Premio Letras Arequipeñas
"José Gabriel Valdivia"
Después de realizadas todas las actividades promoviendo la lectura a través de la creación literaria y declamación, este 2018 culminamos el V Premio Letras Arequipeñas, que lleva el nombre del escritor y catedrático de la UNSA, José Gabriel Valdivia, con la ceremonia de premiación a las producciones literarias ganadoras en la categoría Cuento y Poesía y declamación.

- Entrega de medallas y diplomas a todos los participantes que hayan confirmado su asistencia.
- Lectura de los 10 primeros lugares en la categoría CUENTO-POESÍA y entrega de premios.
- Lectura de los 03 primeros lugares del Concurso de declamación y entrega de premios.
- Entrega de premios (USB) y paquetes de libros.

Se realizará:
Fecha: 01 de diciembre de 2018
Hora: 10:00 am
Lugar: Auditorio de la UTP (Av. Tacna y Arica 160, Arequipa)
¡LOS ESPERAMOS!

REQUISITOS PARA PARTICIPAR EN LA CEREMONIA DE PREMIACIÓN Y CLAUSURA

El concursante...
1º Informará a sus apoderados y coordinará con ellos.
2º Deberá estar minutos antes de la ceremonia [Programa]
3º Por ser una ceremonia de gala deberá asistir vestido según la ocasión:
    - Señoritas: Con vestido o con falta y blusa (Uniforme de su IE)
    - Varones: Con terno o con pantalón de tela, camisa y corbata. (Uniforme de su IE)
4º Deberá confirmar su asistencia y cuántas personas lo acompañarán:

La Corporación Cultural INTEXPRO y la Biblioteca Regional Mario Vargas Llosa, le saludan muy cordial y tienen el agrado de invitarle a la ceremonia de INAUGURACIÓN Y LANZAMIENTO del  V PREMIO LETRAS AREQUIPENAS 2018, José Gabriel Valdivia, Concurso de creación literaria, declamación y lectura oral.

A celebrarse el 02 de junio del 2018, a horas 11:00 am, en la calle San Francisco 308 Cercado-Arequipa.

ANTES DEL PROGRAMA
10:00 Entrega y llenado de cupones del sorteo
10:30 Inscripción a docentes (IE) para recibir el Plan Lector.
10:40 Sorteo de libros (Serán entregados dentro del programa de inauguración)
PROGRAMA DE INAUGURACIÓN
11:00 Saludo y bienvenida a todos los asistentes...

FORMULARIO DE INSCRIPCIÓN PARA DOCENTES: Pida su ficha con sus datos al inicio de la ceremonia y preséntela al final, podrá recoger sus libros del CEPRUNSA (Tomo I-II-III por docente)
FORMULARIO DE INSCRIPCIÓN PARA ESTUDIANTES:
La presente convocatoria estará abierta a nivel nacional a partir de su publicación.

La Corporación Cultural de Innovación INTEXPRO y la Biblioteca Regional Mario Vargas Llosa, unen esfuerzos para promover la lectura a través de la creación literaria, que se viene desarrollando desde el mes de junio hasta diciembre de 2018.

PARTICIPANTES
Podrán participar todos los estudiantes que tengan 12 años hasta los 18 años de las Instituciones Educativas privadas, públicas y de convenio a nivel Nacional (Perú).

CATEGORÍAS DE PARTICIPACIÓN Y GÉNEROS LITERARIOS:
Género literario: Narrativo (Cuento)
- Categoría A: De 12 años hasta los 18 años.
Género literario: Lírico
- Categoría B: De 12 años hasta los 18 años.

INSCRIPCIONES Y ENVIOS DE OBRAS
Inscripción de participantes al Concurso y envío de trabajos:
    - El registro e inscripción es totalmente gratuita.
    - Las inscripciones y envío de trabajos virtuales se realizarán a partir del 01 de setiembre hasta el 31 de octubre de 2018, únicamente a través del portal web: www.letrarequipa.com.

PREMIOS:
GÉNERO NARRATIVO: CUENTO
- 1er Lugar: 300 soles, diploma, medalla y un paquete de libros.
- 2do Lugar: 100 soles, diploma, medalla y un paquete de libros.
- 3er. Lugar: 100 soles, diploma, medalla y un paquete de libros.
- Del 4to. al 10mo. Lugar: Premio sorpresa, diploma, medalla y un paquete de libros.

GÉNERO LÍRICO: POEMA
- 1er Lugar: 300 soles, diploma, medalla y un paquete de libros.
- 2do Lugar: 100 soles, diploma, medalla y un paquete de libros.
- 3er. Lugar: 100 soles, diploma, medalla y un paquete de libros.
- Del 4to. al 10mo. Lugar: Premio sorpresa, diploma, medalla y un paquete de libros.
Todos los participantes serán premiados con una medalla y un diploma, tanto de cuento como poesía. Obras literarias.

"Una juventud que lee, es una juventud que sueña"
Leyenda: Premiación del IV Premio Letras Arequipeñas (UTP)

[Volver al índice de obras]

