LA DESPEDIDA

¿Por qué me dejaste? ¿Qué hice mal? ¿Acaso no me quieres?
Esas preguntas fueron dolorosas…
Todo comenzó con la dolorosa partida de su madre, ella era muy pequeña no entendía lo que estaba pasando, ver a su madre echada sin moverse con personas a su alrededor llorando se le venían un montón de ideas en su cabeza…
Pasaron los días y ella no sabía nada de su madre, ella creía que estaba de viaje que pronto volvería para estar con ella, pensó que su vuelo demoraba pero seguía pasando los días, estaba en depresiones quería ver a su madre, quería respuestas pero no quería apurarse, era muy aislada con su familia, le gustaba pasar más tiempo con su abuela y su mamá… se sentía sola estaba en depresiones, hasta que un día encontró una carta debajo de su cama y decía:
“Hija , perdón por lo que voy hacer, bueno cuando encuentres
esta carta habrá sido muy tarde bebé, no sabes cuánto te amo ,
eras la razón por que me mantenía en pie, pero ya no pude más,
perdóname”.
—Tu mamá
La niña después de terminar de leer la carta que le dejó su madre antes de morir, diciendo cosas sin sentidos, después comenzó a decir:
—¡No! Mi mamita no… ¡Todo es mi culpa! Si hubiera encontrado esta carta nada hubiera pasado —dijo entre gritos.
Lo que hizo fue echarse en su cama de brazos extendidos con la carta en una mano, llorando hasta la última lágrima, el dolor era tan grande que no quería hablarle a nadie para ella en ese momento solo en el mundo existía su madre.
Al día siguiente despertó en la mañana se sentía peor que ayer, sus lágrimas fueron dolorosas, entonces fue a la cocina encontró un cuchillo, tenía ganas de suicidarse pero pensó en lo que le dijo su madre en la carta, recordó esas palabras:
                     “Eras la razón que me mantenía en pie”
Esas palabras las repetía continuamente sin ninguna pausa, esas palabras eran para mantenerse fuerte.
Hasta que un día se cansó de tanto sufrir y fue hablar con la persona más cercana que tenía en su casa, su abuela y le dijo:
—¡Por qué no me lo dijiste! Yo pensando que mi mamá volvería, pero... ¿Sabes qué? ¡No lo hará!... ¡Por que está muerta! —lo dijo entre llanto y gritos.
—Hijita… —le dijo entre lágrimas.
 Rápidamente la niña dijo:
—¡No me llames hijita!
—Perdóname, no supe cómo decírtelo, perdóname por favor –le dijo entre lágrimas.
—Es muy tarde para decir perdón, solo te voy a decir una cosa y escucha bien lo que te voy a decir, a partir de ahora tú estás muerta para mí.
—Hijita… no me digas eso –le dijo la abuela entre lágrimas.
—¿Qué parte de que no me digas “Hijita” no te quedo claro? Sabes algo ya me aburrí de hablar contigo, Adiós –le dijo la niña gritando.
Después que la niña se fuera, la abuela se quedó muy triste, era una persona muy sentimental y lo que más quería en el mundo era su familia, le causaba dolor escuchar a su nieta hablarle de esa forma, pero también ella lamentaba no decirle la verdad, no sabía cómo controlar el tema que su hija ya no estaría más con ella , la pérdida de su hija también fue  duro para ella pero más para su nieta…
Entre unos minutos fue a su cuarto a lloras más, no dejaba de llorar, después abrió un cajón y encontró un cuchillo que esa vez se trató de suicidarse, ese cuchillo lo encontró en la cocina, pero lo dejo en un cajón de su cuarto, pensando que alguna vez lo podría usar… cuando encontró el cuchillo no pensó en nadie, y comenzó a cortarse el cuerpo, poco a poco se estaba muriendo, hasta que su abuela entro con la intención de hablar con ella sabiendo que iba a ser despreciada ella quería hacer todo lo posible para explicarle pero cuando entró al cuarto de su nieta se llevó un gran susto y el peor de todos, ver a su nieta muriendo, el piso estaba lleno de sangre y su nieta se seguía cortándose, lo que hizo su abuela fue quitarle el cuchillo, pedirle ayuda a sus familiares que se encontraban en su casa y llevarla rápido al hospital.
Al llegar al hospital, la atendieron rápido a la niña, hicieron todo lo que pudieron pero ya no se pudo hacer nada más, la niña murió… le dieron la noticia a su abuela, lo que quedo por hacer fue el último beso que le puede dar su abuela, entonces su abuela entro a la habitación que estaba su nieta recién fallecida y le estaba hablando dulcemente como a ella le gustaba, la niña después de morir escucho voces de su madre y dijo:
—Mami, ya estoy aquí contigo.
Su mamá apareció y le dijo:
—Bebé, todavía no es tiempo no sabes cuánto lo siento eras todo para mí –le dijo la madre.
La niña se sentía feliz de ver a su madre, pero quería hacerle preguntas que no entendía y le dijo:
—Mamá…
—Dime bebé…
—¿Por qué me dejaste? ¿Qué hice mal? ¿Acaso no me quieres?
—Bebé yo no quise hacerlo, me sentía sola, tú eras la persona por la que luchaba día a día, cuando me maté no pensé en nadie, solo en mí, perdóname.
—Yo cuando me maté yo tampoco pensé en nadie, solo pensé estar contigo por siempre, te amo.
—Bebé vuelve, te queda mucho por vivir yo siempre te cuidare, siempre estaré contigo viéndote desde arriba siempre recuérdalo.
—No quiero volver sin ti mami.
—Te queda mucho por vivir tan solo tienes 10 años, no quiero que cometas los errores que yo cometí bebé.
—¿Qué pasara contigo? —le dijo la niña entre lágrimas.
—Yo estaré cuidándote y guiándote desde aquí arriba.
—Mami yo hice muchas cosas malas, le dijo a mi abuela que para mí está muerta.
—Por eso tienes que volver, eres muy joven todavía, todos decimos cosas sin pensar nadie es perfecto, ella te va a entender, las dos cometieron errores se van a entender pero vuelve bebé.
—Ya mami lo haré –le dijo la niña llorando.
—Bebé no llores.
—Ya, antes de irme… ¿te puedo decir algo?
—Claro bebé, dime.
—¿Te puedo dar el último abrazo?
—Bebé ven aquí.
La madre y la hija se dieron un abrazo que nunca van a olvidar, sabiendo que fue su último abrazo que se darán, las dos estaban llorando desconsoladamente, cuando ya era momento que la niña volver ella dijo:
—Mami, gracias por darme la despedida que merecíamos las dos, nunca te voy a olvidar y te voy a llevar dentro de mi corazón siempre, eres la mejor mamá del mundo, tienes razón nadie es perfecto todos cometemos errores y nadie nos puede juzgar por eso, pensamos cosas que queremos pensar pero no sabemos si están bien o mal, te prometo que iré en buen camino, te voy a extrañar un montón, te amo —le dijo la niña llorando.
—Yo también te amo bebé.
Después de que la madre le dijera “Yo también te amo bebé cada vez la madre se iba alejando, hasta que desapareció y la niña despertó en su camilla con su abuela alado  y le pidió perdón por las cosas que le había dicho, su abuela también le pidió perdón por no decirle las cosas, que siempre tiene que ver confianza que pase lo que pase siempre estarán juntas.
“Siempre valora lo que tienes porque la persona no sabe lo que tiene hasta que lo pierde”.

Seudónimo: Mafer