POR SI VUELVES A NACER
(Tatiana Valeria Asto Carbajal)
[Universidad N.S.A - 2016]

6 de setiembre, 2016
Querida Hija:
Cuando en ni una persona encuentres comprensión, apóyate en mí, que yo sí te entenderé, yo he sido niña, crecí y entré a la adolescencia, y cuando menos lo esperaba ya tenía a tres hijos, a tres hermosos hijos.
En tu vida, encontrarás pareja, la amarás, darás todo de ti y cuando menos te lo esperes, te engañará, te dejará por otra persona, creerás que no eres lo suficientemente linda para alguien y ahí comenzará tu desgracia.
Encontrarás amigas que te darán el apoyo que necesitas en ese momento; pero con el tiempo te darás cuenta que ellas también te apuñalarán por la espalda, justo donde más te duele; porque son tus amigas y tú les contaste más de lo que podías contar.
Para ese entonces tu corazón comenzará a marchitarse, ya has sufrido muchas decepciones, si tienes un poco más de mala suerte iniciarás odiándote, odiarás tu cuerpo, tu sonrisa, tus manos, tu rostro, tu cabello; estarás inconforme con todo lo que tienes, te mirarás al espejo y toda tu irá contenida se desatará en la persona menos indicada, en ti. Comenzarás a cortarte o tal vez golpearás la pared, iniciarás en ese maldito mundo de las enfermedades mentales, nadie te puede salvar, ya no vas a confiar, no vas a buscar amigas y mucho menos pareja, estarás totalmente sola. 
Pasarán meses y te darás cuenta en lo que te has convertido, mírate, todos tus brazos están marcados, incluso tu abdomen y piernas empezaron a tener cortes, tu cabello está en la cara, muchos te han dicho que está mal la manera en que lo llevas, pero a ti no te importa. Ya no sabes diferenciar entre lo correcto o incorrecto. Suelen pasar muchas cosas más que sólo tú vivirás y no me contarás por miedo a que te vaya a criticar. Llegará un año en el cual las cosas irán de mal en peor, es ahí cuando llegarás a tu límite y pensarás en acabar contigo, y lo harás. 
Será el peor error que te lamentarás toda tu vida. Si tan sólo hubieras confiado en mí. Hija. Llegarás al hospital, todo el mundo te mirará con pena y yo, no sabré qué hacer, lloraré pero nada de eso te importará, me equivoqué como madre y ahora no sabría cómo reparar el error, hablaré con tu padre pero él no entenderá.
Me recomendarán que te lleve a terapias y lo haré, el proceso será largo pero te ayudará, empezarás a salir poco a poco, confiarás y me dirás las cosas que lastimaban a tu corazón que para ese entonces estará marchito...
Pasarán años, no muchos y tu volverás a bajo, pero sonreirás ahora si sabrás como engañar, dejarás las terapias, dejarás los doctores, dejarás de comer, dejarás de llorar, dejarás tus sueños, dejarás tu familia.
Encontrarás otra pareja, una que amarás mucho más de lo que amaste a la primera, todo será lindo, le ayudarás en sus males y ella a veces te ayudará en los tuyos, vas a sentir que ya todo va a mejorar hasta que en el mejor momento, en el momento que más la quieres y nadie a pesar de lo que digan te hará dudar de su amor, ahí, justo ahí, la persona que creías correcta, te engañará, si, cariño, a ella tampoco le importaste. 
Terminarás la secundaria y las cosas en tu nuevo lugar de estudios no irán bien, todo lo que haces estará mal ante los ojos de todo el mundo, serás como un niño de primaria en un colegio de secundaria. Te escucharé llorar todas las noches y lamentaré no haberme acercado a ti y darte un abrazo, empezarás a llegar tarde, muy tarde a casa y notaré como poco a poco te voy volviendo a perder.
Tu tristeza se expresa en tu mal humor, dejarás la carrera, ya nada ha vuelto a tener sentido para ti, volverás a tus cortadas y yo desde mi profundo silencio de madre rezaré, para que en ningún momento hagas nada malo, sufriré, me quedaré de rodillas horas y horas aunque sé que de nada servirá porque como una vez me dijiste, el corazón de Dios, es frío.
No sabré más de ti, discutiremos por tu mala conducta, yo no sabré en que gastas tu tiempo, le pediré ayuda a medio mundo pero todos serán indiferentes conmigo.
Hasta que un día, un día de setiembre, ya no volverás a casa, y entre tus cosas hallaré una nota, en la cual te despedirás de mí, te disculparás por creer ser la peor hija del mundo y me contarás todo aquello que te hizo sufrir tanto en el colegio. Las personas te han tratado muy mal hija mía, nunca nadie paró un momento de su vida para ponerse en tu lugar, nadie supo valorar todo el esfuerzo que hacías por tratar de cambiar, todos son tan indiferentes a las enfermedades mentales.
Te llamaré y tu celular estará apagado, saldré a buscarte y no te encontraré, esperaré a que llegue tu padre pero como de costumbre se quedará en su trabajo. No dormiré toda esa noche por esperar a que llegues y darte un abrazo que reconstruya todos tus pedazos rotos —aunque yo me pueda cortar con ellos— te diré que nos vayamos a vivir a otra ciudad y comencemos una nueva vida en familia, que esta vez, las cosas si cambiarán. Pero tú, no llegarás.
Recibiré una llamada horas más tarde, me dirán que te lanzaste de un puente, aquel que tenía todos tus sueños rotos, ese puente que nunca te hubiese permitido ir sola, mi corazón de madre se romperá y deseará que todo fuese una mentira.
Iré al hospital, ese que te traía malos recuerdos, te veré entre sábanas blancas y muchos doctores a tu alrededor, y sin palabras rogaré para que me lleves contigo.
Le contaré a tu hermano y este regresará a la ciudad, lloraremos y lamentaremos el haberte perdido, una y otra  vez gritará tu nombre al vacío, pero será inútil, él sabrá a la perfección que no volverá a abrazarte o reírse de ti por llevar esas poleras extravagantes de animales que te gustaban mucho…
Tu papá, indiferente, me echará la culpa y volverá a refugiarse en el alcohol, ahora si tiene una razón aparente para alcoholizarse; tus amigas se reunirán y te llevarán rosas cada fin de semana, sí, pequeña, ahora todo el mundo te ama…
Siempre me dijiste que los setiembres se convirtieron en tristes desde aquella primera vez, nunca pude entenderte a la perfección, tal vez si en otra vida vivo, y tú vives conmigo podré cuidarte mejor, mucho mejor.
Hija mía.
                                                       Tu mamá.
Seudónimo: Dominick