—¡Ésta es la última vez que te perdono Tom! —gritó su padre ebrio.
Los tres estaban en el cuarto de Mike por alguna razón, discutiendo sobre lo que sucedió aquella espléndida mañana, ese monumental problema que lo condujo a la expulsión de su institución educativa.
—¡En estos momentos estarías en prisión si el muchacho hubiera muerto! —las venas le sobresalían de la cara y su piel tornaba un color rojo cada vez más oscuro.
Tom el hermano menor de Mike estaba inmóvil como un soldado pero con la cabeza abajo dejando caer una lluvia de lágrimas mojando la alfombra, escuchaba atentamente los robustos rugidos que producía su padre íntegramente dolorido por la conducta execrable de su hijo, como si fuera un general dando estrictas llamadas de atención pero esto era mucho…mucho peor. Inquietante, aterrorizado, temía que en cualquier momento recibiría un fuerte golpe, pero uno de tal forma que de seguro jamás tendría que comportarse incorrectamente. Lo que le llevó a tal grado de ira fue la noticia que recibió esa mañana en el colegio, cuando atendía a un cliente en el restaurante, mientras trabajaba, su abdomen vibrando por el celular y sus manos ocupadas anotando la orden sin poder contestar, pensaba que seguramente lo llamaban del banco para hacerle recordar pagar el préstamo que suplicó el año anterior, o seguro una llamada de esas en las que te ofrecen productos “Tenemos ofertas de aparatos electrodomésticos que te harán la vida más fácil” pensó en la frase sacando una pequeña sonrisa; no le daba tanta importancia que siguiera vibrando pero tenía que colgar para no ser hostigado y pueda trabajar con comodidad, frotó sus manos en el mandil y sacó el celular de su gigantesco bolsillo, observó el número y sus ojos se abrieron como dos enormes perlas, no era el banco, tampoco era “productos electrodomésticos”, la llamada provenía del colegio de su menor hijo, claramente lo llamaban de emergencia, una llamada de esas es porque algo le habrá sucedido a su pequeño, una fractura, una enfermedad, una migraña o quizá un fuerte dolor de estómago; tragó saliva que había acumulado y se alejó de los clientes para poder contestar, oprimió el botón verde y lentamente se lo acercó a la oreja con el corazón en la garganta y su frente sudorosa como si hubiera salido de un gimnasio.
—¿Hola?
—Buenos días Señor Miller, disculpe por llamarlo a estas horas, sabemos que está trabajando.
—No se preocupe, ¿algo le sucedió a mi hijo? —contesto preocupado.
—No, a él nada pero a su compañero sí.
—Gracias a Dios —suspiró aliviado pero… ¿a su compañero si? ¿a qué se refería? —¿Qué sucedió?
—Sería mejor que lo hablemos detalladamente si usted viene ya que su menor hijo realizó un acto que incumple gravemente las normas educativas.
Cuando escuchó lo que la directora mencionó su corazón se detuvo por unos segundos, sus oídos se taparon y solo podía oír esas palabras que por primera vez las había escuchado, “su menor hijo realizó un acto que incumple gravemente las normas educativas”, ¿Qué pudo haber hecho?, nunca antes lo habían llamado por algo malo, es más, siempre lo llamaban para felicitarlo, por ser un buen padre, por tener un hijo muy talentoso e inteligente, o a veces para ayudarlo con su problema de alcohol pero nunca por algo malo. Empezó a escuchar los latidos que se aceleraban poco a poco como un motor, luego su respiración estaba en un ritmo que nunca antes le había sucedido y finalmente la ronca voz de la directora que parecía un eco sin salida.
—¿Hola?... Señor Miller… ¿Está usted ahí?... —El eco encontró salida y escuchó todo a su alrededor.
—¿Eh?... Si aquí estoy, lo siento… voy para allá.
—Lo esperamos… hasta luego.
—Hasta luego —se despidió tristemente.
(…Lamento decirle que su hijo ya no vendrá más a esta escuela, está oficialmente expulsado)
Cada vez se acercaba más a su rostro, las cejas tan fruncidas de la rabia que apenas se podía mirar la pupila del ojo, sus manos cerradas formando puños y las venas visibles.
—Quisiera que puedas ver a ese pequeño, quisiera que vieras lo que le hiciste —habló con su aliento apestando a alcohol.
Tom era muy pequeño a comparación de su padre, muchos centímetros más alto, y se veía más pequeño por tener la cabeza agachada, deseaba pedir perdón para que no lo lastimara pero estaba convencido que si lo hacía el golpe sería con más fuerza, además estaba ebrio, sería imposible hacerle entrar en razón en ese estado; nunca antes había tomado, sus inicios de alcohol empezaron cuando su madre falleció, hace 7 meses, por una enfermedad destructora que acaba con muchas vidas “cáncer”, dejándolo viudo y solo, educando a dos hijos muy queridos. Muchas veces regresaba tarde a casa, con la ropa llena de grietas y oliendo a trago, con una botella en su mano y los zapatos desamarrados, entraba lentamente en su habitación oscilando como si fuera un péndulo de un lado para otro, trancaba la puerta para que no lo molestaran y encendía su radio escuchando una grabación de teatro “Mozart, la flauta mágica”, no se cansaba de oírla, una y otra vez a todo volumen, recordando a su esposa, recordando aquella noche en el teatro cuando ella cantó con su magistral voz de soprano y todos aplaudiendo de emoción, en especial él, muy orgulloso y feliz de haberse casado con la mujer indicada, pero todo eso había terminado, desde su muerte el mundo de los tres cambió por completo, Mike se volvió más agresivo de lo que era, el padre un vicioso de alcohol y Tom cambió drásticamente su conducta, en especial ese día, en la escuela hizo algo espantoso, algo que nunca antes había hecho, golpeó a uno de sus compañeros con una roca en el rostro, uno tras otro sin detenerse, la sangre que brotaba no era un obstáculo para él, dejándole ciego y con la nariz rota, sus manos manchadas del líquido rojo que antes recorría por las venas de la víctima y la roca impactando la delicada piel del niño, los maestros lo detuvieron y quedaron impactados por tal acción que realizó un adolescente de 14 años, casi lo mata, si no llegaban a tiempo seguramente su rostro sería un pedazo de carne sin forma; cuando estuvo en dirección y la directora contándole lo sucedido a su padre él no lo podía creer, esa era la primera vez que había hecho daño a alguien, ni siquiera mataba hormigas o moscas porque pensaba que tenían un propósito en la vida. Los padres de la víctima no harán la denuncia porque son muy comprensivos, saben que seguramente lo lastimó porque le estaba molestando quizá con su madre ya fallecida y eso lo lleno de furia; le contaron otra historia a los doctores, sin embargo los progenitores quieren un informe psicológico de Tom para saber que le sucede, saber su problema, “una conducta así no es normal en un niño a esa edad” fue la explicación de la directora.
—Ahora si… ¡Ya fuiste! —Estuvo cara a cara con su hijo.
Acercó su mano pausadamente y agarró su suave cabello jalándolo y con la otra la cerró formando un puño apuntando al rostro, la retrocedió para tomar impulso, la cara de Tom reflejaba miedo y terror pero a su padre no le importaba, cerró los ojos para no ver lo que le haría pero sentiría de todas formas el golpe, temblaba de turbación y respiraba por la boca.
—Por favor… papá… te lo pido… no me hagas daño… por favor —suplicaba.
Sus ojos reflejaban hambre, hambre de llanto y dolor, como si fuera un animal a punto de devorar a su presa, el puño ya con su objetivo, cinco dedos enroscados a punto de ser disparados con una fuerza impredecible.
—Papá perdóname… por favor… por favor —imploraba Tom cerrando los ojos llenos de lágrimas.
Cubría su cara con sus manos y apretaba los labios, abrió los ojos para observar si lo perdonó, si la piedad funcionó, pero el puño seguía e impacto contra su estómago haciéndolo gritar, sentía fuego en la parte abdominal, intentó apretarse la parte dolorosa pero fue interrumpido por otro golpe, esta vez en el rostro entre la boca y la nariz, sintió como un hilo de sangre que le corría por la nariz y sus labios comenzaban a hincharse como si le hubiera picado una abeja, ya iba a ser el tercer golpe pero se detuvo, abrió la mano y lo soltó, cayó al suelo sollozando apretándose el abdomen, literalmente Miller el padre tenía los ojos color rubí y parecía que botaba humo de sus fosas nasales, se alejó del cuerpo de su hijo como si fuera un saco de arena, abrió la puerta y salió Mike con una larga sonrisa dibujada en su rostro, ignoró a su hermano y siguió su camino desapareciendo en la oscuridad de la noche probablemente encerrándose en su cuarto para escuchar alguna grabación mientras se desahogaba tomando una cerveza comenzó a reírse a carcajadas diciendo: “Mi hermanita es un asesino” repetía la frase burlándose de él, entró a la habitación para botarlo.
—Te hago recordar que estas en mi propiedad pequeña perra —le hablo sonriente.
Su respuesta fue unos suspiros porque Tom aún no podía hablar por el daño en su abdomen.
—¡Sal! —comenzó a molestarse —¡Que salgas!
Pero seguía tirado probablemente esperando otra golpiza.
—Muy bien... no vas a salir, entonces me toca darte una buena paliza —crujió sus nudillos— espero que así entiendas.
Pero no le dio puñetazos, fueron patadas en el mismo lugar que le dio su padre aumentando el daño, “¡Sal, sal, sal de mi cuarto!” gritaba mientras daba patadas, imaginando una pelota de fútbol o un bote de desperdicios. Frenó al darse cuenta que si seguía nunca se iría de allí, se quedaría tirado por más golpes que reciba, la mejor solución se le ocurrió, cogió su polo y lo arrastró hasta la puerta botándolo como basura.
—Gracias por tu colaboración —cerró su puerta.
Tom estaba furioso, odiaba a su padre con todo el alma; tirado en las tinieblas con moretones y sangre, pensando en su madre, recordando esos bellos momentos que pasaban juntos en familia, cuando su padre no era un alcohólico y su hermano era controlado por ella, protegiéndolo de cualquier intruso, la extrañaba mucho y deseaba verla otra vez, quería volver a sentir ese perfume a rosas, sentir nuevamente sus abrazos  escuchando su canto angelical, a ella no le importaba la edad que tenía, siempre era su bebé por más que él reclamaba diciendo que ya era grande para escuchar una canción de cuna, pero la verdad nunca se cansaba “Duerme mi angelito, el día cayó y la noche llegó… Sueña mi pequeñito que llegarás a la luna… Duerme… duerme….” Se imaginó un espectro de ella cantándole frente a él, desordenando su cabello y sobando su boca para desinflamar su hinchazón, sonriendo y mirando sus bellos ojos. ¡CRASH!... su fantasía desapareció al escuchar el ruido de una botella estrellándose y provenía del cuarto de su padre, se prendió su curiosidad y quería ver que sucedió, el dolor había disminuido y con un poco de esfuerzo pudo levantarse, se acercó a la habitación y ojeó por la pequeña grieta que tenía esa puerta, vio a su padre escuchando la grabación y tomando sentado en su escritorio, parecía que escribía algo, algo en una hoja, se detenía para tomar un sorbo de la botella y continuaba escribiendo, mientras la grabación finalizaba, él la repetía y seguía, ¿Qué estará escribiendo con tanta prisa? Se preguntaba, parecía muy inspirado, nunca antes había visto esa agilidad en sus dedos tan apresuradamente, no se detenía con nada, salvo frenaba cuando tomaba un sorbo u oprimía el botón de repetir pero eso no duraba ni un segundo. Su curiosidad crecía poco a poco, lo que hizo  no le importaba, es más, perdonó a su padre aunque él era el que tenía que disculparse por casi matar a uno de sus compañeros; no lo odiaba, al contrario, lo amaba, quería saber qué era lo que expresaba en ese papel, ¿será un artículo, una novela o una carta? Tenía que averiguarlo. Retrocedió un poco al ver a su padre levantarse del escritorio, pero se elevó con un entusiasmo inmenso, alzó la botella bebiendo los últimos sorbos y la lanzó con fuerza a la pared, despedazándose y dejando una mancha que seguramente si lo dejaba secar sería difícil de borrarlo, levantó los brazos como símbolo de victoria y gritó con alegría:
- ¡Terminé… por fin termine!
Saltaba e intentaba cantar como su mujer pero salían puros gallos, bailaba con unos pasos inventados por él, moviéndose de un lado para el otro. Tom tuvo una teoría, la forma en la que se emocionó al finalizar lo que escribió, tendría que ser una novela, pero aún tenía sus dudas; la forma tan tierna de saltar y bailar llenó su corazón de cariño y odio, una combinación muy mala, como si los golpes que recibió eran de amor y odio, tuvo una pequeña sonrisa involuntaria y pensó que ese era el momento indicado para un lo siento y destruir el rencor que le tenía a su progenitor, frotó su mano en la nariz para limpiarse la sangre y la preparó para tocar la puerta, “Es mi padre, tengo que pedirle perdón, sé que esta borracho pero… pero… pero me dio fuertes golpes, me dolió y no le interesó, soy consciente que lo que hice en la mañana estaba mal, muy mal, pero creo que ha exagerado mucho, creo que cometió el mismo error que el mío”, ya tan cerca se detuvo y bajo la mano arrepintiéndose, observó a su  padre jalando  una caja grande debajo de su cama, al sacarla  la abrió, estaba vacía o eso era lo que aparentaba.
—No… no… ¡no… se acabaron mis botellas! —hizo un gesto de ira pateando su escritorio, dio pequeños brincos y levantó su pierna acariciando su pie, la patada le había causado dolor — ¡Aaahh… idiota… eres un idiota!
Apago la radio y se encaminó a la puerta con el pie cojo, Tom salió corriendo y se escondió detrás de la puerta de su habitación observando como la puerta se abría poco a poco dejando la luz escapar y reflejando su sombra como una bestia; caminó rumbo a la sala de estar en la oscuridad, intento encender la luz pero no atinaba el botón ¡Al diablo! Mareado con una mano se sostenía de los sillones y la otra la levantaba como una guía, a ratos se tropezaba con sus propios pies y renegaba con un insulto, de repente tropezó con un carro a control remoto que estaba tirado ahí cayendo al suelo y desmayándose, Mike apareció de su cuarto como un fantasma, al parecer también lo estaba ojeando; al principio parecía que lo quería ayudar pero en realidad recogió su auto para asegurarse que siguiera como nuevo, Tom salió de su escondite para juzgarlo:
—¿No lo vas a ayudar? —susurró, Mike volteó y esforzó la vista para ver quién era, pero quien más iba a ser si solo los tres vivían en esa casa.
—No has visto que esta borracho, es mejor que duerma hasta mañana.
—¿En el suelo?
—Levántalo tú si puedes, no tienes fuerza ni para defenderte.
Tom estuvo de acuerdo con él aunque con rabia, se dio cuenta que la puerta estaba abierta y era su oportunidad de leer lo que escribió, antes de entrar se aseguró que su hermano no lo esté viendo, camino despacio y de puntas para entrar en silencio, ya dentro sintió un olor espantoso a alcohol, con sus dedos se tapó la nariz y continuó, el escritorio estaba mojado y sucio, había pequeños trozos de comida y saliva, la hoja estaba ahí entre toda esa mugre, con mal olor y gotas de cerveza, la recogió y trato de limpiarla, la letra parecía jeroglíficos pero era legible:
          “Para mis queridos hijos:
