorrió una lagrima, la primera de las tantas que derramaría desde ese momento, inclinando la cabeza, subí a mi habitación, me aferré a un oso uno de los pocos regalos que recibí de mi padre, este oso fue también mi paño de dolor y enojo expresados en lágrimas; me quedé profundamente dormida y al despertar era casi las ocho de la noche, abrí las cortinas para que la luz de la luna llena de esa noche me iluminé, allí como siempre tan lindo, estaba él con uno de los tantos detalles que tendría conmigo, en una pequeña cartulina plasmo una frase pequeña pero muy significativa “te quiero”, frase que le levanto el ánimo a mi corazón, solo sonreí y luego empezamos hablar por el celular, ese día nos quedamos hablando hasta muy tarde, ninguno de los dos quería colgar la llamada, pues nuestra plática era muy cortés, pero muy linda. Tenía que descansar porque a la mañana siguiente tenía muchas cosas por hacer, generalmente los sábados eran muy pesados para mí; nos despedimos con un “hasta mañana, te quiero”.
Al despertar fui a la tienda para comprar lo que necesitaba para el desayuno y él estaba allí, en la misma tienda, yo estaba con mi pijama  y me avergoncé mucho, é me miró y con un sonrisa reluciente me dijo: vecina buenos días, está usted hermosa…, solo me reí y pedí lo que quería para hacer el jugo, cuando estuve por pagar, él le dijo al señor de la tienda que se cobrara de lo que había pedido yo, al principio no quise aceptar lo que estaba haciendo pero después de tanta insistencia termine aceptándolo, al salir de la tienda me acompañó hasta casa y me dijo: ¿hoy puedes ir al parque?, respondí: supongo que no hay ningún problema si voy; sabía que los sábados mi madre trabajaba hasta muy tarde, pero eso no significaba que podía hacer lo que quisiera, sin embargo ya llegando las cuatro de la tarde me alisté y fui al parque, ¡mi primera cita estaba algo nerviosa pero aun así ingrese al parque y Matías estaba allí conversando con dos chicos de su escuela; él se había vuelto muy popular tanto en su escuela como en la mía y creo que en muchos otros debido a su personalidad sociable, caía bien. Trate de acercarme y sus amigos empezaron a mirarme, Matías y ellos se acercaron primero  y me saludaron, uno le dijo al otro: es momento de dejarlos solos; sonreí y Matías me dijo: me encanta cuando sonríes, es realmente agradable verte así, yo le respondí: a pesar de todo sonreír es bueno ¿no crees?; sí, también lo creo, respondió es entonces cuando cruzamos miradas con los niños que estaban jugando y ellos hicieron su típico sonido de ambulancia y decían cantando: ¡son novios, son novios!, y como nunca, me reí a carcajadas, Matías como un niño les respondió: ¡es mi novia, es mi novia!, fue tan lindo y tan aniñado a la vez… esa tarde hablamos de muchas cosas, él me comento que había tenido dos novias, casi me muero porque yo nunca había tenido novio, cuando le dije eso él respondió: me encantas aún más, vimos a dos abuelitos caminando por el parque y él me dijo: quiero eso  ¿y sabes con quién? Yo respondí: con quien más quieras en tu vida, con la persona que te haga sentir bien y que este para ti en todo momento; yo también quisiera eso pensé ; él me aseguro que ambos llegaríamos juntos hasta esa edad, después empezó a caer lluvia, él, tan caballero, tomó su chaqueta y me la puso en la espalda pero le dije que tenía que regresar a casa y me dijo: entonces te acompaño, no dejaré que te vayas sola; y cuando estábamos caminado una de las vecinas  más desapacibles nos vio y dijo: esta juventud de ahora está más malograda cada vez, nos miramos y la saludamos, pero cuando estábamos por mi puerta su mamá estaba llegando del supermercado y nosotros estábamos agarrados de la mano, fue una sensación desesperante quise hacerme clic y desaparecer quise soltarle la mano pero él no, su mamá se acercó y nos dijo: chicos hola ¿de dónde vienen?, él le dijo: del parque mami, empezó a llover y como buen enamorado le di mi chaqueta; al escuchar eso tuve más ganas de desaparecer, mis ojos se abrieron muy grandes, su mamá me miro y con una sonrisa dijo: Luciana ¿cierto? Y respondí: si señora; ella me dijo: Matías me ha hablado mucho de ti, y dije: Oww que bonito, tiene un gran hijo;  respondió: tu mamá también tiene una gran hija, ¿no quieres pasar a casa para cenar con nosotros?, y cuando estuve a punto de responder  llego mi mamá y ella algo seria dijo: señora buenas noches ¿qué pasó con mi hija? Y la madre de Matías respondió: yo la estaba invitando a pasar a mi casa pero claro si usted está de acuerdo… pero desafortunadamente mi agradable madre dijo: creo que hoy no será posible hasta luego. Y cada uno se fue por su lado yo con mi madre y él con la suya.
