SIEMPRE CONTIGO
(Maria Angélica Cabrera Melendez)
[I.E. San Pedro y San Pablo - 2016]

—Mira Elena, mira allí está él, vamos él nos espera, despertarás pronto, él no esperará mucho, ven toma mi mano, toma la mano de tu hermana pequeña —despierto sobresaltada.
Este es el primer sueño con mi hermana; ella murió hace dos semanas en un accidente, yo iba con ella y con mis padres, escuchábamos música, cuando no vimos lo que pasaba frente a nosotras y chocamos, dimos vueltas y mi hermana pequeña gritó, mis padres también, cuando todo quedó en oscuridad. Cuando desperté estaba en la cama de un hospital, unas cuantas horas después me informaron que mis padres habían muerto y que sólo quedaba mi hermana pequeña, ella estaba en estado crítico me dejaron verla, cuando llegué me dijo unas palabras y frente a mí murió, fue devastador y hoy, el día en que voy a salir del hospital sueño con ella. 
Miro por la ventana y ya está amaneciendo, estoy cansada, lo que es raro; miro el reloj de la pared y marcan las 5:00 am  me volteo y miro la pared, estoy muy mal, no creo poder superar la pérdida de mis padres y de mi hermana pequeña, sigo mirando la pared y de pronto en mi mente surgen recuerdos del accidente, me desespero, me remuevo en la cama del hospital y caigo en un desmayo.
Despierto nuevamente y mi tía está en la silla observándome, por lo que noto ya es mucho tiempo y como que es perturbador, cuando abro los ojos, ella sonríe, pero no le respondo, viene hacia mí y acaricia mi cabello, la dejo un momento, pero después me retiro:
—Ya te darán de alta, muy pronto nos podremos ir —me dice le doy una mirada y ella se retira de la habitación.
Unas horas después mi tía firma mi permiso de alta y nos vamos, subimos a su auto y me aterro, ella se da cuenta y cuando va a hablar la interrumpo diciendo: 
—No te preocupes, estoy bien, vámonos —ella asiente y nos dirigimos a su casa en el transcurso del camino miro constantemente por todo lado por si aparece de nuevo eso que nos hizo estrellar, pero nada, llegamos a su casa y me enseña mi habitación.
—Esta será tu habitación de ahora en adelante, en el closet hay todo tipo de ropa inclusive  vestidos, a lado,  hay todo tipo de zapatos hasta los que usarás en la secundaria ya que cursas tu último año y todo tipo de accesorios, no sabía lo que te gustaba, así que puse de todo —asiento y le digo un gracias muy seco, ella sale de la habitación y lo primero que hago es cambiarme, busco un polo negro un suéter negro y unos pantalones oscuros, me pongo medias y voy hasta la cama el color de las sábanas es morado y las paredes blancas, me gustaría dibujar algo pero ahora no es momento, me echo en la cama, me tapo y me duermo.
—Elena baja a cenar —dice ella, despierto y veo que ya anocheció me paro y arreglo mi pelo, tengo que darme una ducha urgentemente, salgo de la habitación y bajo. Ella está sentada en una enorme mesa 
—Ven siéntate aquí —me señala el asiento de su lado,  me siento y cenamos en completo silencio, cuando estoy por pararme ella me dice: 
—A partir de la otra semana irás a tu último año de secundaria espero te guste y tengas varios amigos —sonrió, quizá un poco de estudio me vendría bien subo a mi habitación y me duermo.
Es impresionante como los días pasan rápido aquí, en esta ciudad, ya es lunes y después de tomar una ducha reparadora me visto con el uniforme de la Secundaria, en el bléiser tiene dos espadas cruzadas y adivinen como se llama la Secundaria Espadas Cruzadas es algo raro y escalofriante, iré con mi tía para que me den el horario y pueda iniciar mis clases, días antes descubrí que me había comprado un Ipod, un ordenador y una laptop tenía todo lo que una chica de mi edad desearía pero me falta algo, mis padres y mi hermana pequeña.
Bajo y ella me espera, subo al auto y vamos, Espadas Cruzadas es impresionante, me entregan el horario y voy por los pasillos veo a chicas abrazándose y hablando sin parar, busco mi clase y entro, me siento en la primera fila y me doy cuenta que en la fila del centro hay un chico sentado con un libro, usando lentes, me volteo y saco un libro de mi mochila, también saco mis lentes, soy media ciega, poco a poco los alumnos van entrando y van mirándome, las chicas comienzan a reírse porque estoy leyendo pero no me importa, poco a poco la clase se llena y el profesor entra no me presenta y lo agradezco cuando termina, arreglo mis cosas y cuando estoy a punto de salir choco con alguien, alzo la mirada y es ese chico, sus lentes se caen y lo recojo se los pongo y veo su mirada azulada, él lo agradece, pero ni siquiera me mira, sale y yo también voy a la siguiente clase y desde ahí no lo vuelvo a encontrar.