Recuerdan aquellos días, donde reinaba la felicidad, cuando mamá estaba viva. Recuerdan la vez que fuimos a Disney cuando eran pequeños y subimos a esa montaña rusa “Expedition Everest” donde salieron asustados y deseaban no volver a subir. Recuerdan esa vez que fuimos al concierto de Tommy de su banda favorita y su madre estaba loca, saltando y gritando porque también era su banda favorita. Recuerdan cuando mamá se despidió de nosotros, cuando apenas se podía entender lo que decía, escuchamos el pequeño discurso que había preparado a cada uno de nosotros haciéndonos llorar, ahora todos esos recuerdos parecen ser extraviados en la nebulosidad del olvido intentando encontrarnos. Todo ha cambiado, los problemas crecen como guisantes sin nadie que los recoja, sin solución, o quizá la haya pero aún no lo descubrimos. Escribí esta carta tomando una botella de alcohol y escuchando la voz de su madre, recordando esos bellos momentos, espero que pronto todo se arregle y podamos volver a ser una familia, como antes. Mike, lo siento pero creo que tendré que mandarte a un colegio militar para que aprendas a tratar bien a la gente, sé que tu actitud empeoró por la muerte de tu madre pero tienes que mejorar, te prometo que si cambias tu actitud seguirás en el colegio con tus amigos, pero si no puedes ya te advertí. Tom, el pequeño Tommy, en verdad lo siento, la verdad no sé cómo puedo estar escribiendo esto ebrio, después de lo que te hice no me lo puedo perdonar, estoy muy triste y arrepentido, perdóname Tom, en verdad lo siento, te prometo que nunca más volverá a pasar eso, pero quiero que también me prometas que nunca volverás a lastimar a las personas, si hubieras matado a tu compañero en estos momentos estarías en un reformatorio y eso no te gustaría. Y yo prometo dejar de tomar, la muerte de su madre me destruyó por dentro y el alcohol me ayudaba a olvidar, me hacía sentir mejor, pero cada vez que terminaba  los recuerdos y el dolor regresaban y deseaba tomar más y más, pero ahora entiendo que el alcohol no me va ayudar, va a empeorar, por eso prometo no volver a tomar. Los quiero mucho”.
Tom quedó impactado por lo que escribió, pensó que sería una novela o un cuento, incluso un artículo, pero era una carta para él y su hermano; no estaba seguro si todo lo escrito era verdad, lo escribió ebrio y quizá una que otra palabra no eran ciertas, tal vez las promesas, la carta no le convencía, pensaba más que era una carta de suicidio y eso le preocupaba; guardó la carta en su bolsillo y fue a revisar la caja que supuestamente estaba vacía, no lo estaba, levantó una manta que cubría un revolver y 4 balas en él, se asustó bastante, eso afirmaría que la carta era de suicidio, la levantó con las dos manos, era pesado para él, se fijó los detalles de la arma, era la primera vez que veía y sujetaba un arma sólo las había visto en internet, se sentía bien, se sentía como un personaje de su programa de televisión favorito, levantando el arma y apuntando la pared “Arriba las manos”. De la puerta apareció su hermano y se inquietó.
—¿Qué haces con eso?
Tom volteó y se le ocurrió una idea peligrosa, una idea macabra, su hermano siempre lo maltrataba y nunca se llevaban bien, recordaba todas las veces que lo golpeó y lo humillo en la escuela, las veces que se llevaba una sorpresa cuando comía su refrigerio y encontraba un insecto, estaba cansado de la forma en que lo trata ¿así que? Puede asustarlo y quizá no lo vuelva a molestar o mucho mejor, puede matarlo y así nunca más podrá lastimarlo, la segunda opción le vino más conveniente, podía matarlo, sería rápido, no sería como en la mañana que demoró en asesinar a su compañero, pues si, él quería asesinar a su compañero, no era porque lo molestaba o porque estaba insultando a su madre, quería hacerlo por satisfacción, algo crecía dentro de él desde que murió la persona que más amaba, al igual que su padre y su hermano, uno se volvió alcohólico y el otro mucho más agresivo, y la razón fue el deceso de un ser muy… muy querido. Levantó el arma apuntando a Mike
—¿Qué haces? No es un juego baja eso —lo dijo preocupado.
—¿Qué se siente… sientes ese miedo? —habló con maldad.
—Baja eso… entiende no es un juego —levantó las manos.
—Podría matarte y así nunca más volverías a lastimarme.
—¿Estás loco? Si lo haces papá te enviará a un reformatorio y además serias un asesino. Sus latidos aumentaban.
—Lo sé, pero me libraría de ti, me sentiría bien, además estarás con mamá.
—Baja eso ahora o juro que despertaré a papá —se preparaba para correr.
—Adelante… él prometió que nunca más me volvería a lastimar.
—¡Papá!..¡Papá! —gritaba pero no despertaba— ¡Papá!
Tom ya estaba listo para disparar, disfrutaba los últimos segundos viendo a su hermano sufrir, su mente grababa ese lujoso momento, se había vuelto totalmente loco, él fue el más afectado de los tres, no se dirigió al suicidio ni a la agresividad, se dirigió a la sangre y el placer de la muerte, él fue el que más amo a su madre y él fue el más querido por ella, ahora que no estaba le afecto demasiado. Mike seguía gritando pero no despertaba, temblaba de miedo ante la muerte, no podía correr porque sus piernas no le respondían, el grito cada vez se hacía más bajo y silencioso, petrificado no podía seguir gritando, su hermano apuntándolo y sonriendo deseaba nunca haberlo lastimado, en ese momento sintió el verdadero miedo, hasta que jaló del gatillo… disparó… El disparo se oyó fuerte, capaz de despertar a su padre pero no fue así, estaba tan borracho que seguía durmiendo. La bala cayó en la cabeza embadurnando las paredes de sangre y sesos, el cuerpo cayó y creó un charco del líquido rojo que brotaba de su frente, Tom seguía sonriendo, jamás se sintió tan bien desde hace 7 meses, desde el trágico día, esa emoción que sentía era nueva y le encantaba, parecía haber descubierto los ingredientes secretos de su felicidad, amaba a su madre y difícilmente a su padre, estaba obligado a detener el suicidio, claro que anhelaba que muera al igual que su hermano, pero lo amaba, era extraño querer que muera alguien pero a la vez no, porque lo amas, esa sensación también era reciente.
El Señor Miller despertó con un fornido dolor de cabeza, quiso frotársela porque sentía como si recibiera pinchazos en el cerebro pero no pudo, sintió sus manos amarradas al igual que sus tobillos, se dio cuenta que estaba atado en el suelo en forma de estrella, el peso provenían de los muebles que estaban a su alrededor, a su lado había una vela encendida que apenas iluminaba la habitación.
—¡Mike! ¡Tom! —vociferaba pensando que mientras dormía un asaltante entró y lo dejo atrapado – ¡Hijos respondan!
No había respuesta, entró en pánico e intentaba escapar de los nudos pero no podía, hizo tanta fuerza que parecía una bomba a punto de estallar “Tengo que ver a mis hijos” pensaba, intentó nuevamente escapar pero los nudos eran perfectos.
—¡Hijos… hijos por favor respondan! —gritaba, pero se detuvo al ver a Tom emerger de la oscuridad, aliviándolo al ver que estaba bien – Gracias a Dios... ¿Y tu hermano?
—Él está bien —respondió.
—¿Qué pasó porque estoy amarrado?
—Yo te amarré —se escuchó todo siniestro.
—¿Qué? —preguntó desconcertado —Quiero ver a tu hermano.
—Ya te dije que él está bien, ahora está con mamá.
—¿Pero qué estás hablando? —pregunto preocupado— ¡Quiero verlo!
—Lo traeré —se levantó y fue al cuarto a traer el cadáver de su hermano, lo arrastró manchando el suelo un camino de sangre, lo dejo a la vista de su padre y al verlo con la cabeza destrozada gritó del horror.
—¡Oh por Dios! ¡Dios! ¡Pero que le paso a mi hijo!
—Yo lo maté – respondió Tom como si nada hubiera pasado.
—¿Que?... no puedo creerlo, ¡No puede ser!
—Resulta que yo también cambié, al igual que tú y él, tú te volviste un ebrio y él más agresivo, quizá, en un futuro él iba a ser igual que yo, pero daba pasos lentos, yo di el paso grande, el magistral —habló orgulloso.
—¡Estás loco! Ya verás cuando salga de aquí, te daré un golpe tan pero tan fuerte que terminarás en el hospital antes de estar en prisión o en el reformatorio.
Tom sonrió y recordó la carta, en donde estaba escrito que prometía jamás hacerle daño.
—Prometiste no volver hacerme daño, lo dice en tu carta, en tu pequeño discurso, además soy tu hijo.
—¿Lo leíste?
—Claro que sí y estoy sorprendido, la gran cantidad de mentiras.
—Esto es diferente y lo sabes.
—Quizás…
Desapareció en la oscuridad de la habitación y como un truco de magia reapareció con un bate de béisbol en sus manos.
—¿Qué haces? —preguntó Miller.
—Cuando disparé, sonó tan fuerte que creí que vendría la policía por alguna llamada de los vecinos, pero recordé que la mayoría estaba trabajando a esa hora… ahora escuché estacionar el auto de la Señora Brown, creo que la mayoría ya está en casa descansando, así que tengo que ser más silencioso.
—¿Pero qué te paso hijo? —de sus ojos comenzaron a brotar lágrimas— ¿Que le paso a mi pequeño?
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—Tranquilo, guarda tus lágrimas que las necesitarás para lo que viene.
—Mi hijo… ¿Qué le paso? – siguió llorando.
—Yo mismo llamaré a la policía cuando termine, les contaré una mentira o varias como las que dice en tu carta, sé que es una carta de suicidio que intentas camuflarla…
—¡No es una carta de suicidio! – interrumpió – ¡Es un compromiso y una carta de amor!
—Como decía… llamaré a la policía y les mentiré, al igual cuando mentías a mamá, cuando le prometiste que nunca nos lastimarías o cuando la llamabas diciendo que llegarías tarde porque el carro se averió, pero en realidad estabas con tus amigos jugando apuestas, o cuando le prometiste que tú y ella envejecerían juntos, que nunca dejaría que muera… Yo… ¡yo también mentiré!
—¡Basta… desátame y arreglemos esto!
- ¿Cómo? ¿Dándome puñetazos y rompiendo tu promesa… enviándome al reformatorio y tú seguir bebiendo hasta que caigas de un edificio hacia la muerte, hacia el suicidio?... no… no permitiré que suceda eso.
—¡Que no es una carta de suicidio!... ¡entiende!
—Solo quiero asegurarme, no quiero que mueras… yo te quiero aunque no lo parezca y tampoco quiero ir a un reformatorio, en tu carta dice que no me gustará —Arrancó un trozo de su polo y se acercó para colocarla dentro de su boca.
—¿Qué estás haciendo? Por qué haces est… —interrumpido por el trapo en su boca.
—¿Recuerdas este bate?... recuerdas en mi cumpleaños que me lo regalaste y me alegré muchísimo, recuerdas esas puestas de sol que me enseñabas a batear pero no lo lograba, sacando unas risas burlonas entre los cuatro por no lograrlo, tú me alentabas… me decías “Batea con fuerza hijo” y en una de esas logré hacer un Home— Run que nunca volvimos a encontrar la pelota, estabas orgulloso de mi… ahora volverás a estarlo con la fuerza que lo haré, lo más fuerte posible —Levantó el bate apuntando la mano derecha— Tranquilo solo quiero asegurarme que no mientas.
Estrelló el bate impactando su mano como si fuera una pelota, destrozándola, los gritos que emitía eran tapados pero era notable el dolor que sentía. Levantó por segunda vez el bate.
—No me darás más golpes —impactó nuevamente y esta vez los dedos estaban en una posición fuera de lo normal, despedazado y el brazo convulsionando— ¡Buen tiro muchacho un poco más para lograr el Home—Run!
Intentaba escapar con movimientos bruscos pero nada servía; Tom se dirigió a la mano ilesa para repetir el proceso.
—Sin manos no hay arma para disparar… Ahora amigos aquí viene de nuevo ¿Sera más fuerte que la anterior? —se escuchaba el crujir de los huesos, como si pisará gran cantidad de hojas y ramas secas caídas de los árboles de otoño, y por última vez le dio el golpe definitivo torciendo por completo los dedos – ¡Oh si… la pelota voló a una velocidad increíble!... ¡A punto de lograr que salga la cancha!...Sin manos no hay horca que preparar para el suicidio, no beberás más, no más cartas, no más golpes, ¡no… no más!
Se agitaba bruscamente, su cara estaba roja de dolor y se podía oír los pequeños gritos que intentaba producir; Tom estaba feliz, sintió la misma emoción cuando disparó a su hermano, ese sentimiento de la muerte.
—Ahora… el segundo paso papá, ¿no estas orgulloso de mí?, bateé como nunca antes, como tú lo deseabas —Se acercó a su pierna y como todo un jugador de béisbol levantó el bate para continuar con el juego, la impactó —¡Oh no… y se vino su primer strike! ¡Esperemos que en la siguiente no suceda lo mismo!
Golpeó nuevamente.
—¡Demonios! ¡Segundo Strike! ¡esta vez no puedo fallar! —Impactó por tercera vez y los huesos sonaron como si partieran dos lápices—¡Y por fin le dio a la pelota… como suele decir el padre del gran bateador “La tercera es la vencida”!
Todo su cuerpo estaba en convulsión, el dolor que sentía era inigualable; se encaminó a la última extremidad y dio sus últimos ataques para terminar el juego.
—¡Home—Run….Home—Run… increíble… la pelota sobrevuela la cancha y todos cargan a Tommy por ganar el juego! —Festejaba lleno de alegría— Sin piernas no conducirás el auto para estrellarte.
Parecía que su padre se había desmayado o quizá habrá muerto, Tom apresurado le sacó el trapo, mojado y ensangrentado por la forma tan brutal de sus gritos, seguía vivo y despierto.
—Que… ¿Qué estás haciendo hijo?… — apenas podía hablar.
—Gané el juego papá, te he salvado… ¡hice un Home —Run!
—Por… por favor detente – suplicó
—¿Por fin lo sientes? ¿Qué se siente ser golpeado? ¿Qué se siente suplicar? ¿Todas las veces que supliqué y ustedes nunca se detuvieron… ¡así me sentí!
—Hi…hi…hijo por favor ya no sigas.
—Te dije que gané el juego, ya todo acabo —dentro de él sentía que algo le faltaba – Creo que me olvide de algo…
—No… por…favor detente
—Ya vuelvo papá… no te muevas… —se rio y soltó el bate dirigiéndose a la cocina.
Su padre estaba a punto de cerrar los ojos, posiblemente para morir y sí, los cerró.
—Papá… papá despierta —sus ojos se abrieron poco a poco— Sabes… es increíble que sigas vivo, tenía miedo que mueras, este juego no es para matarte, es para asegurarme como ya te lo mencioné antes, y…. ya llamé a la policía, ya vienen con una ambulancia así que resiste que estamos en la parte final.
—¿Qué…que?... no…de…detente por…favor.
—Es lo más importante —en su mano sostenía una navaja y la acercó a su boca— Sin lengua no podrás hablar y jamás mencionar lo que sucedió aquí… jamás volverás a decir lo mucho que me amas.
Comenzó a llorar cuando terminó de hablar, recordaría su voz, es como si lo matara, su corazón estaba roto no quería que su padre nunca volviera a hablar pero tenía que hacerlo, la navaja ya cerca del objetivo se detuvo, cerró los ojos dejando caer lágrimas “Tengo que hacerlo”, de un movimiento brusco le cortó la lengua, la sangre le escurría por la boca llegando a la garganta produciendo gárgaras, estaba ahogándose con su propia sangre, al darse cuenta lo desató y lo levantó para que pueda escupir, el líquido le cayó en la cara y se la limpió frotándose con su mano; escuchó las sirenas acercándose y estacionándose velozmente fuera de su casa, la luz roja y azul reflejaba la habitación venciendo la vela que ya casi se apagaba; lo abrazó fuertemente y le susurró al oído:
—Ya todo terminó padre… Te amo.

