QUIERO QUE VUELVAS

Ahí estaba yo, un niño triste y solitario que solo vivía con su padre que cada noche llegaba embriagado, desde tu muerte, no sé qué hice mal mamita, ¿por qué nos abandonaste?, sé que mi padre te maltrataba y yo no te hacía caso cuando me hablabas pero, pero… no era razón para que cometieras tan grande tragedia, dime mamita, ¿es por qué tú ya no me querías? Me siento tan culpable de tu muerte igual que mi padre, que sé que te pegaba, que llorabas cada noche, tenías golpeado todo el brazo, la cara y piernas, pero déjame decirte que ese hombre al que tú llamas malo ha cambiado, ya no es el mismo que antes, por favor mamita regresa no me abandones no quiero sentirme solo nunca más.
Aún recuerdo esa noche cuando mis ojos se me hacían agua, cuando intenté detenerte pero me di cuenta que ya no estabas conmigo para cuidarme, sentir tu mano cálida en mi mejilla, tu linda voz, cual la que me cantabas, tus abrazos y tu dulce mirada, sentía que eras la persona que debía seguir, una persona sin problemas, una persona con la frente en alto y una sonrisa muy hermosa, pero noté que esa sonrisa se iba borrando, tus problemas aumentaron y solo veía una persona sin ánimos sin sueños que cumplir, miraba en tus ojos tristeza, una pena tan profunda que te sentías rota por dentro y lo tuviste que hacer, lo que cometiste fue un grave error  que nunca se borrará de mi mente. Intentaba ponerme en tu lugar, pero solo recordarte no podía soportar que al menos una lágrima logre rosar mi cara, solo deseaba verte una vez más decirte que te quiero, que te extraño y te daría un abrazo que nadie podría hacerlo con tanto cariño como yo lo haría.
Tanto era mi sufrimiento que intenté hacer lo que hiciste, pero al comprender que la vida tiene que continuar  decidí seguir mi vida, intenté salir con mis amigos pero no tenía, todos me conocían como el chico solitario, aburrido y raro. Comencé a entrar a las drogas y el alcohol,  y cuando sentía que ya no podía más te recordé a ti mama y tú me diste fuerzas para luchar para seguir adelante.
Llegué a casa y ya había cumplido dieciocho años, no lo podía creer, desde que tú te fuiste me sentía como un niño de siete años; desorientado, perdido y sin fuerzas; que gracias a tu consejo que escuchaba en mi cabeza:
—No te rindas sigue adelante tu puedes.
Así tuve fuerzas para salir adelante.  
Como ya había cumplido los dieciocho decidí  irme de la casa para formar una familia, pero tenía miedo quien quisiera estar con el chico raro, no sabía qué hacer, conseguí un amigo por primera vez en mi vida me habló sobre muchas cosas para conquistar una chica y una de esas fue: 
—Solo dile cumplidos.
Y fue así conseguí a una chica que creí que era para mí, pero cuando menos te lo esperas te abandona me quedé solo otra vez, te pedí consejos mamita quisiera que estés aquí para aconsejarme, pero así  tuvo que hacerse mi vida una decepción un simple cuento que no tiene final. 
Como no logré hacer una familia, regresé a casa donde supe que mi padre murió eso fue un golpe muy duro para mí y con lágrimas en los ojos dije:
—Pero cómo, no, pero… ¿por qué me pasa a mí, por qué?
Hasta ahí llegué bueno eso sentía hasta que vi una mano que  me tocaba la mejilla  y entre lágrimas exclame: 
—¡Por favor no me abandones, no me abandones!
Y solo fue desapareciendo la mano de mi madre y yo contenía las lágrimas por dentro que me sentía sin vida. 
Llegó el día diecisiete de noviembre el día de tu cumpleaños mamá en ese momento pensé en comparte una infinidad de cosas aunque recordé que ella compró uno globos que eran mis preferidos y yo los mandé al cielo, por eso cada navidad pido como regalo que mi madre vuelva.

Seudónimo: Fati