A los siguientes días siempre en las primeras horas lo encuentro y se repite lo mismo chocamos, pero no se le cae nada y nunca me dirige una mirada, llega sábado y estoy llena de trabajos, termino todo en la noche y el domingo descanso nunca antes me había emocionado tanto la idea del lunes, esa noche duermo pensando en unos hermosos ojos azules.
Llega la mañana y llego a la Secundaria entro a clase y saco el libro que he estado leyendo y estoy por terminar ya estoy en la antepenúltima hoja cuando el chico se acerca y me dice al oído: 
—Al final la secuestran —lo miro y veo que en la mano tiene el mismo libro que estoy leyendo, él sonríe y es encantador.
—Se me olvidaba, me llamo Lucas y tú, Elena ¿verdad? —muevo la cabeza y él sonríe en eso comienzan a entrar y él se va a su lugar, ese mismo día dejan un trabajo en pares y estoy junto a él puede que sea el mejor día desde antes de la muerte mi hermana pequeña.
Pasa un mes y soy su amiga, habíamos acabado de leer juntos el tercer libro y a la chica la rescatan y vive feliz, paso mucho tiempo con Lucas y eso a mi tía le agrada también, tengo amigas que son igual que yo les gusta leer un poco y son raritas, a Lucas le gusta que le hable de libros y a mí también, me gusta que me hable de lo mismo, pasamos mucho tiempo hablando y hasta le conté de la muerte de mi familia, desde ese día él no se separa de mí y eso lo agradezco.
Hoy es viernes y hemos hecho planes, primero iremos a mi casa, allí con mis amigas nos cambiaremos y Lucas con los demás chicos nos vendrán a recoger, iremos al cine, después a tomar unos cafés y quizá si tenemos tiempo a un karaoke, esta noche será divertida, quien nos llevará será mi tía; y es todo alegría llega la hora acordada y nos alistamos, mientras nos peinamos mutuamente vamos riendo, tocan el timbre y ya estamos listas, bajamos junto con mi tía y subimos al auto, vamos riendo y en eso me quedo mirando y dándome cuenta de cosas que han pasado desde la muerte de mi familia, he estado riendo mucho, las personas que están a mi lado son de mucha ayuda, me ayudaron a afrontar todo esto, han hecho todo lo que está en sus manos para poder hacerme reír y ver que la vida sigue y que aunque siempre los recuerde tendré que seguir con mi vida, que en este mundo hay personas buenas y junto a ellas no tener miedo a nada.
—¿Estás bien? —me pregunta Lucas, asiento y sonrió.
Él me abraza y para que solo yo lo escuché, me dice:
—Te quiero —me sorprendo y miro sus ojos, están brillantes y él está sonriendo y sonrojado.
—Yo te quiero —le digo en su oído, él me abraza más fuerte y en mi oído susurra:
—Siempre estaré contigo hasta más allá de la muerte —sonrió y le doy un beso en la mejilla en eso todos voltean a vernos y nos sonrojamos.
—No lo dudo —le respondo.
Él me da un beso suave, mi tía se distrae, voltea a vernos y se estrella contra un muro, todos gritamos y el coche se voltea, los gritos de las personas de la calle pidiendo auxilio y llamando a una ambulancia, para mí ya son lejanos, siento los brazos de Lucas abrazándome y antes de que los dos caigamos en la oscuridad, susurra: 
—Siempre, siempre estaré contigo hasta más allá de la muerte, no lo dudes, te quiero y te espero.
—Siempre contigo ¿lo recuerdas? —siento sus brazos, caer inertes a mi alrededor y mi cabeza cae contra su hombro, nuestras almas salen y se encuentran, se funden en un abrazo y vamos detrás de nuestros amigos, ellos nos felicitan y mi tía sonríe, le sonrío y juntos cruzamos un portal, allí nos esperan mi familia, mi hermana pequeña va a mi encuentro y me abraza, junto a mi familia y amigos soy feliz, junto a las personas que quiero y amo y que me apoyaron incondicionalmente; y sobre todo junto a Lucas, él viene y me abraza y mirando juntos el atardecer susurra: 
—¿Hasta más allá de la muerte?
—Siempre contigo.

Seudónimo: M.A.C