Seudónimo: Jerome
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Cuenta mi abuela hace tiempo de la existencia de dos hermanas lagunas. Una se llamaba Q´ueullacocha y la otra Q´omercocha.
Q´ueullacocha tuvo una hija producto de un rayo, esta hija era humana, muy hermosa a diferencia de las otras muchachas del lugar.
La joven un día salió de su mamá Q´ueullacocha a un corral a hilar y tejer. Por otro lado, un mensajero que pasaba por allí llevaba de Coyllurqui a Occoruro una carta.
Al pasar el joven cerca del corral vio a la chica que estaba tejiendo con lanas de llama. Cuando la vió, el mensajero quedó profundamente enamorado de la chica y entonces empezó a coquetearle, molestarle y finalmente la chica también le correspondió.
Después de este enamoramiento, un día la chica le dijo al joven que fueran a Ccochapata a entrenerse en un juego que consistía en vendarle los ojos al joven. Entonces de esa manera sin que se diera cuenta el mensajero, la chica lo metió en las profundidades de la laguna de Q´ueullacocha para presentarles a sus padres. Estando dentro de la laguna, vino su padre, el rayo y mientras  Q´ueullacocha y su hija cocinaban, el rayo  preguntó:
—¿Qué está oliendo tan feo? Pofff , ¡apesta!…
—No, no es nada —decían la madre y la hija; sin embargo era el olor del joven humano que para el rayo era insoportable.
Después el rayo se retiró y Q´ueullacocha  de inmediato les dijo que se fueran y no vuelvan nunca más, porque si su padre le encontraría al joven lo mataría. Pero antes que se retiren le entregó a su hija 12 costalillos de oveja;  introduciendo en cada uno de ellos “Quillinza” (brasa o carbón), incienso y coca; para que luego los entierre en Huaraccopata dentro de la pachamama.
Al día siguiente al amanecer aparecieron de la nada un montón de llamas, ovejas y chozas.
Por un tiempo la pareja vivió muy feliz. Tuvieron un bebé y al mismo tiempo una llama había parido una hermosa llamita de colores intensos como el oro en el cuello y le llamaron Q´ori Kuncata. Nunca antes habían visto una llamita con esos rasgos.
Así que el mensajero muy emocionado fue a comprar coca y vino para hacer el “Tinkaska” en señal de agradecimiento a los Apus. Mientras tanto la mujer se quedó tejiendo y no le cuidó a la llamita y por desagracia el cóndor se la comió.
Cuando el mensajero regresó ya no encontró a su pequeño camélido, echándole la culpa a la chica por su descuido. Entonces el mensajero empezó a golpearle a la mujer y a su pequeño y de tanto miedo la joven se escapó con su bebé dirigiéndose a su tía Q´omercocha porque su madre Q´ueullacocha le había advertido que nunca más volviera donde ella.
Luego la joven mujer sacó su huancar y tocó para advertir a sus llamas y ovejas que estaban en peligro. Todos sus animales siguieron tras ella.
A lo lejos el mensajero intentaba alcanzar a la joven y cuando ella se aproximaba a la laguna de Q´omercocha el mensajero trató de jalarla, solo cogió a su hijo. La chica se hundió en la laguna y su hijo se convirtió en sapo y este también se metió a la laguna.
El mensajero seguía intentando atajar para que las llamas no sigan pasando, por el contrario, eso fue imposible. Hasta las llamas más enfermas lo pisaban. Este al no poder hacer nada, se arrepintió de haber golpeado a su amada y a su hijo y entonces lloró desconsoladamente en su cabaña.
Finalmente de tanto llorar y recordar los momentos felices que pasó con la joven y su hijo, el joven se convirtió en una roca a la que hoy llaman Q´atay rumy que está al frente de Q´omercocha.

