LO QUE SOY Y LO QUE QUIERO SER

Un día un hombre estaba hablando con Dios de cómo quería que fuese su vida, el Señor le preguntó:
—¿Qué quisieras tener?
El hombre respondió:
—Yo quisiera tener una esposa hermosa y tener un trabajo estable con buen salario. También  quisiera tener 3 hijos para que cuando se presente algún peligro ellos me ayuden.
Dios le dijo:
—Todo lo que deseas lo puedes conseguir solo que tienes que estar atento en tu vida.
El hombre contento confiado en lo que le había dicho Dios, se fue a dormir para que fuese cierto.
Después de varios años el hombre era calvo tenía 3 hijas, una esposa bella y un trabajo no muy malo; pero él no era feliz.
Después recordó lo que le había dicho el Señor; pero no se sentía a gusto con él; así que fue donde su amigo y le dijo:
—Yo hace algunos años hablé con Dios y él me dijo que tendría una esposa muy bella.
A lo que su amigo respondió:
—Pero tienes una esposa buena que te ama y que cuida de ti en los momentos más lastimosos de tu vida.
Pero el hombre no era feliz.
—Pero también me prometió que tendría 3 hijos que me ayudarían en los problemas, pero en cambio tengo una hija que casi no puede mover las piernas y las otras 2 que no se entienden conmigo.
A lo que el amigo respondió:
—Pero tus 3 hijas son muy hermosas y te aman con todo el corazón y yo sé que darían sus vidas por ti.
Pero el hombre no era feliz.
Estaba tan triste que entró en una depresión tan fuerte que enfermó  y ya tendido en su cama Dios se le apareció y le dijo:
—Hijo mío porque estás aquí, deberías estar disfrutando de tus bellas hijas y de tu hermosa esposa.
Pero el hombre decepcionado le dijo:
—Tú me prometiste 3 hijos y me diste 3 hijas, me prometiste una esposa muy bella; pero en cambio tengo una esposa buena y generosa, me prometiste un trabajo bueno; pero soy un administrador no muy bueno.
Dios le dijo:
—Recuerdas a la chica que te gustaba bueno esa era la chica que te mande; pero tú no te le atreviste a hablar, con ella era con la que ibas a tener los 3 hijos y también con la que ibas a tener un buen trabajo.
Entonces el hombre comprendió que no había disfrutado de su vida sino que solo la estaba imaginando. Entonces le pidió un deseo a Dios.
Le dijo
—Dios dame una oportunidad para disfrutar de todo lo que tengo.
Dios le dijo:
—Hijo mío yo te lo concedo.
A los pocos días el sano por milagro de Dios y desde entonces  vive su vida feliz con su esposa y sus 3 hijas.
                               
Seudónimo: “Melgarcito”