Mi madre estaba molesta y me preguntó adonde había ido con él, yo trate de ignorarla, pero ella me dijo: te veo una sola vez mas con ese y te juro que te llevo a otra ciudad o te mando a vivir con tu padre a argentina, la escuché pero yo no estaba dispuesta a terminar algo que recién comenzaba, decidí seguir siendo novia de Matías pero para que mi madre no se dé cuenta no saldría mucho con él, tendría que ser más fría con la persona a la que más quería.
Pasó el tiempo, pasaban las horas, los minutos y los segundos, me encontraba muy feliz, creí que había encontrado al chico ideal y era así. Pero un día llego mi padre y con tanta frialdad y sin preguntar nada me dijo: Luciana he tomado la decisión de llevarte a vivir conmigo a Argentina, sorprendida abrí los ojos tan grandes como pude haciéndole saber que estaba impresionada y con lágrimas en los ojos le dije que lo odiaba; no podía ser justo que él terminará con mi relación, me fui a mi habitación molesta, destrozada y empecé a pensar y llorar ¿qué podía hacer yo? , lo único que hice fue tomar mi teléfono  para llamar a Matías y decirle que lo necesitaba, quedamos en encontrarnos. Salí sigilosamente de mi habitación y escuche la plática de mis padres, esa platica que terminó por destrozar mi corazón…, era esa la razón por la cual no querían que yo tuviese un enamorado, me habían mentido…, solo mis lágrimas expresaban lo mal que me sentía, salí a la calle en pleno cielo nublado, nubes grises y esa lluvia que disimulaba las gotas de dolor en mis mejillas, corrí sin ver a donde me dirigía, solo quería escapar de ese lugar, llamado casa, donde me ocultaron una verdad que me correspondía saber; escuche gritar mi nombre, era Matías quien corrió detrás de mí, no me detuve y crucé la ancha pista sin mirar, al escuchar el sonido desesperante de la bocina de un carro el tiempo se detuvo, sabía que había llegado la hora de partir, pero dejaba también mis sueños, mis anhelos, habían muchas cosas por aclarar en especial dejaba a Matías, un chico el cual me enseñó a valorar cada momento, pero quizás ese era mi destino; no me mataría mi enfermedad pero un momento de cólera acabo con mis latidos, después de los muchos pensamientos que pasaron por mi cabeza en tan solo segundos, sentí ese impacto, caí al suelo como una flor cuando se marchita.
esa noche, la noche de mi velorio, escuche a muchas personas, algunas sacaban sus propias conclusiones con respecto a mi accidente, otros se acercaban a mí con lágrimas, algunos de mis amigos presentes me recordaban lo mucho que hacíamos y como nos divertíamos, habían también aquellos que me decían que la vida no era justa, escuché mucho en esa noche pero quizá lo que conmovió más a mi alma fue escuchar a mis padres pidiéndome perdón por lo que habían causado en mí y de la misma manera me agradecían el hecho de haberlos acompañado en su vida; fue entonces donde me di cuenta que no era culpa de nadie lo que sucedió conmigo, muchas veces como decimos las cosas pasan por algo, pero también muchas veces que las cosas no pasan si tú las evitas, yo amaba a mis padres y separarme de ellos quizá era lo más doloroso, porque mi alma aun sentía; los perdoné porque el perdón es una virtud y ellos solo querían protegerme, el tiempo haría lo suyo mientras transcurriría, sé que ellos encontrarían el consuelo y la felicidad.
Era la voz de Matías, ¿cómo poderle decir hasta siempre?, solo me acerque a él, lo miré y escuche cada una de sus palabras como: siempre serás la mejor, te agradezco cada uno de los momentos vividos y compartidos a tu lado, tu cuerpo se fue pero tu recuerdo seguirá vivo en mí, sé que estarás a mi lado hasta que yo este ancianito y arrugadito como una pasita, serás mi luz y mi guía “TE AMO LUCIANA”. Con estas gratas palabras y con el amor que daba calor a mi alma le cerré los ojos y guíe a la luz a mi corazón adolescente.

Seudónimo: W.M.L.A