Seudónimo: Relámpago
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Como tantas otras historias, que abundan en estos  tiempos. Una extraña leyenda circulaba  misteriosa, en internet;  hablaba de cómo  parar el sufrimiento y así no volver a llorar nunca más - supuestamente ser feliz para toda la vida. Esta consistía en contar quinientos granos de arena y  guardarlos en un paño rojo formando una  pequeña bolsa; si la bolsa de arena pertenecía a tu destino, dice la leyenda;  entonces,  serías feliz durante toda tu existencia. Esto  desde la perspectiva de una persona normal y sin problemas de autoestima era estúpido;  ya que no tenía sentido  ni explicación lógica.
Jordán ya había cumplido 20 años, estaba en el segundo siglo de la universidad y siempre  era un joven muy preocupado y responsable; aunque, últimamente  había bajado en sus notas, pues atravesaba una  difícil situación económica, sus padres estaban en proceso de divorcio,  y su novia solo jugó vilmente con él; sin embargo, todo esto no era nada en comparación a  su dura batalla contra él mismo.  Jordán contaba con un serio trastorno, y una pequeña malformación en su rostro.  Los problemas emocionales y falta de confianza, para consigo mismo; lo habían convertido en una persona tímida, insegura y depresiva; casi nunca salía a fiestas o reuniones y  desde pequeño siempre se aisló de los demás, ya que temía ser rechazado.
Cuando ya era adolescente todo se complicó más. Él sentía que había estado encerrado en sí mismo, por mucho tiempo;  así que decidió  salir, ser más sociable, pero nada salió bien, él no sabía cómo desenvolverse con los jóvenes en las reuniones, por ello sentía que no tenía personalidad y se sentía  inferior a ellos; y esto con los días  se fue agravando cada vez más.
Con el tiempo Jordán dejo la universidad, pues no contaba con las fuerzas suficientes para poder superar los obstáculos y  cumplir sus metas. Cada vez que podía se encerraba en su habitación lloraba en silencio por todos sus problemas, se preguntaba mil veces: ¿por qué? Sin hallar respuestas. Cuando secaba sus lágrimas  revisaba páginas web, buscando inconscientemente respuestas: rondaba  en su cabeza el suicidio sin dolor o algo así. Una noche encontró la famosa leyenda del sellado de lágrimas, sin dudarlo y estando al borde de la locura, decidió ponerlo en práctica.
Todas las tardes contaba quinientos granos de arena y los ponía en las bolsas, al mes llenaba varias bolsas esperando llenar al fin,  la bolsa de su destino;  para así solucionar todos sus problemas y  no volverse a sentir débil  e inseguro. Esta obsesiva afición se había convertido en su estilo de vida,  ya había pasado muchos años  llenando sus bolsas y suponiendo la felicidad de otros.
Por su vida ya habían pasado cuarenta primaveras contando granos de arena, era obvio que él había enloquecido;  su padre preocupado,  pero también amargado le replicó su desperdicio de vida y le dijo palabras tan fuertes, que Jordán  a pesar de su condición entendía.
Entonces empezó a llorar dándose cuenta de que todo su trabajo había sido en vano, recapacitó,  volvió a la vida ; pero se sentía tan estúpido de haber hecho esto durante cuarenta años, y  se juró así mismo, que nunca más volvería a llorar .  Y así cumplió su promesa, tomó entre sus manos  algunas de sus bolsas de arena y dejó que se esparcieran en lo profundo de sus  ojos,  mientras balbuceaba  sus últimas palabras —la leyenda era cierta, pero con un proceso diferente,  ya no volveré a sufrir ni a llorar nunca más— dicho esto Jordán murió.
Su padre  muy dolido, lo enterró y escribió en su lápida, el siguiente epitafio “aquí se encuentra el joven de los ojos sellados”, muy aparte de dejar una pequeña descripción de lo sucedido. A partir de esto,   todos los jóvenes deprimidos como él, juntaban quinientos granos de arena y se lo ponían al lado de su tumba esperando la bolsa de su destino, evidentemente estos jóvenes deprimidos, no habían caído en locura, como él; sino era una forma  simbólica de sacarse un peso de encima,  todos los sufrimientos y tristezas. 
Ellos cuentan que después de hacer esto se sentían mejor.

Seudónimo: Ofhren
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Hace mucho tiempo existió una familia que vivía en el bosque, de apodo “the rake” que en español sería “el rastrillo” y eso fue ya qué al padre y al  hijo le gustaba utilizar mucho el rastrillo, y después de un buen tiempo la mujer del jardinero estaba esperando un hijo entonces el padre decidió llamarlo Delcin, en ese entonces el papá y la mamá se pusieron muy alegres.
Cuando Delcin tenía 9 años todo su mundo cambió, su papá se puso a tomar y su madre no paraba en casa; así que Delcin no tenía educación y hasta llegó a pensar que ya no tenía familia, y desde ese entonces Delcin ya no soportó más a sus padres y allí agarró el rastrillo de su padre y los asesinó a sangre fría; pero, un vecino lo escuchó y llamó al guardabosques y cuando el  guardabosques llegó, arrestó al chico y lo llevaron a un reformatorio para niños.
No pasaron ni siquiera cinco  años y Delcin escapó y desde ese momento pasaron tres años más y Delcin volvió para asesinar al vecino que lo delató con la policía; así que fue a una tienda de armas y robó una pistola y munición ya que no tenía dinero; después regresó al bosque a matar al vecino y al guardabosques. Así que agarró el rastrillo y le golpeó con todas sus fuerzas al vecino hasta dejarlo irreconocible; pero, el guardabosques llegó, así que Delcin agarró el arma y disparó, pero no solo disparó una vez sino varias veces y en el cuerpo quedaron casi como 16 balas.  Delcin se largó aprisa de la escena; a la mañana siguiente llegó la policía descubrió los cadáveres y las armas; pero ellos sabían quién los había asesinado y un oficial dijo que vayan a la casa de los “the rake” a arrestar a Delcin por acto de homicidio, pero cuando llegaron lo único que encontraron fue su cadáver, había atentado contra su vida.
Los policías se retiraron de la escena del crimen;  pero el alma de Delcin se quedó atrapada en su mismo cuerpo, a la vez obtuvo poderes sobrenaturales, como una habilidad rara de correr sin ser visto;  pero Delcin  pronto notó que él no podía volver a hablar y comenzó a matar a quien se cruzara en su camino y en adelante lo llamaron “the rake”.

Seudónimo: David
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387 días que no regresa esta maldita enfermedad, temiendo cada día con la ansiedad de no saber cuándo volverá a sacudirme y alejarme de esa calma que yo llamo “ser normal por un efímero momento”. Soy Camila, tengo 16 años y puedo decir que  he vivido totalmente acomplejada y con un miedo latente toda mi vida; alumna promedio sin talento o ninguna habilidad por la que deban de sentirse orgullosos de mí o que yo lo deba , más que mi polvorienta biblioteca improvisada y haber leído la mayor cantidad de libros que he podido comprar —Y vaya que son muchos— o las numerosas descargas en PDF en mi portátil, desde obras, poemas, ensayos, cuentos y mis favoritos las novelas; Cuauhtémoc marco mi niñez y mi difícil etapa de pubertad pero con Becca Fitzpatrick o Jamie McGuire selló y consumo mi adolescencia. He leído tanto de protagonistas que poseen un don, una habilidad, que por circunstancias de la vida son suertudos o simplemente nacieron con una “estrella”; y pues yo no soy la excepción solo que no se me designo nada afortunado, solo acarreo esta enfermedad.
Cuando era pequeña me dio varicela y hasta hoy llevo las marcas en mi cuerpo y sobre todo en el rostro, al principio lo toleraba pero al ver el rechazo por parte de los que rodeaban y sentir asco y repudio al verme en el espejo simplemente solo sentía deseos de arrancarme la piel, de poder cubrir esas marcas, de poder ser normal y justo ahí me venía esa incesante idea que afilaba en mi mente —¿Cómo cubrir mis marcas? — entonces rápidamente encendí mi portátil e inserte en el buscador lo que quería encontrar , obtuve distintas ideas , desde eliminarlas con cremas que demoran mucho tiempo y yo solo quería resultados de inmediato y por fin obtuve eso que deseaba , rápidamente anote el nombre del producto corrí a mi recamara a buscar en mis ahorros contaba con dinero suficiente para poder comprarlo solo que tendría que sacrificar la próxima saga que tenía en mente comprar, pero bueno esta era una causa sólida para mí – Es una emergencia –me decía a mí misma tratando de convencerme . Fui a la farmacia más cercana compre el producto de inmediato retorne a casa, estaba muy ansiosa realmente no estaba del completo convencida pero ya estaba ahí delante de mí y en fin era lo que yo deseaba desde el inicio .A mis 14 años ya me maquillaba, no por gusto sino por necesidad o así lo creía, cubría mi rostro capa sobre capa de base hasta conseguir un rostro “perfecto”, era otra al ver mi reflejo. Pero en el fondo no era lo que deseaba  era incomodo repetir esa rutina todos los días me sentía resignada, frustrada y me ahogaba. Pero a pesar de aquello igual sufría de burlas y ahora porque al maquillarme, ellos creían que era una” chica fácil” o “una chica tonta y hueca”, y en el fondo no estaban tan equivocados yo también me sentía “vacía”. Día a día entraba en un dilema sobre si debía o no cubrir mi rostro.
Cierto día llego mi papa a la casa muy afligido y hasta podría decir a punto de llorar si es que ya no lo había hecho, mi abuelito había fallecido ya no estaba conmigo esa noticia me destrozo él era un ser muy especial para mi significaba tanto para mí, que saber que ya nunca volverá  a reírse conmigo que nunca ya podremos volver a comer juntos me lastimaban a cada segundo a cada momento en que trataba de respirar se había ido mi mundo con él.
Esta tragedia marco y marcara el resto de mi vida. No solo entre en depresión sino con un dolor continuo. Un día cualquiera al despertarme tenía una sensación extraña en el rostro entonces  me levanto y me veo en el espejo, la imagen reflejada no era yo era como una distorsión digital de mi rostro tenía todo el rostro desfigurado y lo peor era tener esa sensación de no poder mover el rostro la mitad de él no respondía .Solo tenía ganas de morir no podía contener el respiro y entonces desfallecí.
Fue un trauma que jamás olvidare sufrí un shock nervioso por la impresión que recibí, eso dijo el doctor, tenía Parálisis Facial a mi corta edad era un extraño caso, ya que generalmente se da en personas adultas que por sufrir o tener un profundo  dolor, estar en un estrés constante o con problemas bastante graves tienden a adquirir esta enfermedad. Pero en mí realmente el doctor se mostraba sorprendido y la razón o causa de mi enfermedad era el fallecimiento de mi abuelito que me causo un dolor intenso, lo cual provoco que mi sistema nervioso colapsara y por ello los nervios faciales en mi rostro se cayeran literalmente y eso hacía que adquiriera esa espeluznante apariencia , también tenía problemas como los ojos ya que no cerraban por completo se secaban y lagrimeaban en todo momento al comer se me caía todo por la boca la respiración se hizo mucho más difícil y lenta , no solo era mi aspecto mi salud también estaba afectada . Me curaría en un tiempo si es que tenía la suerte de que no me haya dado de manera permanente. La recuperación fue exhausta utilizaba unos lentes enormes de sol para que no sea notorio y trataba de no hablar. Tenía que cumplir con rigurosos cuidados.
Después de 3 meses estuve totalmente recuperada, en este tiempo deje de maquillarme ya no me importa, si al final mi enfermedad era mucho más importante que cubrir mis feas marcas. Y al percatarme tras todo este tiempo las marcas habían desaparecido, y no lo note por la preocupación, el ajetreo en mis tratamientos estaba tan centrada en recuperarme que olvide de ello, y así poco a poco habían desaparecido y ahora después de tres meses podía observar el cambio en mi rostro .
-Hola abuelito como has estado, mírame ya estoy recuperada gracias a ti a mis padres que me ayudaron con sus ánimos y perseverancia que nunca se rindieron cuando yo sentía que no podía más – Colocamos las flores favoritas de mi abuelito en el florero sus lirios blancos se veían más inmaculados que nunca.
Había cambiado mucho en este tiempo deje de preocuparme por mi exterior por priorizar lo que realmente importa, el fallecimiento de mi abuelito significo demasiado en mi historia y la enfermedad que tengo me hizo valorar  lo saludable que era antes, claro que siempre viviré con el temor de que regrese  y esta vez no se quiera irse jamás.
Ya han pasado casi 2 años y puedo decir con seguridad que me acepto.  El acomplejamiento nos encierra de una manera realmente peligrosa, no dejamos que nuestro ser y alma se expresen y muestren su esencia en plenitud no permitimos que el mundo se enamore de nuestro bellísimo interior. Escoge la mejor forma de liberal y expresar tu alma, yo por mi parte amo leer  y me fascina escribir y poder dar a conocer lo que pienso y poder enriquecer mi sensibilidad y creatividad con las maravillas que están plasmadas en un libro, porque yo leo y sueño. Nos concentramos tanto en nuestro exterior de seguir con las normas que nos marca la sociedad y dejamos de lado nuestra belleza natural solo para que el resto nos dé su aprobación. Solo reconoce que tu imperfección es aprobada, y aprobada por ti.

Seudónimo: Karol
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Tenía ocho años, pero a mi corta edad, estoy seguro que sentía amor; ella tenía los ojos café castaño, su cabello largo y blanco brillaba con el sol, su mirada reflejaba paz y ternura, sus manos siempre me acariciaban suavemente y su voz era dulce y tranquila, mi abuela me abrazaba cada noche y cada mañana, podía compartir con ella divertidos juegos  y así cada tarde se convertía en una nueva aventura, la amaba, y adoraba cuando en la mañana al despertar me llamaba diciendo:
—Matías, pequeño, ven a desayunar con nosotras.
Yo corría y sonreía a su bello rostro, me sentaba a la mesa y juntos orábamos el padre nuestro, sólo éramos los tres. Mamá me cambiaba y me dejaba con  mi lonchera en mano, me daba un beso y decía:
—Sé un buen niño Matías —luego salía por la puerta a su trabajo, yo me quedaba viendo cómo se iba por la ventana, me quedaba un momento en la silla mirando al vacío; pero luego mi abuela con su lento caminar, me tomaba de la mano y sonreía, cerraba mi mano en un puño y yo al abrirlo encontraba una vez más el dulce caramelo de todas las mañanas. Venía la señora Teresa, subía mi mochila en su maletera y me llevaba a la escuela. Formábamos e iniciábamos las clases, me divertía mucho, jugaba con mis amigos y al llegar a casa, mi madre me esperaba con el almuerzo, almorzábamos los tres y luego mamá leía mis cuadernos, me decía qué debía hacer para luego salir de nuevo a su trabajo, yo hacía las tareas y luego miraba televisión con la abuela, a veces esperábamos a mamá, cenábamos pan con mermelada junto a los deliciosos mates de la abuela para luego irme a dormir, o bien con la abuela o bien con mamá, pero ambas me llenaban de besos en las noches.
Una tarde alguien tocó la puerta, miré por la ventana, era papá, pero mamá me dijo que nunca abriera la puerta, pero era él, no lo había visto en mucho tiempo y ahora estaba ahí, cuando le dije a mi abuela, ella llamo a mamá, que por cierto llegó muy rápido, entraron y se pusieron a hablar, yo quería salir pero mi abuela no me dejó, encendimos la televisión de su habitación, y con el paso de los minutos, me quede dormido, cuando desperté le pregunte a mamá:   —“mami, papá se quedará con nosotros ?, por qué se fue?, mami estás bien ?”—entonces ella dijo—“Sí, estoy bien, dime hijo, quisieras pasar más tiempo con papá?, él vino para saber si podías ir a su casa, papá y yo nos separamos hace un tiempo, pero él te quiere mucho y quiere que te vayas con él”— ella tenía una mirada un poco triste, —“No, mamá, yo me quedo contigo y con la abuela, si papá decidió irse está bien, no lo odiaré por eso, pero tampoco las dejare solas”— le conteste muy firme en lo que había dicho, noté entonces que en sus ojos apareció un destello de alegría; me abrazo y sentí que era una buena decisión.
De eso pasó ya un año, papá no volvió a pedir que me fuera con él, pero sí venia una vez al mes para verme, entonces entendí que no era malo, y que también me quería. Pero algo cambio en ese corto tiempo, la abuela no podía caminar muy bien, le dolían los pies y a veces no terminaba de comer, mamá la llevó al hospital, cuando volvieron pregunté qué tenía y ella dijo que sólo debía tomar pastillas y debíamos frotarle los pies, pero que yo ya no podía dormir con ella. Pasó un mes y una tarde cuando le frotaba los pies, mi dulce abuela me dijo:—“Has sido un buen nieto, Matías”—mire su rostro y sonreía—“y tú eres una gran abuela”— entonces me levante, le di un beso y me fui, cualquiera pensaría que no era un buen niño, pero tenía una extraña sensación, no quería despedirme, no quería decir adiós, así que sólo me acosté. Al despertar no vi a mi madre, me levanté de un salto, miré en la habitación de la abuela, tampoco estaba, era sábado, así que entré en la cocina y me di cuenta que mamá había dejado una nota:

Matías, salí con la abuela al hospital,
volveré para el almuerzo,
tu desayuno está en el comedor,
no abras la puerta y espérame. 
Tu madre que te ama.

Encendí la televisión, era la hora de ver mi programa preferido, pero no estaba feliz, había algo que me preocupaba; cuando mamá llego le pregunte por la abuela, noté en su rostro que había llorado, traté de estar calmado, pero al preguntar si ella estaba bien, mi voz se quebró, me miro y me dijo que la internaron   —“estará bien”— entonces asentí con la cabeza, esa fue la tarde más triste para mí o al menos eso creía.
Mamá tuvo que repartir su tiempo, entre cuidarme, el trabajo y ver a la abuela, una de esas tardes llegó llorando, dijo que me cambiara, lo hice lo más rápido que pude, tomó algo de la mesa, cogió su monedero, una chaqueta y salimos, al llegar al hospital, me dijo que me quedara con mi primo esperando, mi madre y mi tía desaparecieron por el pasadizo, me quedé un momento mirando al vacío, luego mi primo Robert me dijo que cuando las personas mueren se convierten en estrellas, él era tres años mayor que yo,—“eso no tiene nada que ver”—le dije frunciendo el ceño—“Matías, debes ser fuerte, ella no se irá, estará en tu corazón, no podrás verla pero siempre estará ahí , quieres jugar con mi cel.?”— me pasó su celular y me quedé un rato jugando con él, luego salió mamá, mi tía la abrazaba, entonces salí corriendo, yo no estaba preparado para dejarla ir y tampoco quería estar presente cuando mi madre esté llorando, eso me mataba de dolor, no corrí demasiado cuando choqué con un hombre, lo miré, era mi padre, me lancé a sus brazos y sentí mis ojos arder, por mi rostro caían las lágrimas, comencé a gritar; quería verla, quería tomar su mano y besar su frente, me cargó y mi padre dijo:
—Tranquilo, ella estará contigo siempre.
Al día siguiente vinieron todos mis tíos, mi padre también estaba ahí, preparamos una comida exquisita, pero todo era triste, la nieve caía fuera de casa y dentro también, no quería salir del cuarto de la abuela, entonces entró papá.
—Hijo, tu madre necesita que estés con ella —pensé en mamá, recordé entonces, que la abuela era su madre, me levante de un salto, tome su mano y salimos a la sala, todos voltearon a mirarme, caminé sólo hacia la caja negra, mi abuela estaba adentro, besé el vidrio que cubría su rostro, entonces le susurre.
—Abuela, también te amo, extrañaré tus besos, los deliciosos mates, tu bella sonrisa, pero aunque pasen los años, no dejare de amarte.
Camine hacia mamá, la mire y dije:
—Ella esta con el abuelo, ella está en un lugar mejor, ya no le dolerán los pies y será feliz, ¿verdad mamá? —las lágrimas salían de nuevo— Sí, estará mejor y más feliz.
Mi amor, mi ángel, mi abuela es ahora una hermosa estrella.

Seudónimo: Ángel de porcelana
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Ella sabía que algo pasaría ese día, Mayte desde el inicio tendría un presentimiento que aumentaba cada vez más y más…
Ella vivía en la capital pero por culpa de la monotonía parecía más una ciudad zombie; en vez de la capital; Mayte vivía en una casa humilde perdida entre un bosque de casas de cemento.
Vivía sola con su mama, creció huérfana de padre; pero destaco entre sus compañeros por su alta autoestima al igual que por su responsabilidad, por lo cual no tuvo problemas para ganarse la amistad de algunos maestros.
Estudia en un colegio de puras mujeres, por lo cual ella y sus muchas “amigas”, esperaban con ansias en aniversario de su colegio, pues era en ese día el único en el que venían alumnos de colegios hermanos, para presentar un número artístico.
Y fue cuando cursaba el 1° de secundaria que, conoce a un chico delgado, de sonrisa brillante, cara ovalada, ojos saltones y nariz aguileña, de nombre Kilman Benedick G.S., con cual entabla una amistad que llevaría tiempo deshacer.
Y fue con este chico con el que se enteró que al cabo de 2 años, vendría un hombre que se llevaría a un par de ellas, para un concurso de baile, en otro país; Mayte odiaba bailar, pero era una oportunidad única para salir de esa escuela, desde ese día se decidió a practicar hasta que el hombre llegada.
Pasaron dos años pero el hombre seguía sin aparecer, Mayte se comenzó a preguntar si lo que Kilman le dijo era cierto; así que decidió preguntárselo el día de del aniversario.
En el día del aniversario, apenas ubico a Kilman decidió ir a hablar con él, pero cuando estaba cerca de él se tropezó con un hombre alto, de contextura ancha, vestido de negro, el cual cuando choco con Mayte, rápidamente se paró y desapareció tan rápidamente como apareció, Mayte maldijo al hombre en voz media tan rápido que antes que el hombre desapareciera escucho la maldición, Kilman que estaba viendo la escena, se rio; y cuando ella quiso preguntarle lo planeado, el adivinando sus palabras, le dijo antes que ella dijera algo- el hombre con el que te tropezaste es “el”- inmediatamente Mayte se exaspero y busco con la vista a aquel hombre pero como fue mencionado desapareció del mapa.
Mayte pensó que con lo sucedido la oportunidad que tenia se había esfumado; se estaba lamentando cuando, sintió una mano posarse en su hombro, de inmediato quedo helada, pero se tranquilizó cuando escucho una voz muy familiar para ella, la voz era de su amiga (no se hace mención al nombre de la amiga por que no ocupa un lugar muy importante en la historia), que la llamaba porque ya casi les tocaba en la presentación del número que ambas prepararon.
Mayte intento relajarse, sin éxito; pero su amiga lo noto y se encargó de eso, Mayte más animada, pensó para sí misma “No importa lo que haya hecho, voy a dar mi mejor esfuerzo en el escenario, para eso fue para lo que practique ¿no?”, cuando termino de pensar en eso, su amiga ya la estaba empujando para que entrada en el escenario…. Después, Mayte dio lo más que pudo en la pista, hasta que su cuerpo comenzó a sufrir dolor interno por el sobreesfuerzo, pero aun así ella no paro.
Cuando terminaron su número, el mismo hombre con el que se tropezó, el mismo hombre al que maldijo, apareció frente a ellas como había hecho con los demás participantes, y comenzó a examinarlas, Mayte se decía para sí misma “que esperas, escógela a ella, yo te maldije, apúrate”.
Mientras eso Kilman se moría de risa detrás del escenario, Mayte estaba a punto de decirle al hombre que se decidiera ya, pero; justo el hombre comenzó a moverse, se paró entre ellas, y poso la mano en la cabeza de una de ellas, quien sería la escogida, todos gritaron de emoción incluso la escogida quien no se contuvo y abrazo al hombre y a su amiga.
La escogida no era nada más y nada menos que la amiga de Mayte, quien se enfadó, disgustada con el resultado, pues aun reservaba una pizca de esperanza en su corazón; sin más ni más, empujo a su amiga y se fue corriendo a su salón donde lloro hasta que la programación acabo.
Aunque estaba enojada con el resultado, se sentía feliz, pues su amiga, se iría a otro país para disputarse el primer puesto de un concurso de baile.
Ya en su casa, aun con el desazón de lo ocurrido; decidió pedirle disculpas a su amiga; hacerlo por una red social, le parecía muy poco, así que decidió ir a la casa de la susodicha; le pidió permiso a su mama, la cual le pidió una explicación, la cual no fue muy larga, pero si convincente, logrando que Mayte saliera de su casa a las 4:30 p.m., y llegara a la casa de su amiga a las 5:27 p.m.; en donde le abrió la puerta la mama de la amiga, quien ya se había enterado de lo ocurrido y miraba a Mayte de una manera amenazadora, como diciendo, “mala perdedora”; le dijo que su hija estaba muy triste por la repentina reacción de Mayte, y que no festejo por que se sentía culpable de lo sucedido; Mayte le explico a la señora a lo que había ido a ese lugar, está la dejo pasar pero con desconfianza; Mayte toco la puerta de la habitación de su amiga, quien demoro 5 min. en abrir; sus ojos estaban hinchados, tenía una apariencia aterradora; Mayte antes que nada se arrodillo y comenzó a pedirle perdón tocando con su frente el piso recién encerado; la amiga la levanto y se abrazaron, luego pasaron a la habitación de ella, dentro la amiga le dijo que, cuando el hombre la eligió ganadora y Mayte desapareció, Kilman salió de atrás del escenario con un papel en mano, el cual le entregaron y que la certificaba  y aseguraba de su victoria, ella lo comenzó a leer con emoción pero se entristeció cuando llego a la parte en la que decía-“Este documento certifica al número entregado como campeón de su escuela, y se ruega de entre los integrantes elijan a un representante que es el que ira al concurso mencionado antes.
P.D. Solo ira un integrante del grupo
Cuando tuvo el documento en la mano y su expresión cambio, el hombre le dijo que en ese caso podrían ir las dos, pero una pagaría medio pasaje; su expresión cambio por una de alegría; pero como Mayte desapareció no pudo hacer nada, el hombre además le dio su tarjeta por si lo pensaban bien; ella por la emoción no festejo y volvió a su casa donde le conto la situación a su mama quien se enojó, y le dijo que Mayte no sabía perder y que no se preocupada por ella, a ella le entristeció el comentario de su mama, y así fue como llego a su cuarto a llorar; Mayte que escucho atenta el relato, le dijo que tenía una idea, y salió disparada de la habitación de su amiga.
Volvió alrededor de las 6:00 p.m. y encontró a su amiga asustada y preocupada, se tranquilizaron y la amiga vio que Mayte traía escondido algo detrás suyo, le pregunto a Mayte que era, pero ella le dijo que era un secreto; continuaron hablando, y Mayte le dijo que le parecía si festejaban su victoria allí, la idea era descabellada pero aceptaron, la amiga de Mayte le dijo que ya era muy tarde para encontrar una tiendo para bocaditos, gaseosa, etc. Pero Mayte descubrió lo que escondía y comenzaron la celebración.
Cuando terminaron de celebrar era alrededor de las 8:30 p.m., y Mayte tenía que ir a su casa; su amiga la acompaño hasta medio camino, donde se separaron; tal vez para siempre; Mayte sabía que andar  por la calle a esas horas era muy peligroso, pero la algarabía la controlo y siguió caminando tranquila, además hacía tiempo que no se reportaban desapariciones por ahí.
Pero ese día seria la excepción, antes de que Mayte llegada  a su casa, decidió dar una vuelta más, decisión fatal, mientras estaba dando la vuelta un datsun color violeta, se cruzó en su camino; ella intento rodearlo, pero, del que salió un hombre robusto, de contextura gruesa, del que no se podía ver la cara por un pasamontañas; el cual comenzó a caminar en dirección a Mayte, quien ya había comenzado a correr gritando, sabía lo que iba a pasar si se detenía, y no iba a dejar que eso pasara; el hombre también comenzó a correr, y cuando estaba a punto de alcanzar a Mayte esta saco de manera imprevista una navaja muy filuda, la cual hizo un corte transversal en el pecho del hombre, el cual a las justas logro esquivar el siguiente estoque que iba dirigido a su cuello; el hombre dio una mueca de dolor dirigida a Mayte, la cual aprovecho el desconcierto y escapo.
Pero por la desesperación Mayte dejo tirada su navaja, aun así el hombre decidió subir al datsun, y buscarla, porque no se podía dignar a lo denunciada.
Mayte por la corrida, se alejó de su casa, primero pensó, en volver, pero el hombre seguía ahí, así que decidió volver a la casa de su amiga; eran alrededor de las 9:30 p.m. cuando toco la puerta de la casa de su amiga, entro a su casa con la excusa de que decidirían quien iría gratis y quien pagaría la mitad del pasaje para el viaje.
Estaban en ese cuando, sonó de nuevo la puerta; la mama de ella fue a abrir y con asombro descubrió que era la mama de Mayte quien decidió ir a ver ir que su hija no volvía, ella inmediatamente corrió a abrazarla, cuando se reunieron Mayte comenzó a contarles el porqué de su retraso, y su desconcierto; para cuando acabo eran las 10:53 p.m., y por la hora y el recién contado relato de Mayte, se quedaron a dormir allí.
Al día siguiente debían ir a la escuela, pero Mayte llego muy tarde, porque tuvo que volver a su casa; acordaron que nadie contaría lo que paso e día anterior; las clases transcurrieron con normalidad, en el recreo el panorama de siempre, jóvenes jugando gritando de un lugar a otro, todas ellas mujeres; hasta la salida, en donde a Mayte le recorrió un viento frio por todo su cuerpo, pues creyó reconocer el datsun de la noche anterior, pero luego se tranquilizó al descubrir que era un datsun parecido pero de otro color; aun así se quedó con el susto el resto el día, antes de dormir hizo lo que nunca antes en su vida hizo, rezo por su salud y la de su mama.
Al día siguiente en su colegio se presentó el mismo hombre que designo a la ganadora de  las presentaciones el aniversario de su colegio, venia como tiempo atrás, de negro; pero no venía solo, venía acompañado de un hombre de tez oscura, de complexión atlética, que caminaba siempre con una sonrisa burlona, apenas llego le agrado a todos, este vino con una ropa deportiva; Mayte sabía que no lo conocía, pero al mismo tiempo se le hacía conocido.
El hombre de negro, las mando a llamar, quería saber si irían ambas o solo la designada; Mayte le dijo que no se lo había preguntado a su mamá, y le pidió prestado el teléfono al hombre de negro, pero este se negó; el otro hombre que las había estado mirando todo el tiempo, le presto el suyo.
La mama de Mayte, primero se negó, porque tenía miedo de que fuera una farsa, con lo que pasó días antes desconfiaba de todo y todos, aun así Mayte siguió intentando convencerla, diciendo que la ayudaría mas, que se levantaría más temprano, que ella cocinaría, etc, etc, etc…el hombre de negro se ponía cada vez más nervioso; y cuando decidió, solo contar con la amiga de Mayte, ella grito diciendo que había logrado convencer a su mama; le devolvió su teléfono al otro hombre  y apuntaron fecha para el día del viaje.
El viaje seria dentro de 3 días, dentro los cuales, Mayte y su amiga tendrían que alistar su equipaje, como para una semana, que sería lo que duraría, el viaje y el concurso; para luego volver a su casa y esperar los resultados del concurso, para luego volver a viajar (si ganaban); lograron contenerse el primer día, pero las ansias de viajar y de conocer a otros chicos las carcomían por dentro; no veían las horas pasar, cada cuanto se acordaban de ello(lo cual significa que era siempre); pasaron el segundo día a las justas, pero el tercero, no paraban de preguntar la hora, y en sus casas de hacer llamadas al hombre de negro para asegurarse que no había problema alguno; cuando se cumplió el tiempo acordado, Mayte y su amiga estaban tan nerviosas que se destrozaron las uñas del nerviosismo.(es un decir)
El día indicado Mayte y su amiga estaban partiendo de un aeropuerto hacia un destino llamado “Brasil”, el cual para entonces era el país más desarrollado de Ameria, irían a Brasilia, la capital de Brasil; el concurso seria entre dúos de todos los países de américa; el hombre de negro les dijo, “que pasara lo que pasara tendrían que buscar la forma de llegar”, luego les explico el sistema del concurso: 
“el concurso variaba de tres formas, primero tendrían que presentar su número frente a unos ciudadanos cualquiera, luego lo harían en colegios, y por ultimo frente a jurados calificados; en la primera etapa tendrían que recaudar una suma aproximada de 1500 firmas de aprobación, en la segunda etapa la ovación de la mayoría de alumnos, y por último en la tercera etapa tendrían que convencer a los 10 jurados, si no serían eliminados”.
Mayte escucho con mucha atención la parte de las etapas , pero no tomo importancia, a la primera frase del hombre de negro; el hombre que acompaño la otra vez al hombre de negro, también estaba allí, y soltaba una sonrisa diabólica, cada vez que el avión sufría movimientos importunados; el hombre de negro noto que Mayte miraba de rato en rato de manera desconfiada al otro hombre, este le dijo que el hombre de tez oscura era nuevo, y que él también había desconfiado de el en varias oportunidades, pero que era de “fiar”.
El viaje estuvo lleno de tumbulos, pero ya estaban acostumbrando; hasta que sintieron como el avión aumentaba su velocidad, y que cambia de dirección, mirando al piso, lo cual era muy malo; no entendían que pasaba hasta que el capitán de la nave, grito por el auricular, atrás hay cuatro paracaídas, pónganselos y tírense, e inmediatamente se abrió una pequeña puerta, por la parte lateral de avión, y cuando esta se abrió totalmente, vieron con miedo como un motor de la nave había estallado y estaba en llamas; se apresuraron en ponerse los paracaídas, pero con asombro vieron como el hombre de tés oscura reía de manera diabólica con alaridos que hacían doler los oídos y siguió así hasta que le salió un chorro de sangre por la boca, fue cuando paro y comenzó a gritar “me estas pagando, me estas pagando, me estas pagando,…. Esto es por mi hermano( luego se darían cuenta que era hermano del secuestrador que Mayte enfrento)” Y hubiera continuado así de no ser por la amiga de Mayte que le dio con su paracaídas en la cabeza; el hombre volteo abruptamente y la agarró del cuello elevándola 5cm del suelo, cuando volteo a mirar Mayte y se desgarro la playera, mostrando su pecho peludo, arañado por algo muy filudo en un corte transversal, Mayte quiso gritar al ver como el hombre arrebataba el paracaídas a su amiga, la cual intento defenderse, pero el hombre la agarro de nuevo por el cuello y la lanzo del avión sin paracaídas; Mayte quiso morir, pero se lanzó sobre el hombre que mató a su amiga; cuando este estaba a punto de lanzarla a ella también, intervino el hombre de negro que con unos golpes al aire fue a caer al suelo, pero el otro hombre no perdió tiempo y sacó una navaja en forma de media luna, que iba el dirección al pecho de hombre de negro, pero Mayte lo empujo haciendo que la navaja vuele por los aires, y antes de que esta caiga al piso el hombre se lanzaba a la arremetida, Mayte sin perder tiempo levanto la navaja e intento evadir el embiste y hacerle un corte, pero un movimiento brusco del avión le hizo perder el equilibrio, haciendo que Mayte caiga al piso, y el hombre salga volando del avión, quien antes de salir despedido saco una pistola de improviso, y disparo hacia Mayte, quien fue empujada por el hombre de negro, haciendo que el proyectil atraviese su cráneo; Mayte dio otro grito de dolor, al darse cuenta de que en la pelea se había roto los paracaídas, resignada a morir; se sentó en su asiento y espero la hora de su muerte.
Tiempo después, la policía buscó el avión perdido, encontrándolo en un desierto en la frontera con Brasil; de camino a aquel lugar, los agentes policiales encontraron los cuerpos de todos menos de Mayte, quien por suposición de los agentes habría logrado tirarse en algún lugar con arbustos, lejos de allí.
Pero por más que buscaron no encontraron a Mayte con vida, ni siquiera su cuerpo.

Seudónimo: CV
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En estos tiempos, una joven de 15 años regresaba a casa después de un día pesado, esta vez más que los otros días. Al llegar a casa buscó a su madre, no la encontró así que se fue a su recamara. Suspiró cansada, miró la hora, eran las casi las 5 de la tarde, sus padres y hermanos no demorarían mucho en llegar, se metió al baño para cambiarse y tratar las heridas del día anterior.
Son 8 de la noche, acababa de terminar con sus deberes de la casa y escolares, cuando entraron sus dos padres, aparentemente habían tenido una discusión, decidió regresar a su habitación en silencio e ignorarlo ya que no podía hacer nada, ya lo había intentado.
Al entrar a su habitación cerró con seguro la puerta y se sentó frente a su ventana a mirar la luna, tan redonda y blanca acompañada de pequeñas estrellas, suspira de nuevo, sentía cansancio pero no tanto físico, sino emocional, estuvo aguantando 5 años eso. ¿Podrá aguantar más?
Una niña de 10 años, llamada Marco, caminaba al paradero con su hermana mayor, Cloe de 15 años. Al llegar se sentaron en unas bancas mientras esperaban el bus que las llevaría a casa; como casi todos los días se preguntaban cómo había sido su día, si hubieron problemas, si tenían hambre o cualquier cosas que se les ocurriera para que no estuviera muy aburrido el ambiente mientras esperaban. Una hora después llegaron a casa, pero solo estaba su hermano mayor sentado en el sofá, Fabricio tenía 17 años, su mirada estaba perdida en el techo.
—¿Dónde está mamá? —preguntó la hermana mayor.
Su hermano las miro.
—Está en su habitación —dijo, se levantó y se fue a su cuarto en silencio.
Desconcertadas se fueron a su habitación para cambiarse y después ir a comer el almuerzo que esperaba en la cocina. 8:30 pm, las tareas y los quehaceres estaban terminados, pero el ambiente era inquietante, sobre todo porque estaba en silencio, no se escuchaban ni la risa de la más pequeña, ni las peleas tontas de “a ti te toca lavar los trastes” que  tenían los hermanos mayores, y tampoco los regaños de su madre cada vez que estos peleaban; el ambiente parecía una música pesada, no como el rock que dicen los anti fans del rock, sino un sonido que hacía que tu ánimo bajara varios metros bajo tierra. Todo quedo estático cuando la presencia de su madre se presentó, tenía sus ojos rojos y apagados, ella había llorado pero, ¿por qué razón? Simple, lo que casi siempre sucede hoy en día, ruptura familiar, el padre de ellos 3 tenía otra familia. Enterarse que tu padre tiene otra familia, que siga viviendo en el mismo techo que ellos, que las discusiones se hicieran más frecuentes, la hermandad que había en los 3 hermanos se había desgastado como si se hubieran separado por muchos años, la relación padre hijo se perdió, todo eso sumado otros problemas como el famoso bulling; todo se ponía de mal a peor, eso estaba más claro que el agua, Marco solo pudo abrazarse a sí misma y mirar con desprecio su reflejo por la ventana.
A las 6 de la mañana ella ya estaba despierta y vestida con su uniforme escolar, se hizo costumbre salir muy temprano de casa para que nadie viera sus heridas, aunque nadie le ponía atención, llegó a un parque que estaba cerca de su institución, se sentó en el pasto a esperar a que abrieran el colegio. Pero de la nada escucha que alguien se acerca, al voltear se encontró con 2 chicas de su edad, Marta y Shirley.
—¿No crees que es muy temprano? Digo, faltan una hora para que abran —pregunto con falsa simpatía.
—¿No te aburres estando aquí? Yo sí me aburro ¿Qué tal si jugamos? —sugiere con una sonrisa, eso puso más nerviosa a Marco que empezó a correr para escapar de ellas, pero esta la seguían casi pisando sus talones; una vez la atraparon jalándole el cabello la arrojaron al piso, Marta sacó de su bolsillo unas cintas de cabello y la amarró a su cuello casi asfixiándola.
—Marco, no te duermas —dice Shirley jalando su cabello hacia atrás— ¿Recién estamos comenzando y ya te vas a desmayar? Para nada sirves —la arroja de nuevo al piso haciendo que se golpee la frente ocasionando que sangrara un poco.
— Paren, duele por favor —dice intentando aguantar sus lágrimas.
—¿Tengo cara de que me importe? —dice sarcásticamente Marta. Shirley saco unos lapiceros y miro a Marco.
—¿Sabes? He visto unos bonitos diseños de tatuajes, me gustaría crear bocetos así, tú serás mi lienzo ¿Si? —Shirley sostiene uno de los brazos con fuerza y en el antebrazo comienza a dibujar presionando con fuerza, Marco grita por el dolor pero es callada por un trapo que Marta le metió en la boca, dios sabe dónde lo saco.
—Me saliste gritona, chillas como una rata —la abofetea tan fuerte que le rompe el labio inferior —Me ensucie con tu sangre, que asco —se limpia en la rompa de Marco. Cuando Shirley termina con su “arte” suelta su brazo que estaba rojo por la presión.
—A que quedo bien Marta —la nombrada se acerca y mira.
—Quedo bien —levanta el pulgar como los likes de Facebook, de un momento a otro Marco las empujo liberándose del agarre, se levanta e intenta escapar de nuevo pero Marta, que tenía más fuerza, la jala del tobillo y la arrastra— ¡¿Adónde crees que vas bastarda?! —grita y se levanta del suelo y le da una patada en el estómago.
—¿Qué te pasa idiota? Si gritas nos encontraran y nos meteremos en problemas —Shirley le reclama a Marta— Si quieres darle de puntapié hazlo pero no grites como demente —dice guardando sus cosas en su mochila.
—¿Porque me hacen esto? —Marco pregunta sobando su abdomen mientras lloraba.
—¿Por qué? Porque eres fea, aun si no tragas sigues igual de fea —le da otra patada pero en la espalda ¬—Simplemente nos da la gana, no hay mucho misterio, ese es tu destino Marco, entiéndelo —después de esa aclaración le siguieron más patadas por todo su cuerpo por parte de Marta mientras Shirley miraba el espectáculo recordando cómo le habían cogido “cariño” como ellas decían, la primera vez que la conocieron era una niña muy feliz, de la noche a la mañana se volvió distante, ellas como mejores amigas se preguntaron “¿Porque el nombre de niño estaba así?” Ellas por su propia cuenta sacaron conclusiones e investigaron y dieron con que sus familia se estaba dividiendo, y de la nada se les ocurrió jugar con ella, pero no de manera sana, primero empezaron con notas anónimas,  después con desaparición de materiales escolares, después con falsos accidentes de educación física, y no faltaba las bromas con respecto a su nombre, frecuentaban decirle travesti y los profesores no hacían mucha justicia respecto a eso, ahora son golpes y heridas, ¿Qué faltaba? Quizá falta la muerte, pero eso no estaba en los planes de las agresoras. Una última patada en el rostro rompiendo le la nariz y dejándola medio inconsciente, hablo.
—Ya vámonos que tocaran la campana —Shirley toma su mochila y la de Marta— arréglate la ropa ¬— Marta le obedece y se acomoda la ropa que se salió de su sitio por las patadas que dio. Una vez que se fueron y la dejaran allí sola, Marco se preguntó.
—¿Será así para siempre? —pregunta en un susurro a punto de caer inconsciente totalmente.
Al cabo de unas horas largas despertó pero no en aquel parque, sino en un hospital. Una enfermera se acercó a chequearla y hacer unas cuantas preguntas, pero no respondió, cuando la enfermera decidió llamar a un especialista ella escapa, corría todo lo que su cuerpo adolorido le permitía pero choco con un joven.
—Perdón no te vi —la ayuda a levantarse— ¿Qué te pasó porque tienes tantos vendajes? ¿Estás bien? —preguntó intentado saber que le pazo, la conocía porque eran compañeros de hace 4 años, ella no ya que era antisocial y se encerraba en su mundo¬— ¿Te llevo a un hospital? ¬—Sigue preguntando.
—No, estoy bien —dice intentando sonreír.
—No, no lo estás y se te nota —dice con preocupación.
—Estoy bien, tengo que irme gracias por querer ayudarme pero estoy bien ¬—se suelta del agarre del chico y vuelve a correr a su casa. Como si fuera un ladrón , entra a su casa en completo silencio, cierra con cuidado la puerta de su habitación con seguro y se sienta en el suelo, se sentía un poco feliz de que alguien preguntase su estado sin fingir interés, no sabía quién era ese chico pero le agradecía su ayuda; al ver su habitación se fijó recién en su escritorio, estaba desordenado, ella no es de dejar todo desordenado, le molestaba dejarlo así, se acercó y no faltaba nada, solo estaba desordenado, lo ordeno y se sentó en su escritorio a pesar que iba a hacer ahora, no podía salir así por así, sus padres la verían y le echarían bronca. Suspiro y se recostó en el suelo con cuidado, estiro un poco su cuerpo para relajarse, pero se vio interrumpido por una discusión que se escuchaba cerca de su habitación, lo que escuchaba no era nada agradable, pero lo que más le sorprendió fue lo que escucho a su padre decir unas palabras muy hirientes, no era la primera vez que lo escuchaba pero esta vez sonó con mucho más real.
—Marco me ha decepcionado, ¿cómo sus hermanos no son así?
Marco se levanta del suelo, toma un cuaderno y entra a su baño.
—Nunca pensé que mi padre dijera eso, pensé que era solo enojo o algo del momento pero parece que es verdad —habla en voz baja, “¿porque tanto empeño con compararme?” escribe en su cuaderno, seguido de lo que pensaba acerca de la situación que pasaba su familia, como ella veía a sus hermanos que parecían no importarles nada, cuando por dentro estaba totalmente apagados, como su madre a pesar de estar en casa los abandonó, como es que se siente cuando su padre está presente, por qué ella no se dejaba ver por sus múltiples heridas que tenía, los moretones, las cortadas, su cabello que estaba un poco dañado por el maltrato que recibía de sus dos agresoras, sus ojeras de falta de sueño, su cuerpo que había adelgazado bastante; concluyo la carta con tres palabras “te odio padre”.
La discusión parece que había cesado, sale del baño y deja el cuaderno en la mesa, con manos temblorosas coge el frasco que había escondido en su cajón.
—Solo no quiero sentir nada —seca sus lágrimas, bebe todo el contenido y lo deja caer en suelo ocasionando un fuerte sonido, acto seguido sale de su recamara y se dirige a la azotea— es tarde, no sabía que esto me hubiera tomado horas —dice mirando el cielo que ya estaba casi oscuro — mi cuerpo tiembla a pesar de no sentir frio — susurra al viento suave, otra vez estaba empezando a llorar sin darse cuenta que su madre la observa.
—¿Hija que haces aquí? —pregunta dudosa— no te escuche llegar —habla sin moverse de su lugar.
—Mamá, no me pasa nada —dice aun dándole la espalda.
—¿Porque tu ropa está sucia? —Pregunta un poco dudosa por la situación.
—¿Paso algo no? — pregunta dando unos pasos lentos.
—Solo estaba enojada, lo juro mamá lo que dice aquella carta es mentira yo no siento repulsión por ustedes, solo estaba enojada, lo juro mamá por favor créame — dice dándose vuelta, lo que su madre vio fue a su hija en un amargo llanto, con vendajes en sus piernas, manos, brazos, uniforme un poco rasgado y desordenado, unos pequeños parches que cubrían sus mejillas y parte de su cuello. Ahí fue que entendió todo, sabía que algo pasa pero no hizo caso, ahora ve las consecuencias en su hija, sintió su corazón estrujarse al verla en tal mal estado, corrió hacia ella y la abrazo.
—Estarás  bien cariño, todo estará bien  — segundos después como si sus padres se llamaran telepáticamente aparece su padre, que al verlas solo pudo poner cara de no entender la situación.
—Llévame al hospital – susurra, su madre la mira sin entender muy bien la petición, porque ella puede curarla sin necesidad de asistir a emergencias — por favor, aun no quiero morir — se abraza más a su madre, pero es separada bruscamente por su padre.
—¿Qué hiciste? — Pregunta tomándola de los hombros — ¡Responde! — el ya sospechaba lo que ella había podido hacer.
—¡Me envenene! ¡Contento?! Déjeme que me hace más daño — intenta separarse pero  dejo de intentarlo al ver que él la abrazaba, segundos después la carga y baja casi corriendo hacia su auto, sube con su madre y conduce, de rato en rato su madre le preguntaba si le podía escuchar, a lo que ella respondida con un “si”. Cuando llegaron al hospital así como su padre la metió, también la saco y pidió a gritos ayuda médica para Marco, unas enfermeras lo condujeron a una habitación donde la dejo y tuvo que irse ya que lo obligaron, una enfermera que estaba fuera de la habitación la había reconocido, era la misma chica que llego en la mañana, se sorprendió mucho al ver a los padres pálidos, tan pálidos que parecían nieve.
El reloj marca 7 de la mañana, y despierta la joven un poco confundida ya que había olvidado todo lo que pasó el día anterior, pero en un dos por tres lo recordó al ver a su madre observarla con sorpresa, se acerca y la abraza con cuidado.
—Ya paso todo — dijo, ella solo asintió y conto lo que había pasado, su padre estaba en una esquina escuchando atentamente lo que el provoco con su egoísmo, se sintió la peor cosa.
Han pasado 3 meses desde ese día, los cuales fueron complicadas para Marco. Primero casi la separan de sus padres por ser menor de edad, pero les ofrecieron una solución, ir a sesiones psicológicas familiares; en esas sesiones no solo era para ver sus errores, sino también a cómo afrontar las situaciones, como el hecho de aceptar lo que su padre hizo. Durante ese tiempo no vivieron con su padre pero cada fin de semana salían con él, también la relación con sus hermanos mejoro, su madre les ponía más atención y no se encerraba en sus problemas; cada día que pasa aprenden a quererse a sí mismos.
Eso es lo que sucede en su vida personal de Marco, pero en la escuela no cambio como ella planeaba, pero cierto día en que escapaba de Marta y Shirley, en que la acorralaron en uno de los salones apareció el mismo joven de aquella vez.
Marco corría por los pasillos del tercer piso y se esconde en uno de los salones pero ellas la encuentran.
—Sí que corres rápido travesti — dice Shirley con fastidio entrando en el salón, pero se queda un poco sorprendida al ver que ella no estaba sola, sino estaba siendo abrazada por un chico, José María un chico un poco popular en el colegio por lo inteligente que era.
—No vuelvan a acercarse a ella o me veré obligado a tomar otras medidas – no solo su mirada era amenazadora, su voz sonaba como una advertencia.
—¿O qué? No puedes hacer nada contra nosotras — habló Marta un poco intimidada por su mirada y voz.
—¿Eso crees? Creo que no sabes jugar a este juego ¿No? ¿No quieres jugar conmigo? Para que veas como se siente un clavo siendo golpeado por un martillo — dice sin dejar de abrazar a Marco, Shirley disgustada jala del brazo de Marta.
—Pasamos — y se retiran. Una vez que sintieron que ellas se fueron él suelta suavemente a Marco — ¿No te hicieron nada verdad? — ella un poco nerviosa y no sabiendo que hacer exactamente lo mira.
—Estoy bien no te preocupes. ¿Tú eres el mismo chico de la otra vez verdad? — pregunta viéndolo fijamente.
—Sí, te conozco desde hace 5 años — dice con obviedad.
—Lo siento no te recuerdo —baja la cabeza un poco avergonzada por no recordar su nombre.
—Nunca habíamos hablado hasta ese día, casi no prestas atención a tu alrededor, solo te centras en ti y en ese par de idiotas — dice poniendo sus manos en sus hombros.
—Lo siento, pondré más atención —dice rápido, el levanta su rostro y seca sus lágrimas.
—No te estoy reclamando, solo te digo lo que te estás perdiendo, ellas no son tu mundo, solo son basura que tienes que desechar, tampoco tienes que disculparte por esto, no es tu culpa, todo lo que ellas te dicen es mentira, tu eres una linda chica inteligente —dice sonriendo.
—Yo no — él le interrumpe.
—¿No qué? Tú eres todo eso y más. ¿Acaso no te vez? Tienes unos lindos ojos color avellana, una piel suave, una sonrisa muy linda que dejaría a cualquiera enamorado —ella se sonroja por lo último que dijo — lamento no haberte ayudado antes, no sabía qué hacer, tampoco sabía que tan grave era el problema que tenías — dice un poco triste.
—No soy fuerte, pero lo seré de ahora en adelante — ella por primera vez dice segura, el solo asiente con la cabeza y la braza.
—Yo quiero ayudarte, quiero ser tu amigo y quizás más adelante algo más, bueno no te estoy presionando ni nada solo —se calla, se sentía muy avergonzado.
—Quizá más adelante eh tú —dice intentando recordar su nombre inútilmente.
—José María, ese es mi nombre —ella lo mira un poco sorprendida— lo se Marco, un nombre peculiar ¿no? A mí también me molestaban pero pude salir adelante, apuesto que tú también puedes — dice sonriendo de manera motivadora.
—Sí, tienes razón, podre salir adelante, no solo con el apoyo de mi familia si no también con el tuyo, gracias por ayudarme, enserio te agradezco mucho —el solo niega con la cabeza.
—No me lo agradezcas, solo ayudo a una chica que necesitaba un empujoncito para salir de ese hoyo — toma su mano y la jala a la salida del salón — ya es de salida, te acompañare a tu casa —dice mirándola.
—Pero tus padres se preocuparan si llegas tarde —el solo se ríe.
—No te preocupes, luego les diré el porqué de mi retraso —le sonríe para tranquilizarla.
—Está bien, te agradezco tu compañía —agradece y ambos caminan mientras tienen una charla muy tranquila, esa no fue la última vez que él le acompaño a su casa, se hicieron grandes amigos y el con esa escusa la acompañaba todos los días, a sus padres no les molestaba, al contrario le gustaba la relación que ellos dos tenían, esperaban que siguieran así apoyándose en momentos difíciles cómo lo que paso; uno no está solo, siempre hay alguien que te estará apoyando incondicionalmente, uno no debe rendirse por las caídas que tiene, al contrario esas te hacen fuerte.

Seudónimo: Helem Castello